https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

¿Hay un intento de golpe de Estado en la Argentina?

 Agudos comunicadores y analistas sospechan que Cristina Kirchner buscaría asfixiar políticamente a Alberto Fernández y obligarlo a dimitir; Fernando Navarro negó esa posibilidad y alimentó así más rumores

Boris Johnson se vio forzado a renunciar luego de que una multitud de funcionarios abandonaron su gobierno argumentando diferencias éticas irreconciliables con el excéntrico primer ministro, tambaleante desde que se conocieron los escándalos de las fiestas durante la pandemia en Downing Street 10. “La caída de un payaso”, titula el semanario The Economist en su tapa. Nadie habla, sin embargo, de golpe de Estado. Simplemente, sufrió un enorme desgaste en el contexto del Covid-19 y, aunque la economía se recuperó bastante el año pasado, las tensiones inflacionarias, el desabastecimiento de varios productos y una ola de conflictos sociales (trabajadores ferroviarios primero, camioneros ahora) generaron la sensación de un ciclo agotado. Parecía que la invasión rusa a Ucrania le iba a permitir aferrarse al poder, y es posible que haya llegado hasta aquí gracias a su valiente y decidido compromiso con Kiev: el Reino Unido es el país que más ayudó a Zelensky luego de Estados Unidos. Pero el Partido Conservador le soltó la mano luego de comprobar que sus mentiras ante el Parlamento eran intolerables. “Nadie es indispensable” dijo Johnson en su renuncia. Si lo sabrá él. 

Una vez más se ve la ventaja relativa de los sistemas parlamentarios para procesar crisis políticas sin poner en juego la gobernabilidad ni la continuidad institucional. Por eso, preocupado por consolidar la democracia y atendiendo los problemas recurrentes de la política argentina (vacío de poder, inestabilidad, golpes), Raúl Alfonsín y otros constituyentes de 1994 insistieron en incorporar a nuestra Constitución la figura del jefe de Gabinete de Ministros (JGM): un cargo que, en teoría, puede servir para reconstruir una coalición de gobierno si el presidente pierde legitimidad de ejercicio, se debilita y necesita una base en función de una estrategia de apertura a otros segmentos de su propio espacio, de la oposición o de sectores independientes. Una cohabitación en el poder que permitiría al jefe de Estado continuar ejerciendo sus funciones mientras que la administración de los asuntos del gobierno quedaría en manos del JGM.

Algo de esto se intentó en octubre de 2001, luego de la derrota de la Alianza en las elecciones de mitad de mandato. El peronismo ofreció opciones para evitar un descalabro institucional y aunque por un momento asomó un principio de acuerdo que hubiera evitado la renuncia de Fernando de la Rúa, la violencia, los saqueos y la incertidumbre posterior, todo quedó en la nada. La bizarra presidencia semanal de Adolfo Rodríguez Saá fue parte de un proceso que se manejó dentro de parámetros de continuidad, pero que inició un ciclo de crisis política y de involución (o despiste) económico del cual el país aún no puede recuperarse.

Agudos comunicadores y analistas sospechan que estamos en presencia de un golpe de Estado por etapas: Cristina buscaría asfixiar a Alberto Fernández y obligarlo a dimitir. Fernando “Chino” Navarro negó esa posibilidad y alimentó así más rumores y sospechas. Las renuncias de Matías Kulfas y Martín Guzmán (la primera forzada, la segunda voluntaria) aceleraron el debilitamiento de la presidencia de Fernández, muy significativo desde la derrota en las PASO de septiembre pasado, cuando CFK había hecho dimitir a sus ministros más afines y solicitado, con una dura carta, modificaciones en la composición del Gobierno para dar más espacio a la liga de gobernadores, enfrentar el turno electoral de noviembre con más oxígeno y encarar la segunda mitad de la gestión con la esperanza de recuperar protagonismo y competitividad electoral. Los voceros del cristinismo no ahorraron críticas ni epítetos a menudo degradantes hacia Alberto Fernández, situación que empeoró a partir de diciembre y se profundizó a finales de enero tras el acuerdo con el FMI.

Si bien se realizaron algunos cambios en la integración del Gabinete, el Presidente y sus principales allegados se preocuparon por disipar su impacto. Lejos de evitar el temido “desperfilamiento” de su liderazgo, lo profundizaron. El mejor ejemplo fue la incorporación de Juan Manzur como JGM: desembarcó en la Casa Rosada para imprimir otra dinámica a la gestión, trabajando desde muy temprano, comunicando los temas de la agenda (casi un Corach 2.0) y mostrando una apertura y una disposición inéditas para la administración Fernández. La reacción del nonato albertismo fue inmediata: quitarle protagonismo y contacto directo con los medios (por eso llegó Gabriela Cerruti a su actual posición). Algunos explicaron esa movida como lógica reacción frente a las ambiciones presidenciales del tucumano (recuérdese el moto de su campaña: Juan XXIII). Pero se trataba de una resistencia a aceptar un nuevo balance en la cima del poder: el Presidente se negaba a que Cristina, que había reclamado el reemplazo de Santiago Cafiero y la llegada de Manzur, le marcase la cancha, le impusiera funcionarios e influyera en sus políticas. “Cristina está loca”, se escuchó muy cerca del mandatario en relación con sus estrafalarias propuestas económicas, que implicaban negar la gravedad de la crisis y una profundización del modelo populista. ¿Sigue pensando lo mismo? ¿Es cierto que en el Instituto Patria están considerando reconocer las características bimonetarias de nuestra economía, incluso en términos legales? ¿Habrán pensado acaso en un nuevo régimen de convertibilidad?

Aferrado a la investidura y los atributos que le otorgan la Constitución, aún muy presidencialista, Alberto Fernández pretendió todo este tiempo ejercer sus funciones como si “nada hubiera ocurrido”. La forzada y poco sutil narrativa de su gestión apuntaba a una situación casi ideal desde el punto de vista económico, sanitario y hasta de política internacional. Empoderado con su designación como titular de la Celac, aprovechaba sus periplos para sermonear a los principales líderes del mundo sobre asimetrías económicas y geopolíticas, cambio climático y hasta una interpretación vergonzosa de la situación que viven Cuba, Nicaragua y Venezuela. Tal vez el único gesto parcial de humildad fue la insistencia en atender a la cuestión del endeudamiento que la Argentina había contraído con el FMI, como si el mayor peso en esa decisión correspondiera al resto del mundo y no a autoridades electas.

Cristina es la accionista mayoritaria del FDT y confesó que la nominación de Fernández “fue la peor decisión que tomé en toda mi carrera política” (es decir, peor que la de Amado Boudou). Muchos creen que por su situación judicial es la que más tiene que perder si el año próximo JxC gana las elecciones. ¿Implica eso que está dando un golpe de Estado? Horacio Pietragalla, secretario de DD.HH., habló con razón de banalización del concepto: se llama golpe de Estado a la toma ilegal y en general violenta del poder por parte de un grupo o facción para interrumpir la continuidad institucional, imponiendo nuevas autoridades, como el Tejerazo en España (1981) o los casos argentinos de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. CFK ejerce un derecho tácito para ella cuando creó el FDT a vetar e influir en el curso del gobierno. Como Alberto prefirió ignorar buena parte de esas críticas y exigencias, el vínculo parece roto y, a partir del nombramiento de Batakis, tiende a empeorar. Por eso algunos ultra-K quieren tomar distancia de la exministra de Scioli.

