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Fuerte caída en la imagen del gobierno de Alberto Fernández

Por primera vez desde el inicio de la cuarentena, en marzo pasado, la gestión del gobierno de Alberto Fernández ha sufrido una considerable caída y ha vuelto a los niveles de aprobación previos a la llegada de la pandemia de coronavirus a la Argentina.
Este dato surge del último relevamiento de opinión pública llevado a cabo por las consultoras D'Alessio Irol y Berensztein, y da cuenta del peso cada vez más significativo que registra en la sociedad el empeoramiento de la situación económica.
Quizás es prematuro afirmar que el presente sea el peor momento del presidente de la Nación desde que asumió el Poder Ejecutivo el 10 de diciembre, por cuanto su imagen positiva sigue ostentando niveles razonablemente elevados. Sin embargo, de acuerdo con la citada encuesta, concluida a fines de junio entre 1165 personas consultadas, la imagen buena o muy buena de la gestión de Alberto Fernández cayó de un pico del 60% en mayo al 49% el último mes. En cambio, su imagen mala o muy mala pasó del 35% al 49% en el mismo período.
De este modo, la sumatoria de la imagen buena y muy buena del Gobierno alcanzó el mismo nivel que tenía en febrero, momento a partir del cual inició una fase ascendente que concluyó en junio, cuando registró una caída de 11 puntos.
En línea con esta tendencia declinante, la imagen de los funcionarios y de los principales referentes del oficialismo también experimentó una caída durante el último mes, al tiempo que ha subido levemente la percepción de funcionarios y dirigentes de Juntos por el Cambio en la opinión pública.
Analizado en forma individual, Alberto Fernández muestra en junio una imagen positiva del 56%, tres puntos menos que en mayo y cinco puntos menos que en marzo. La vicepresidenta Cristina Kirchner exhibe una valoración positiva del 38%, dos puntos menos que en el mes anterior. Y el gobernador bonaerense Axel Kicillof registra una opinión favorable en el 42% de los consultados, dos puntos menos que en mayo y cinco puntos menos que en marzo.
Dentro de los referentes de la principal fuerza opositora, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tiene una imagen positiva del 54%, un punto más que en el mes anterior y cuatro puntos más que en marzo. María Eugenia Vidal suma el 47% de opiniones positivas, un punto más que en mayo, pero sin variaciones respecto de diciembre pasado. Bastante por debajo de ellos, el expresidente Mauricio Macri registra una valoración favorable del 30%, que si bien es dos puntos mayor a la que tenía un mes atrás, es seis puntos menor que la que alcanzaba en diciembre.
La explicación de estos números obedece fundamentalmente al deterioro de la situación socioeconómica tras la llegada de la pandemia a la Argentina y al aumento del pesimismo de cara a los próximos meses. El 77% de la población cree hoy que la situación económica del país es peor que la de un año atrás y apenas el 19% afirma que es mejor.
Entre quienes votaron al oficialista Frente de Todos en las últimas elecciones, el porcentaje de quienes consideran que están peor que hace un año asciende al 59%, en tanto que llega al 96% entre quienes votaron a Macri.
El nivel de expectativas también se viene deteriorando. Al ser consultados sobre cómo estiman que será la situación económica del país dentro de un año, el 55% considera que será algo o mucho peor, mientras que el 41% pronostica que será algo o mucho mejor. El optimismo es bastante mayor entre los votantes de Alberto Fernández; sin embargo, en este segmento la confianza en el futuro también ha declinado. Hoy el 74% de esa porción del electorado sostiene que estaremos mejor dentro de un año, pero esa proporción era del 88% en diciembre último.
Así como la ilusión de que la pandemia generaría un clima de concordia política y unidad de los argentinos resultó efímera, rápidamente las preocupaciones en torno de la economía del país avanzaron sobre cualquier otra cuestión. Es así como el temor al coronavirus apenas ocupa el quinto lugar entre las inquietudes principales de la población. Los principales problemas mencionados en ese ranking son las consecuencias económicas del Covid-19, la incertidumbre en la situación económica, la inflación y la inseguridad.
Frente a este escenario, el presidente Fernández intenta denodadamente convencer a la población de que el esfuerzo hecho no ha sido en vano, afirmando que "no tenemos que enojarnos con el remedio, sino con la enfermedad".
Pero su lucha se dificulta cuando de lo que se trata es de convencer a una buena parte de la ciudadanía que percibe que el único horizonte es la incertidumbre y advierte una carencia de planificación.

lanacion

Walmart: Trabajadores denunciaron casos de coronavirus en la sede platense

Empleados del hipermercado denunciaron a la empresa por la falta de elementos de higiene y medidas de prevención frente a la pandemia. “Tenemos catorce compañeros hisopados; tres positivos por la negligencia de la empresa que quiere tapar todo, presiona a los compañeros y no nos comunican nada”, dijeron.