La crisis económica adquirió una dinámica propia y, dada la falta de confianza que genera esta gestión, a menos que haya un giro de 180 grados, el Gobierno solo puede agravar la situación. Estamos al borde de otro abismo, con una inflación mucho más alta, incluso otra híper, como principal escenario. La recomendación: cinturón de seguridad, casco protector y, por las dudas, chaleco antibalas. Pero no tenemos golpe de Estado. Al menos, por ahora.

Sergio Berensztein

La trastienda de la designación de Silvina Batakis y el diálogo de Cristina Kirchner con Alberto Fernández

 La flamante ministra va a anunciar un paquete de medidas financieras y cambiarias la semana próxima: busca fortalecer las reservas. La vice y Sergio Massa le plantean condiciones al Presidente. 

El polémico equipo de Energía de La Cámpora se iría a la brevedad del gobierno. La salida estaría acordada y se produciría una vez que se implemente la “segmentación” de las tarifas. Las renuncias involucrarían a Federico Basualdo, pero podría alcanzar al secretario de Energía, Darío Martínez, responsable del desaguisado del gasoil. La audaz movida ocurriría en unas semanas, cuando se termine de aplicar el aumento de tarifas. 

Sería una forma de emparejar las pérdidas en esta patética guerra entre Alberto y Cristina. El tema –obvio, aún en disputa- forma parte del temblor que ocasionó la salida de Martín Guzmán. Cristina festejó feliz: “Se fue el mentiroso”. Sergio Massa lo denunció: “Guzmán traicionó a Alberto”. El Presidente apuntó contra la vice: “Debemos resistir los delirios de Cristina”. Ocurrió en el inicio del febril fin de semana. Era cuando entraba la noche del sábado y se desnudó la peor crisis.

En esas 48 horas hubo desorientación política, peleas, tensión, cinco candidatos a ministro y, al final, una pax que hizo recordar a Jorge Luis Borges: bajaron los decibeles de la disputa porque los unió el espanto de un abismo económico y político.

Silvina Batakis –la flamante ministra- va a anunciar al inicio de la semana próxima un paquete de medidas financieras y cambiarias. Entre ellas se evalúan las vinculadas al turismo: no se prohibirán los gastos afuera, pero todo se cotizaría al dólar Bolsa, un 25% más caro. Las medidas están en elaboración y apuntarían a fortalecer las escuálidas reservas. Hay dólares para sólo 15 días de importaciones y una liquidación retenida de US$ 9.000 millones.

Batakis lanzó un mensaje de moderación. El apoyo político de Cristina le sirve para consolidar su gestión, pero –a la vez– espanta en Wall Street. Ya lo hizo en la charla informal con Kristalina Georgieva: “Voy a respetar el acuerdo con el FMI”. Georgieva fue amable. Hizo alusión a la crisis política de Alberto y Cristina. Pero Batakis se movió bien. Ambas quedaron en encontrarse en Washington. La misión sería en dos semanas.

La conversación del domingo entre Cristina y Alberto fue inicialmente dura. Alberto le hizo reproches y Cristina le pasó factura por Guzmán. Pero la urgencia los apuró. Cristina bendijo la nominación de Silvina Batakis. Ambos cenaron el lunes y toda la semana estuvieron en contacto con Massa. El trío cenó el miércoles en Olivos. Habría un armisticio, para tratar de salir del abismo. En estos diálogos, hablaron de un recambio más amplio del Gabinete. Cristina y Massa lo empujan y Alberto duda.

También se habría hablado a “calzón quitado” del tema institucional y las lacerantes –y poco reales- versiones de la renuncia presidencial. Este jueves hubo agitación de todo tipo. Cristina afirma que no quiere que Alberto dé un paso al costado. Respalda su continuidad.

Ambos se odian, pero una salida presidencial anticipada estaría precedida de una mayor crisis con epicentro en el Conurbano. Letal para las aspiraciones electorales de la Vice. También sería un costo fenomenal asumir la Presidencia: tendría que hacer el ajuste y se pulverizaría su vacío relato. Massa también lo dijo: “No avalo ninguna de esas locuras”.

Pero Cristina y Massa imponen condiciones: la principal, que Alberto acepte un sistema de consultas con ambos en la toma de las futuras decisiones. La famosa “mesa de decisiones”.

Cómo fue la renuncia de Martín Guzmán

La crisis se inició el último jueves de junio. El día anterior, Guzmán había sofocado la corrida y pidió verlo a Alberto. Ambos se vieron –en la noche del jueves- cara a cara en Olivos. Guzmán le pidió un gesto concreto y ampliar su poder en el área económica.

Guzmán argumentó: “Se controló esta corrida, pero hay que tomar medidas para evitar otra”. Después, se despachó con los reclamos: pidió sacar a La Cámpora de la Secretaría de Energía y controlar directamente la mesa de dinero del BCRA. “Miguel –dijo por Pesce- comete constantes errores”.

El Presidente le dijo que le trajera un nombre para suplantar a Martínez en Energía y prometió discutir el tema del BCRA. El viernes, Guzmán se reunió con Aníbal Fernández. Lo sondeó para ocupar y manejar todo el área energética. Fernandez fue concreto: “Yo soy ministro. Quiero un ministerio de Energía”. Aníbal, después, dijo que ese día ya “Martín olía a cala”.

El sutil rechazo de Aníbal lo desanimó. Guzmán empezó a mascullar la renuncia: suspendió todas las audiencias y se internó con su equipo a redactar la carta. El sábado a la mañana habló por teléfono con Alberto. El Presidente le notificó que postergaba la decisión sobre el BCRA: “Lo vamos hablando”.

Guzmán no fue preciso, pero le adelantó y dejó claro que así era difícil seguir como ministro. En la intimidad -después- le confió: “Tengo los huevos llenos”. Horas después renunció. Alberto acusó de inmediato a la vice del complot: “Martín se fue como corolario de los constantes ataques de Cristina”.

Pero –a medida que pasaban las horas– Cecilia Todesca advirtió que Guzmán estaba preparando su salida. En la Casa Rosada acusaban a Guzmán de armar una historia para salir indemne del Gobierno y dejarle un “martes 13” al Presidente.

Según esos paper, Guzmán hizo cumplir las metas del FMI con excesiva “cosmética contable”. Insisten en que el Banco Provincia y el Banco Nación habrían contribuido para fortalecer ficticiamente las reservas al 30 de junio y cumplir las metas con el FMI.

Se trata de sofisticadas acciones financieras: el BAPRO aportó US$ 200 millones y el BNA otros US$ 300 millones.

Otra buena parte del dinero provino de las cerealeras: adelantaron generosas liquidaciones a pedido de Guzmán. El ex-ministro, el viernes suspendió un encuentro con la Cámara Exportadoras de Cereales.

La designación de Batakis

Olivos, el domingo, fue un pandemonio. La oposición también estaba alerta: hubo tres contactos entre Horacio Larreta y Mauricio Macri para evaluar la situación.

Juan Manuel Olmos fue el emisario del Presidente para ofrecerle el ministerio a Emanuel Álvarez Agis y a Martín Redrado. Ambos dijeron que no.

Alberto –en paralelo-, en persona, habló con Massa y le ofreció el Palacio de Hacienda.

Massa estuvo reunido varias veces con Máximo: el líder de La Cámpora quería que acepte. Ese día, Massa y Cristina también hablaron –por lo menos– tres veces. Eran horas dramáticas. Santiago Cafiero propuso la candidatura de Sergio Chodos y Pesce –desde el sábado– insistía con el nombre de Batakis.

El jefe de Diputados recibió muchas presiones del círculo rojo. Pero a media tarde impuso condiciones: quería la Jefatura de Gabinete, nombrar a Marcos Lavagna como ministro y ocupar el BCRA y la AFIP. También exigió un replanteo total del Gabinete, para relanzar el gobierno.

Alberto se opuso: a las 19, Massa entonces se bajó de la carrera. El diálogo entre Alberto y Cristina fue determinante. La vice bendijo a Batakis.

A la nominada a ministra nadie la encontraba. En su casa de La Plata no había wi fi, porque se habían robado los cables de Internet del barrio. Daniel Scioli habló a su teléfono de línea: “Sabes que no te llamo para invitarte a un cumpleaños. Tenés que aceptar el desafío”.

Ya empezaba el partido entre Huracán y River. Cristina estaba por cortar con Alberto. La vice dijo, preocupada por el relato: “Alberto, resolvelo rápido. Me preocupa la imagen de crisis y desgobierno que dan los medios mostrando el portón de Olivos”.

Marcelo Bonelli

Silencio, rumores y demoras, peligrosos aportes a la incertidumbre general

 Sigue siendo una incógnita, que ningún representante del Gobierno logra despejar, si el Presidente y la vicepresidenta profundizaron o disiparon las divergencias que tenían sobre la política económica 

Si la sociedad esperaba (y necesitaba) tener alguna cuota de certeza y tranquilidad después del fin de semana más crítico del Gobierno y de las horas más inciertas sobre las acciones y el ánimo presidencial, los argentinos deberán registrar otra frustración en su diario personal, al cierre de una nueva jornada plagada de rumores no suficientemente desmentidos. 

El hermetismo de Alberto Fernández hace así un ruido ensordecedor luego de haber transcurrido cuatro días de la postergada, obligada y complicada charla mantenida el domingo pasado con su vicepresidenta, después de las dos reuniones que habría mantenido con ella y de la designación de una ministra de Economía fruto de un forzado y forzoso consenso entre ambos. Mucho más cuando Silvina Batakis llegó al Palacio de Hacienda tras la renuncia intempestiva de Martín Guzmán, quien se fue por el efecto que tenía sobre su labor el enfrentamiento en la cúpula del poder antes que por los malos resultados de su gestión.

Nadie sabe por estas horas con ninguna certeza qué hablaron y qué acordaron Fernández y Cristina Kirchner, en especial respecto del rumbo de la gestión, sobre lo que se cansaron de discrepar en público, hasta agobiar a una sociedad fatigada de padeceres sin solución. Las versiones que trascendieron no hablan de charlas apacibles, precisamente.

A esta altura sigue siendo una incógnita, que ningún representante del Gobierno logra despejar, si el Presidente y la vicepresidenta profundizaron o disiparon las divergencias que tenían sobre la política económica, ya que, en definitiva, eso es lo que tiene en vilo a la población por su impacto en la vida cotidiana. Nadie sabe cuánto cuesta ningún bien y mucho menos sabe ninguno para cuánto y para qué le alcanzarán sus ingresos, ya no en un futuro mediato sino cuando empieza cada día.

La reaparición pública del hijo bipresidencial tampoco despejó ayer ninguna de las dudas que siguen abiertas. Por el contrario, reforzó la impresión de que las diferencias de perspectivas continúan siendo profundas entre Fernández y el cristicamporismo. Está claro que cuando la autoridad presidencial más necesita ser reforzada no es Máximo Kirchner un aportante a la causa.

“En estos últimos meses, no sin dolor, escuché a dirigentes importantes de nuestro espacio referirse de muy mala manera a la compañera Cristina y se abrazaron a Guzmán. Los dejó tirados y ahí está Cristina otra vez para sacarlos adelante”, dijo el primogénito. El nuevo golpe que le asestó al Presidente es también un boomerang que se vuelve sobre su madre. Ratificó que ya no hay ningún margen para que ella pueda tomar distancia de los resultados de esta gestión. Solo le queda que salga bien. Y el tiempo apremia.

El enojo de la portavoz presidencial Gabriela Cerruti al ser preguntada sobre las versiones que circularon ayer respecto de decisiones extremas que podría estar evaluando tomar el Presidente o su negación a hablar de las reuniones entre Fernández y Kirchner, así como la ausencia de anuncios de medidas concretas para detener la inflación desbocada y la pérdida de valor de los activos argentinos solo sumaron riesgosos aportes a la incertidumbre, en horas muy preocupantes (por no decir dramáticas) para los argentinos.

Tampoco suma certezas la ausencia de actividades del Presidente en la agenda oficial. La afirmación de que Fernández ha estado hiperactivo contraviene, como mínimo, las normas vigentes referidas a la publicidad de las audiencias.

Se suma a todo eso el desconcierto que transmiten desde el fin de semana los más altos funcionarios sobre lo que ha hecho en los últimos días, lo que hace y lo que hará el Presidente. Aunque algunos buscan insuflarse ánimo y transmitir su ilusión de que la reanudación del diálogo entre Fernández y la vicepresidenta permitirá estabilizar la nave en la que ellos también van (sin rumbo).

“Es probable que los rumores sean solo rumores”, fue la inquietante respuesta que dio uno de los más altos funcionarios del Gobierno ante la pregunta de varios periodistas sobre las versiones que durante todo el día habían circulado respecto de alguna drástica decisión presidencial en ciernes. El interpelado no se atrevió a negar ni afirmar nada, a pesar de la privilegiada cercanía que tiene con la cima del poder. Así están las cosas. Todo parece verosímil.

Si la inestabilidad política es, como admiten hasta los referentes del Gobierno, la causa determinante de la inestabilidad económica, la incapacidad o la imposibilidad de despejar las dudas e incógnitas al respecto es mucho más que un problema de comunicación. Se trata un problema de Estado.

Por eso, en algo coinciden funcionarios y dirigentes del oficialismo con dirigentes sectoriales y de la oposición: la situación que se vive en estas horas solo puede ser provisional. El cambio en el Ministerio de Economía fue apenas una solución de emergencia. La diferencia entre quienes se ubican de un lado y otro del mostrador aparece cuando se trata de hacer prognosis.