La planta reúne a más de 200 trabajadores que desarrollan sus tareas en las áreas de cajas, recepción, carnicería, verdulería, almacén, depósito, venta online, perfumería, químicos, entre otros. Hay 44 aislados. “El resultado es que el virus está circulando y sólo falta ponerle nombre y apellido”, dijo Laureano, un empleado de la firma extranjera. “El sindicato está tratando de generar el test para todo el personal, pero la empresa se niega. Pedimos evacuar la tienda para testear pero se negaron”, denunció.
De los trabajadores aislados, tres dieron positivo y hay 14 hisopados en espera. “El sector de flete no tiene elementos de higiene y no entregan los elementos de seguridad. No tenemos agua caliente, nos esconden los barbijos, los guantes, el alcohol en gel. Es una lucha diaria y la realidad es que ya no sabemos de qué manera solucionarlo”, siguió.
El trabajador dijo, además, que la gerencia no abrió el diálogo con el sindicato y que la situación se agrava porque el virus ya entró a la planta. “Nos siguen dando la espalda”, exclamó. “La verdad es que tenemos mucho miedo, estamos asustados y no sabemos de qué manera  vamos a volver a nuestras casas. No sólo pensamos en nuestros compañeros, sino que estamos asustados por  nuestras familias. Sentimos que estamos muy expuestos y la empresa no nos está cuidando”, completó. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)

Proyecto presidencial 2023 Máximo busca aprovechar los límites a la reelección indefinida para expandir el poder de La Cámpora

Durante la gestión de María Eugenia Vidal se sancionó la ley 14.836, que prohíbe la reelección indefinida de intendentes, diputados y senadores provinciales, concejales y consejeros escolares, con el apoyo del Frente Renovador y la oposición del kirchnerismo.

La norma sólo habilita a desempeñarse en esos cargos durante dos períodos sucesivos, y a los fines de su aplicación se toma como primer período de gestión al que se inició en el 2015, sin considerar el desempeño previo. De este modo, quienes fueron reelectos en 2019 estarían impedidos para presentarse en 2023.
Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo y los intendentes ven acercarse la línea de corte, las presiones para que la norma sea desactivada se incrementan. En medio de la cuarentena, las restricciones que impone el 2023 parecen un tanto lejanas, pero no sería difícil establecer su conexión con las elecciones de 2021, en el que los distintos actores y fuerzas políticas buscarán posicionarse para la carrera electoral posterior.
Aunque ninguno de los intendentes -más allá de los espacios políticos de los que provengan- reconozca públicamente su preocupación, en la práctica se ha generado una especie de hervidero que atraviesa el tablero político provincial. En el Frente de Todos afirman que el tema está fuera de agenda, pero deslizan a la vez que Máximo Kirchner bajó línea de no modificar la norma. La explicación que se ensaya en off es que el jefe de La Cámpora estaría tratando de generar vacancias de liderazgo en la mayoría de los distritos -la agrupación sólo maneja Quilmes, con Mayra Mendoza-, para tratar de ubicar a sus propios cuadros dentro de tres años.
Por el reparto de candidaturas dentro de las listas del oficialismo, La Cámpora está sobrerepresentada en relación con los intendentes en la Legislatura provincial, y se quedó con la presidencia del bloque a través de Facundo Tignanelli, por lo que sus votos serían indispensables para la modificación de la citada norma.
Desde un comienzo, la relación entre los alcaldes y el gobernador Axel Kicillof es decididamente mala, y no es mejor la que sostienen con la agrupación liderada por el hijo de la ex presidenta. También hay muchísimas quejas por el trato privilegiado que recibiría Mendoza. “La tienen entre algodones. Su fracaso, sería el fracaso de La Cámpora. Se les caería el proyecto”, aseguró un destacado intendente peronista.
Como la eventual reelección de Axel Kicillof no se vería restringida, ni tampoco la de la intendenta de Quilmes, el juego de suspicacias no deja de incrementarse. Desde el entorno de Axel aseguran que proponer un cambio en la legislación equivaldría a pagar un costo político enorme, que no están dispuestos a afrontar.
Pero el problema excede largamente al FDT, ya la mayoría de los intendentes de Juntos por el Cambio se encuentran en situación similar. Con un agravante, que es la ausencia de recambios para figuras como las de Julio GarroNéstor GrindettiJorge MacriGustavo Posse o Diego Valenzuela.
Desde La Cámpora deslizan en off que, si se quiere modificar la ley, debería ser Juntos por el Cambio quien formule la propuesta y pague el costo. Los intendentes de JxC consideran muy difícil que esto suceda, ya que implicaría afectar enormemente las posibilidades electorales de esa coalición, que pretende encabezar sus listas con la figura de María Eugenia Vidal. Nadie imagina a la ex gobernadora borrando con el codo lo que escribió con la mano, más aún no siendo oficialismo.
De este modo, la situación coloca a Vidal y a La Cámpora de un lado, y a los intendentes del oficialismo y de la oposición del otro.
De este modo y por el momento, el tema está excluido de la agenda política del 2020. Pero algunos imaginan que el año próximo las cosas podrían cambiar, sobre todo si se concreta la modificación del cronograma electoral, con supresión de las PASO incluida.
Se cree que, en ese escenario, la cuestión pasaría desapercibida y que, además, los intendentes estarían en mejores condiciones para negociar su caída a cambio de la cesión de lugares en las listas electorales.
Por ahora el juego está abierto, pero el run run promete levantar cada vez más polvo. 