Diversos ministros sostienen que en los próximos días habrá más cambios y se anunciarán medidas para volver a encarrilar la gestión, que deberían ser fruto de un consenso con la vicepresidenta. O, al menos, de una promesa de tolerancia y no interferencia.

Debería cumplirse, entonces, lo que dijo Máximo Kirchner: “Ahí está Cristina otra vez para sacarlos adelante”. Aunque él también advirtió que “no se puede pedirle más sacrificios a la gente”, en referencia al comunicado del FMI sobre la necesidad de instrumentar medidas que pueden ser dolorosas.

No debe extrañar, entonces, que cuando se piden precisiones en el Gobierno asomen solo vagas referencias, que se limitan a afirmar que se mantendrá el programa acordado con el Fondo, aunque sin ninguna precisión sobre los ajustes que ese entendimiento demanda y que el organismo acaba de subrayar.

Las primeras apariciones de Batakis mostraron a una funcionaria que pretende mostrar racionalidad, equilibrio y solvencia técnica. A rasgos generales lo consiguió, pero sin zanjar las contradicciones que se siguen advirtiendo en el exFrente de Todos ni anunciar medidas que ayuden a despejar las dudas sobre el rumbo que tomará el gobierno con su gestión económica.

La forma impensada en la que llegó al cargo (por descarte) y el estado de convulsión interna aún latente justifica, por ahora, las dilaciones. Aunque la realidad demanda acción urgente. La procrastinación presidencial tiene costos que, tarde o temprano, se pagan.

Mientras tanto, en el seno de la coalición gobernante siguen los reposicionamientos internos. Remezones del terremoto del fin de semana. Falta mucho aún para que vuelva la estabilidad, mientras los ciudadanos de a pie esperan desesperadamente algo de tranquilidad y previsibilidad que no llega y los mercados responden negativamente ante la ausencia de medidas concretas y señales de un rumbo que dé sustentabilidad a la economía y apunte a ordenar los desequilibrios macroeconómicos.

La presencia ayer del ministro del Interior, Eduardo “exWadito” de Pedro, en la reunión del foro de grandes empresarios Cicyp mostró más que a un alto funcionario de la actual administración a un aspirante a Presidente, que defendió con énfasis la gestión de Cristina Kirchner entre 2008 y 2013, y se limitó a justificar la presidencia de Fernández, al amparo de la herencia que le legó Macri y la pandemia. Nada más.

El aterciopelado trato que públicamente le dispensaron los anfitriones pareció corresponderse más con lo que De Pedro podría ser en el futuro que con lo que representa en la actualidad. La reiteración de la palabra “consenso” en al menos siete ocasiones por parte del dirigente camporista sonó a melodía en los oídos de los anfitriones. Lo mismo que la reivindicación de su condición de productor agropecuario que sufre la suba de los insumos en dólares y los proyectos que expresó para aumentar la producción o el llamado a deponer los prejuicios. Lo coronó todo con una afirmación que no pasó inadvertida: “Yo como kirchnerista también quiero convocar a jefe de Gobierno porteño para discutir sobre el perfil productivo de la Argentina”. ¿Estará pensando en un debate presidencial?

También el especial trato pareció estar relacionado con el temor que los empresarios tienen y no ocultaron sobre un posible agravamiento inminente de la situación política-económica. El almuerzo transcurrió apacible en la superficie mientras afuera arreciaban los rumores y por lo bajo la gente de negocios pedía información a los periodistas presentes. Tanta era la diferencia que un insidioso invitado elogió el discurso del “Presidente de Narnia”, en referencia a la exposición de De Pedro.

El ministro no parece ser el único que prefiere mirar más a largo plazo que detenerse en el tembladeral del presente. Lo mismo hace quien es su superior formal. Luego de haber estado 26 horas en la cuerda floja, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, saltó con entusiasmo hacia el lado presuntamente ganador de la interna oficialista.

Apenas superado el sofoco de tener que volver derrotado a su provincia, el tucumano dejó transcender su convicción de que se le acaba de abrir una nueva oportunidad para su sueño presidencial, con la magulladura que sufrió Sergio Massa el domingo a la noche. Poco importaba que apenas 24 horas antes de que se desatara el terremoto Guzmán, un estrecho colaborador suyo pregonaba la buena relación de Manzur con el ahora golpeado titular de Diputados.

También el jefe de ministros se ocupó a partir del lunes de instalar la buena relación que dice mantener con Cristina Kirchner y De Pedro. “Con Cristina acordamos todo lo que hacemos políticamente, especialmente con los gobernadores”, le dijo un viejo allegado suyo.

Todo es siempre provisional y urgente. Nadie escapa a la incertidumbre.

Claudio Jacquelin
Ilustración: Alfredo Sábat

Juicio a Cristina Kirchner por Vialidad: desconocidos revisaron información secreta de los magistrados a cargo del proceso

 Abrieron los sobres lacrados donde figuran los datos de sus familiares, cuentas bancarias, tarjetas de crédito e inversiones; Giménez Uriburu, Basso y Gorini están entre los 24 magistrados afectados 

La irrupción de desconocidos en las oficinas del Consejo de la Magistratura donde se guardan las declaraciones juradas de los jueces federales de todo el país fue más grave de lo que se pensaba en un primer momento: unas 24 declaraciones juradas secretas fueron vulneradas, los sobres lacrados que las contenían fueron abiertos y se supone que su contenido fue fotografiado por intrusos que irrumpieron en un despacho y dejaron una puerta abierta y una cerradura trabada. 

Así lo informaron a LA NACION fuentes ligadas a la investigación de este extraño episodio. Entre las declaraciones juradas vulneradas se encuentran las de jueces federales y consejeros, aunque no de jueces de la Corte.

Tres nombres se destacan entre la lista preliminar de datos infiltrados. Rodrigo Giménez Uriburu, Andrés Basso y Jorge Gorini integran el Tribunal Oral Federal 2 que juzga a Cristina Kirchner en el juicio oral por Vialidad Nacional, que la semana próxima entrará en la etapa de alegatos finales. La vicepresidenta es señalada como jefa de una asociación ilícita destinada a beneficiar con obras en Santa Cruz a Lázaro Báez.

La lista incluye también al juez federal Ariel Lijo y a los camaristas de la Casación Penal Gustavo Hornos y Guillermo Giacobucci.

En la parte secreta de las declaraciones juradas están los datos de los cónyuges de los y las jueces y juezas, de los consejeros y las consejeras; sus cuentas bancarias, sus gastos de tarjetas de crédito e información de los hijos menores de edad; direcciones, detalles de inversiones y tenencias accionarias.

El presidente del Consejo de la Magistratura Horacio Rosatti firmó una resolución tarde en la que dispone que el cuerpo de auditores del Poder Judicial realice un sumario interno para deslindar responsabilidades.

El juez Daniel Rafecas informará mañana a cada uno de los jueces afectados para que no se enteren por los medios. Son 24, entre magistrados y secretarios. La causa será delegada en la fiscalía de Ramiro González para seguir con la investigación. Al mismo tiempo el Consejo es el único que tiene facultades para investigar a jueces en caso de que el contenido de esas declaraciones de bienes vulneradas despierte alguna suspicacia.

La resolución de Rosatti, que lleva el número 36/2022, señala que la irrupción se descubrió cuando la responsable de la oficina de declaraciones juradas María Victoria Pérez Bayonzo se presentó a trabajar en Sarmiento 877 8vo piso, el martes 21 de junio a las 8.28, después del fin de semana largo del Día de la Bandera.

“La agente María Victoria Villareal observó que la puerta de ingreso a la cocina, que limita con el hall central del piso se encontraba abierta, sin llave y arrimada”, pese a que había sido cerrada el jueves anterior. Y observó que en la puerta de acceso desde la cocina a la oficina de la secretaria, la cerradura del medio estaba “trabada” en tanto que la cerradura superior tenía una sola vuelta de llave, cuando había sido cerrada con dos. Y el escritorio no estaba como lo había dejado, con cosas fuera de lugar.

Eso es lo que relata la resolución sobre la cual se dispuso dar intervención al cuerpo de auditores de la Corte para hacer un sumario interno. Se apunta a empleados que puedan estar resentidos por medidas administrativas en la nueva gestión, algunos con antecedentes en el mundo de la inteligencia.

Se “manipuló” información de los sobres cerrados, dijo una fuente, a lo que suma que las cámaras de seguridad no funcionaron y que una empleada a cargo del área recibió mensajes que consideró intimidatorios luego del suceso.

LA NACION recogió está información tras conversar con cinco consejeros, con protagonistas del suceso y con fuentes judiciales. La investigación penal está en manos del juez federal Daniel Rafecas y del fiscal Ramiro González, que ordenaron el arqueo para determinar si hay alguna declaración faltante.

“No hay videos registrados” del acontecimiento porque las cámaras estuvieron rotas desde el 16 al 22 de junio, cuando todo ocurrió. No había cerraduras destruidas, pero sí algunas marcas como si se hubieran manipulado. En el Consejo de la Magistratura domina el mayor secretismo y, por consiguiente, se multiplican las versiones, a la espera del plenario del 15 de julio.

Según reconstruyó LA NACION sobre la base de afirmaciones de consejeros y testigos, el hecho se produjo el fin de semana largo del Día de la Bandera en el octavo piso del edificio de Sarmiento 877, donde funciona la administración de todo el Poder Judicial nacional y federal y donde tiene su oficina el administrador del cuerpo. A este edificio no concurren los consejeros, que se reúnen en la sede de la calle Libertad, donde tienen lugar los plenarios y las reuniones de comisión.

Una de las personas que ingresó a la oficina recibió días más tarde unos cinco mensajes que interpretó como intimidatorios, dijo uno de los testigos del caso, que no dio más detalles.

Entre los consejeros circula la hipótesis de que la irrupción en la oficina podría no vincularse a una cuestión política sino a una puja interna de empleados del Consejo, afectados por los cambios que motivaron la llegada de los 20 consejeros.

Hernán Cappiello

Pagar con billete el dólar tarjeta: cómo funciona “el torniquete” en el que piensa Silvina Batakis

 La flamante ministra de Economía dijo en una entrevista con TN que el derecho a viajar al exterior colisiona con la creación de puestos de trabajo. 

La ministra de Economía, Silvina Batakis, instaló el debate por los dólares para el turismo y dejó entrever que puede haber un nuevo refuerzo al cepo para quienes viajen al exterior. 

En la entrevista que le hizo Marcelo Bonelli en A Dos Voces por TN, la funcionaria dijo que el derecho a viajar al exterior colisiona con la creación de puestos de trabajo. Pero no dio más precisiones.

Es claro que los argentinos que trabajan ganan su dinero y deciden viajar al exterior no son los culpables de la falta de creación de puestos de trabajo: esto tiene relación con la pésima política económica que viene desarrollando el Gobierno, que ahuyenta las inversiones.

¿Quién quiere poner dólares en una economía encepada donde el inversor nos sabe si los podrá volver a sacar y donde las reglas de juego cambian cada siete días?

Pero, al margen de esos problemas, ¿En qué está pensando Batakis?

  • Hay que recordar que Batakis fue propuesta por Miguel Pesce (BCRA) y por Daniel Scioli (Producción). Tiene en su equipo funcionarios que habían estado con ella en la Provincia de Buenos Aires -además de los del Ministerio de Interior- y una de las primeras imágenes que mostró fue la de una reunión que mantuvo con ellos. El BCRA vuelve a perder reservas y el Gobierno quiere frenar la sangría.
  • En los primeros cinco meses del año, el rubro viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta llego a US$3300 millones de dólares. A lo que hay que sumarle unos US$ 1000 millones para atesoramiento (aproximadamente US$200 millones por mes). Y se vienen las vacaciones de invierno y el Mundial de Qatar.
  • Es posible que Batakis esté pensando en la posibilidad de que los las personas que hagan gastos con tarjeta en el exterior deban pagar los saldos en dólares en dólar billete, no ya en pesos al dólar tarjeta.
  • Esa opción hoy es optativa: quien pague el saldo en moneda dura se “ahorra” el impuesto PAIS y el anticipo de 35% de Ganancias. Y cualquier cambio debe pasar por el Congreso.
  • Si se aplicara una medida de esa magnitud, el usuario vería encarecidos esos pagos.
  • Es que los viajeros deberían recurrir a los dólares que tienen atesorados o recurrir al dólar MEP, que se compra en operaciones de títulos que cotizan en Bolsa. Pero además, hay que recordar que quien compra dólar MEP queda automáticamente excluido por 90 días para comprar dólar solidario (el oficial más los impuestos).
  • Economía y el BCRA así haría doblete: que aparezcan dólares frescos en las cuentas bancarias y cerrar el grifo del dólar ahorro.
  • La idea que deslizó Batakis está en línea con dos decisiones que tomó el BCRA: a fines de 2021 prohibió pagar en cuotas los viajes al exterior y, desde el lunes 4 de julio extendió esa decisión a las compras que se hacen en el exterior con el sistema puerta a puerta. Y hace apenas dos semanas extendió el torniquete para que los importadores puedan acceder al dólar oficial.
  • La medida aún no está definida, pero se analiza luego de la decisión del directorio del BCRA de restringir las compras en los free shop al cambio oficial.

Adrián Ventura

Batakis no está tan cómoda con el dólar y prepara un plan de devaluaciones selectivas

 El tipo de cambio se atrasa a toda velocidad, en contradicción con el pedido del FMI. Ante la dificultad para devaluar, la ministra hace ajustes selectivos 

Una de las primeras definiciones de Silvina Batakis fue que se "sentía cómoda" con el actual tipo de cambio, por lo que no había que esperar una devaluación brusca. Sin embargo, al mismo tiempo empezó a dar señales contradictorias con esa afirmación, que hacen que el mercado se prepare para una serie de "devaluaciones selectivas". 

Para empezar, su queja sobre la salida de capitales por el rubro turismo y cómo eso resulta en un perjuicio contra el aparato productivo no hace más que confirmar lo que desde hace tiempo se veía venir en el mercado: alguna forma de devaluación indirecta que termine por igualar el dólar que pagan los turistas con el del mercado paralelo.

Hoy, para salir del país, hay que pagar el impuesto PAIS más la retención del 35% en Ganancias, lo cual lleva al tipo de cambio "turista" a $219. La medida sobre la que se estaba especulando -y cuya probabilidad ganó intensidad tras las declaraciones de Batakis- es que los dólares que se gastan con tarjeta de crédito por las compras desde el exterior ya no sean convertidos a ese tipo de cambio, sino que sean comprados por los bancos en el MEP.

En otras palabras, significaría para los turistas y los consumidores de productos importados un encarecimiento de 27%, a los valores del cierre de este jueves.

Es una medida que enoja a los turistas y a los empresarios del sector. Walter Rodríguez, el secretario de la Federación de Agencias de Viajes y Turismo, se quejó de que la estadística del Banco Central "infla" el déficit cambiario que produce el turismo, porque incluye en el mismo rubro a los viajes propiamente dichos con las compras que realizan, sin salir del país, los usuarios de las plataformas de e-commerce.

Las urgencias de Batakis

Desde el punto de vista de Batakis, una restricción al turismo tiene toda la lógica económica y política: se hace difícil sostener un régimen que puede ser considerado como de subsidio al turista, al mismo tiempo que se están denegando dólares para la importación de insumos industriales.

La estimación de los empresarios es que el turismo propiamente dicho no le cuesta al BCRA más que u$s2.000 millones por año. Pero el Central informa en su reporte cambiario que, sólo entre enero y mayo, el rubro "viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta" ya acumula u$s3.259.

Pero a Batakis, en realidad, no le interesa cuánto de eso es pasajes de avión y cuánto son compras online. Lo que le importa es que la proyección anual -si se toman indicadores indirectos como la recaudación del impuesto PAIS- apuntan a que en el año habría una demanda minorista de u$s7.500 millones, a lo que se debe sumar más de u$s2.000 millones por atesoramiento del "dólar ahorro".

Es decir, un nivel de demanda ya al nivel del que se registraba en el momento de retraso cambiario más agudo experimentado durante la gestión macrista, con un mercado cambiario libre.

Peor aún, se trata de una salida de divisas que será mayor al costo de importación de gas a lo largo del año, una suma que los economistas más escépticos estiman en u$s8.000 por el impacto de la guerra de Ucrania sobre el mercado global.

Sojadólares en cuentagotas

Pero el turismo no es el único problema de la ministra, que además de tener motivos de preocupación por los dólares que se van, también tiene la lupa puesta sobre los que ingresan. Y no por casualidad, en sus primeras declaraciones, envió un mensaje directo a los productores agropecuarios: ahuyentó temores en el sentido de que pueda haber retenciones a la exportación -un reclamo intenso del kirchnerismo- pero dijo que se debe acelerar el ritmo de liquidación.

En los últimos días, el ingreso de "sojadólares" cayó desde un promedio diario de u$s200 millones a uno de u$s100 millones. Es una situación que contradice la expectativa que tenían los funcionarios del Gobierno.

Por los altos precios del mercado global, se esperaba que este año se produjera un cambio en la típica estacionalidad -que hace que el grueso del ingreso de divisas se produzca en el "trimestre dorado" que va de abril a junio-. Como en el escenario de precios altos los productores estaban retrayendo sus ventas, se esperaba que las liquidaciones se produjeran de manera más pareja a lo largo del año, lo cual aliviaría tensiones cambiarias en el segundo semestre.

Pero no es lo que se está constatando. Por lo pronto, el Banco Central ha vuelto a tener que vender dólares, después de la breve tregua que le había permitido comprar u$s1.000 millones aprovechando el "feriado importador" de la semana pasada. Pero quedó en evidencia que se trató de una situación excepcional, porque en las últimas cinco ruedas ya tuvo que deshacerse de u$s638 millones de las reservas que trabajosamente había engordado para cumplir la meta trimestral con el FMI.

Batakis y el campo: expectativas divergentes

Los analistas del negocio agropecuario no tienen dudas sobre por qué se está produciendo esta ralentización: a pesar de que el Gobierno hable sobre precios récord en el mundo, lo cierto es que el margen de rentabilidad de los productores no sólo no sube, sino que está empeorando. Y esto ocurre por la combinación entre el retraso cambiario y las retenciones.

Para ponerlo en números, cuando la soja cotizaba a u$s608, el productor argentino sólo recibía u$s177, después de tener que liquidar sus divisas al tipo de cambio oficial, después de restados los impuestos y después de convertir el remanente otra vez a dólares en el mercado paralelo, según una estimación del analista Carlos Etchepare

En otras palabras, el productor sólo logra captar el 29% de la cotización de Chicago. Es por esto que, desde su visión, tiene más sentido esperar a un tipo de cambio más favorable antes que apurarse a aprovechar un precio internacional del que no podrá beneficiarse. El mismo desestímulo ocurre con el trigo y con el maíz: los productores reciben, respectivamente, un 32% y un 39% del precio internacional.

Visto desde el punto de vista de la ministra, esta lentitud en la liquidación es la peor noticia, porque los precios del mercado internacional empezaron a caer -la soja ya está en torno de los u$s580-, lo cual obliga a recalcular el ingreso dólares por exportación.

Por lo pronto, la caída en los montos de liquidación de las últimas semanas implicó una pérdida de u$s3.900 millones por la desvalorización del producto retenido en las silobolsas, según estiman en consultoras privadas.

Los productores mantienen unas 24 millones de toneladas de soja, que podrían equivaler a unos u$s13.000 millones, aunque en la medida en que el mercado global siga ajustando a la baja esa cifra irá en descenso

En conclusión, para Batakis el tiempo juega en contra, mientras que los productores demuestran no tener apuro y van liquidando “a cuentagotas” a medida que van necesitando fondos para cubrir sus necesidades de financiamiento para la próxima campaña.

¿Cómo se resolverá esa desavenencia? Desde el punto de vista del campo, la solución es evidente: esperan una corrección del tipo de cambio, ese mismo con el que la ministra “se siente cómoda”.

Un dólar cada vez menos “cómodo”

La duda que ha quedado instalada tras las declaraciones de la ministra es si, de aquí en adelante, se acelerará la tasa devaluatoria, de manera de igualarla con la inflación para no alterar ese tipo oficial con la que se siente cómoda.

Hasta ahora, la devaluación manejada por el Banco Central ha estado, en promedio, en dos tercios de la inflación. Esto significa que, en lo que va del año, frente a una inflación que ya acumula más de un 35%, el dólar sólo se ha movido un 20%.

Dicho en otras palabras, Argentina ha tenido una "inflación en dólares" de 12%, después de haber registrado un 26% a lo largo del año pasado. Aun si estas cifras se corrigen por la inflación estadounidense, esto supone la acumulación de un retraso cambiario de 6% en lo que va de este año, que se suma al 17% del 2021.

Es decir, el tipo de cambio que hace "sentir cómoda" a Batakis está más apreciado que el de diciembre del año pasado, que el país se comprometió a mantener en su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Suponiendo que la ministra no quiera seguir convalidando retrasos cambiarios, eso implicaría tener que pisar el acelerador del "crawling peg", que hasta ahora el Banco Central está llevando a un ritmo de 4% mensual.

Con la perspectiva de una inflación creciente -hay economistas que pronostican para julio un IPC cercano al 10%-, eso implicaría tener que incrementar fuertemente el ritmo devaluatorio, algo que en principio no parece políticamente viable: en el Gobierno hay un convencimiento de que supondría acelerar la dinámica inflacionaria y que además generaría zozobra social.

En consecuencia, todos los indicios apuntan a que cada mes se irá agravando la apreciación del peso, una situación que hará desaparecer progresivamente la "comodidad" de la ministra con el tipo de cambio.

Los economistas señalan este problema como uno de los principales de la economía. Por caso, Marcos Buscaglia, ex presidente del banco de inversión Merrill Lynch, afirma que "el problema de fondo es que el peso está groseramente sobrevaluado en el mercado oficial de cambios, lo que lleva al "festival de importaciones".

También el consultor Salvador Di Stefano señala que hay un "atraso cambiario al palo" y que el campo está sufriendo por esa distorsión de precios relativos. Además, pronostica que, en la medida en que ese problema se agudice, la brecha con el dólar paralelo tenderá a agrandarse, con lo cual no es descabellado pensar en un blue que supere los $300.

Por su parte, un informe de Ecolatina argumenta que "un ajuste cambiario relajaría parcialmente las presiones compradoras en el mercado de cambios oficial, aunque a costa de una mayor inflación y menor actividad en el corto plazo". En consecuencia, prevé que no habrá un ajuste por precio sino por cantidades, en forma mayores restricciones para el acceso a las divisas.

Respecto de qué se puede ver en materia cambiaria en el segundo semestre, el economista Miguel Angel Broda pronostica que la inflación anual a diciembre llegará a un 85%, mientras el dólar subirá un 60%. Ello implicaría una inflación en dólares del 16% en el año.

Y argumenta por qué Batakis resistirá un salto devaluatorio: al comparar la situación actual con la de 2014, cuando el entonces presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, convalidó una suba del dólar del 25%, pronostica que el impacto inflacionario sería hoy mucho más grave que el de aquel momento.

Fernando Gutiérrez

Tras Aumento de Operaciones de Lavado de Bitcoin en Binance, CZ Quita los Incentivos

 

Al parecer, los usuarios se aprovecharon de que Binance no cobraba comisiones en las operaciones al contado con Bitcoin para obtener ventajas VIP por falsas operaciones de gran volumen.

El CEO de Binance, Changpeng Zhao, está tomando medidas contra las operaciones de lavado que se producen en su plataforma de intercambio de criptomonedas tras la decisión de la empresa de eliminar las comisiones por las operaciones al contado de Bitcoin.

Se habla de “ lavado de operaciones" cuando los operadores se venden y compran activos a sí mismos o realizan operaciones ficticias. Por ejemplo, el mercado de NFT LooksRare ve muchas operaciones de lavado debido a su token LOOKS, que se gana al utilizar el sitio.

Un gestor de la comunidad de Mandala Exchange se dio cuenta el viernes de que un gran volumen de Bitcoin se había negociado repentinamente en un corto periodo de tiempo, pero el precio de Bitcoin apenas había variado. Esto sugería que un gran número de operadores estaban comprando y vendiendo, manteniendo el precio más o menos estable.

"Pensamos que esto se debe a las tarifas cero y a que la gente intenta ganar niveles VIP", explicó Zhao, añadiendo que Binance "excluiría el comercio de BTC de los cálculos VIP" y "eliminaría todos los incentivos para lavar las operaciones" en la plataforma de intercambio.

Binance tiene actualmente nueve niveles VIP diferentes, cada uno de los cuales reduce las tarifas de los usuarios para todas las divisas que cotizan en la bolsa. Cuantos más fondos haya negociado un usuario en un plazo de 30 días, más alto será su nivel VIP.

Un sistema de niveles que premia los grandes volúmenes de negociación, ofrece ventajas por negociar y cobra comisiones bajas o nulas puede ser vulnerable a la manipulación y al lavado de dinero.

En cuestión de horas, Binance emitió un anuncio en el que excluía sus 13 pares spot de Bitcoin (es decir, BTC/BUSD) de los beneficios del nivel VIP y de su programa de proveedores de liquidez spot. Los cambios se hicieron para "garantizar un entorno de comercio justo para todos los usuarios", dijo la compañía.

La plataforma de intercambio tomó la decisión de eliminar las tarifas de negociación al contado de Bitcoin en su quinto aniversario. En comparación con otras empresas de criptomonedas en dificultades, como BlockFi y Celsius, o bolsas como Coinbase y Gemini, que están despidiendo empleados, Binance parece mantenerse fuerte durante el mercado bajista.

El mes pasado, anunció que patrocinaría la próxima gira mundial del músico The Weeknd, y unas semanas más tarde dio a conocer una importante colaboración en redes sociales y NFT con Cristiano Ronaldo, estrella del fútbol y la persona más popular de Instagram.

Pero Zhao también tiene algunas ideas sobre las estrategias de FTX—en concreto, cuando se trata de que FTX preste fondos a empresas en dificultades y posiblemente adquiera dichas empresas en una fecha posterior.

"Nunca haría ese tipo de operaciones", dijo Zhao a Decrypt.

RESUMEN SEMANAL: DEL 4 AL 8 DE JULIO

 Comenzando con el mercado laboral, el relevamiento del Ministerio de Trabajo dio a conocer que en el mes de abril  el empleo registrado se recuperó 0,6% respecto al mes anterior. La variación interanual se posiciona en el 4,8%, mientras que la variación respecto a los niveles de abril de 2019 alcanza el 4,1%. A nivel interanual, las modalidades con mayor variación fueron independientes (+9,2%) y asalariados privados (+3,5%). También, se informó que en mayo la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) alcanzó los $ 133.595,77, por lo que mostró una aceleración del 64% anual nominal, y una real del 2,1% aproximadamente.

En el plano de la actividad económica, el INDEC informó que en abril la actividad industrial presentó una contracción mensual del 1,1%, mientras que el aumento anual fue del 11,9%. De esta forma, la actividad continúa mostrando forma de serrucho mes a mes, lo que muestra un estancamiento que no sólo alcanza al sector industrial sino a la actividad económica en general.

Por su parte, en mayo la construcción presentó un leve aumento mensual del 0,4%, por lo que se desacelera respecto al crecimiento del 6,6% en abril. Interanualmente, esta actividad presentó un avance del 19,9%, y se ubica un 5% por encima de los niveles de 2019. Al mismo tiempo, se dio a conocer que en abril los puestos de trabajo en el sector mostraron un incremento del 18% respecto a abril de 2021, y aún se encuentran un 5% por debajo de los niveles de abril de 2019.

La incertidumbre derivada de la salida de Martín Guzmán del Ministerio de Economía complicó mucho el panorama económico esta semana. Muchos comercios no estaban en condiciones de imponer una lista de precios, y también había gran incertidumbre sobre las entregas de sus proveedores. Frente a este inestable escenario, el dólar blue y los dólares financieros escalaron a niveles máximos y llegaron a alcanzar los $280 y $293 respectivamente.  También, el riesgo país aumentó.

El Ministerio de Economía informó que la recaudación tributaria volvió a crecer en términos reales por vigésimo segundo mes consecutivo. En concreto, la recaudación avanzó un 82,1% interanual nominalmente, mientras que el avance en términos reales se posicionó en el 13%. Según el informe, la expansión de la recaudación fue impulsada principalmente por la dinámica del Impuesto a las Ganancias (109,8% i.a.), cuyo aumento del 109,8% interanual en términos nominales se explica por el efecto de la desactualización de las escalas frente al fenómeno inflacionario. Otros tributos con importantes subas interanuales fueron el Impuesto sobre los Bienes Personales (108,2% i.a.), y los tributos asociados a la Seguridad Social (83,2% i.a.).

El Programa Ahora 12 fue renovado por la Secretaría de Comercio Interior hasta el 31 de enero de 2023. La nueva edición del programa incluye financiación en cuotas sobre la compra de bienes y servicios de 30 rubros diferentes. A su vez, esta misma semana comenzó a regir la prohibición del Banco Central sobre la financiación en cuotas de bienes o servicios adquiridos en el exterior, y se añadieron prohibiciones al financiamientos en cuotas para compras en free shops. De esta forma, el pago en cuotas queda prohibido para rubros como pasajes al exterior, servicios turísticos y productos que se reciban por correo (“puerta a puerta”).

Según el informe de ACARA, los patentamientos de autos 0km de junio se posicionaron en las 34.906 unidades, por lo que cayeron en 1,3% mensualmente, y acumula saldo negativo en los que va del año. Desde la Asociación expresaron que para los próximos meses se espera que se mantengan en los mismos niveles o incluso empeoren, ya que las restricciones de importaciones de las últimas semanas no ayudarán a incrementar la oferta en el segundo semestre.



invecq

LA HERENCIA DE GUZMÁN

 Finalizó la primera semana de Silvina Batakis al frente del Ministerio de Economía, y los cambios de nombres no parecen generar ningún tipo de mejora sobre los indicadores macroeconómicos. Más bien todo lo contrario, el escenario es aún más adverso de lo que fuera tan solo siete días atrás.

El mercado recibió a la flamante ministra con un salto de $30 en el dólar CCL, y otros $20 más el día jueves para alcanzar por primera vez los $300. Por su parte, los dólares obtenidos mediante transacciones con criptomonedas superaron los $280 el mismo día que se conoció la confirmación de Batakis, con saltos que llegaron a los $45 en cuestión de horas, para luego estabilizarse con el correr de la semana.

Adicionalmente, el escenario de stress se trasladó también hacia el mercado de bonos, donde el Riesgo País trepó 300 puntos básicos, para acercarse a los 2.700 y así llegar a un récord desde la reestructuración llevada a cabo en 2020. A su vez, los empresarios mostraron su preocupación a través de aumentos de precios que alcanzaron a la gran mayoría de los productos de la economía, en un intento por resguardarse ante la incertidumbre. ¿Cómo se explica el pánico que estos números reflejan? ¿Qué economía recibe la nueva ministra?

La actividad económica atraviesa desde hace algunos meses una etapa oscilante, con altas probabilidades de entrar pronto en fase recesiva clara. Los indicadores de industria y construcción conocidos esta semana muestran variaciones que alternan meses positivos seguidos de meses negativos, sin posibilidad de consolidar un crecimiento sostenible. Sin embargo, la situación podría tornarse más dificultosa si el gobierno optara por un control más estricto sobre la salida de divisas. En este sentido, no se descarta y es todavía posible que veamos un endurecimiento mayor sobre el cepo existente, atacando la salida de divisas por el lado de la importación de bienes y servicios, gastos en turismo y consumos en el exterior. De esta manera, una medida de esta naturaleza que interfiera directamente sobre la adquisición de bienes de capital, bienes intermedios e insumos provenientes del exterior, impondría un freno sobre gran parte del sector productivo.

De profundizarse esta dinámica, el crecimiento evidenciado en el primer trimestre será difícil de replicar en el resto del año, dado el escenario de creciente inflación, la falta de insumos, el mayor control de capitales y la gran cantidad de parches que se van agregando a la economía. De esta manera, el crecimiento de 3% proyectado para el 2022 empieza a transformarse en un techo, y dependerá en gran parte de la ausencia de factores tensionantes en el escenario político.

En el plano financiero el panorama es tanto o más complejo. La estrategia conjunta entre el ex-ministro Martín Guzmán y el FMI planteaba una reducción de la asistencia monetaria por parte del BCRA sustituida por captaciones de deuda en el mercado local. Si bien esto se cumplió durante los primeros meses del año, a partir de junio los desajustes macroeconómicos erosionaron la capacidad de financiamiento del Tesoro. De este modo, no solo debió acudir a la ayuda del Banco Central para contener el desplome de los bonos en el mercado secundario, sino que también las renovaciones de deuda comenzaron a concentrarse cada vez más en el corto plazo.

Mientras que los vencimientos del mes de mayo lograron estirarse llegando incluso a noviembre 2023, en junio los plazos de refinanciación se acumularon principalmente entre octubre del corriente año y enero del 2023 (barras grises en el gráfico). Es decir, dada la inestabilidad política y económica, el mercado solo está dispuesto a prestarle dinero al gobierno a muy corto plazo, buscando reducir la exposición al riesgo local ante posibles sucesos disruptivos que puedan darse en el futuro cercano.

De esta manera, al día de hoy los vencimientos son superiores a los 400.000 millones de pesos en todos los meses hasta abril de 2023, planteando serios desafíos para la estabilidad financiera. Dentro de este calendario de deuda, el peligro más cercano se vislumbra en septiembre, cuando habrá que refinanciar un monto total de 1.055.886 de pesos. De todas formas, si bien los dos meses que anteceden tal vencimiento son considerablemente menores, no dejan de ser un importante reto a superar por parte del Tesoro. Cabe destacar que en el mes de junio, por un monto similar, se requirió una activa participación del Banco Central, con canjes hechos a medida y compras que se estiman cercanas a los 1.000.000 millones de pesos.

En resumen, las diferentes caras de la economía que recibió Silvina Batakis se encuentran en un terreno altamente inestable, con serios desafíos en el corto plazo y dificultades a la vista. En consecuencia, las alarmas se encendieron ante un segundo semestre que se anticipa menos armonioso para el total de la economía, tanto en el plano real como financiero, y la firme creencia de que un mero cambio de nombres pero no de rumbo no es suficiente para revertir el peligro.




invecq