(www.REALPOLITIK.com.ar)

¿Cuánto resiste el triángulo Nación-CABA-PBA?

Aunque signadas por la penosa quietud que provoca la pandemia, las últimas semanas no han estado desprovistas de hechos políticos significativos.

Uno de ellos, de inocultable relevancia, es que el triángulo formado por el Ejecutivo nacional, la jefatura de gobierno porteño y la gobernación bonaerense ha afrontado con firmeza la fuerte y concertada presión de actores poderosos y de fuertes operadores de opinión pública que reclama el urgente fin de la cuarentena aplicada en el ámbito metropolitano.
Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof han sido capaces de asimilar, acordar o posponer divergencias que los distancian en varios asuntos, conscientes de que en las actuales circunstancias una fractura del triángulo equivale a decretar el fracaso de la estrategia -comparativamente exitosa- que las tres partes adoptaron para enfrentar la amenaza del Covid-19 y de que eso implicaría, además de un inmenso costo en vidas, una fuerte derrota política para cada uno de ellos. No hay que descartar que justamente esa derrota sea el auténtico objetivo de la sostenida campaña anticuarentena que atraviesa los principales medios.
Rodríguez Larreta es un blanco favorito, aunque no sea el central, de esa campaña: se lo golpea por motivos encontrados. Sus competidores internos más -digamos- "duros" son celosos del poder que emana de su condición de jefe de la Ciudad Autónoma y tratan de devaluarlo a los ojos del sector más antiperonista del electorado propio mostrándolo como un satélite del Ejecutivo nacional que se muestra, además, condescendiente ante imposiciones de Kicillof.
Quienes apuntan contra Alberto Fernández ven en cambio a Larreta como el pilar más débil (pero más estratégico) del pedestal sobre el que el Presidente ha montado su poder en relación con la pandemia y golpean sobre esa columna para dañar el conjunto de la arquitectura; calculan que separar a Larreta del Presidente arranca a éste fuera del centro en el que aspira a instalarse, para empujarlo a los brazos de la señora de Kirchner y aislarlo en ese costado.
El vínculo Fernández-Larreta es la semilla de un sistema político con un centro fortalecido. Un riesgo para los bordes, que se necesitan mutuamente.
LA BASE DEL TRIANGULO
El hecho es que el triángulo Fernández-Larreta-Kicillof se mantiene en pie y que ha hecho ahora una jugada fuerte, al retrotraer al área metropolitana a la Fase 1 de la cuarentena. Los tres gobiernos saben que están facilitando el hostigamiento de sus antagonistas políticos, ofreciéndoles un público potencialmente receptivo el de muchos de los que están obligados nuevamente a bajar las persianas de sus negocios y que, inclusive admitiendo que la pandemia exige medidas heroicas, esperaban que esas medidas no los tocaran a ellos.
Las cifras de infectados por el virus en la zona metropolitana vuelven comprensible el riesgo político asumido por los tres gobiernos.
En menos de un mes (junio), los casos en el AMBA casi se cuadruplicaron. La mortalidad porteña (160 muertes por millón de habitantes) es más de cinco veces mayor que la del resto del país (30/ 1M) y la del Gran Buenos Aires (45/1M) es menor a la de CABA, pero el conurbano supera en contagios a la Capital.
Se trata de poner un freno a la circulación del virus y, aunque ocasiona trastornos económicos en muchos casos severos, no hay otra herramienta a mano que no sea el aislamiento social preventivo. Los enemigos de la cuarentena (o de alguno de los tres gobiernos involucrados en ella) describen con patetismo (no exento de manipulación demagógica en algunos casos) las contrariedades y perjuicios que su instrumentación indudablemente acarrea, pero no ofrecen ninguna alternativa, sólo sonido y furia.
LA RESISTENCIA DEL CENTRO
Si la esforzada subsistencia del acuerdo triangular Nación-CABA-PBA puede leerse como una expresión de vitalidad del centro del espectro político (versus los extremos), hay otros datos que apuntan en la misma dirección. El tema Vicentin, donde los bordes ejercieron al inicio una pinza (atolondrado proyecto de expropiación/denuncias de "venezuelización" y agitación rural) fue enfriado y canalizado por vías razonables con la gestión de un centro ampliado por la participación de gobernadores como -principalmente- el santafesino Omar Perotti y el cordobés Juan Schiaretti, autoridades de distritos con una densa base agraria que forma parte de su base natural de representación.
Del mismo modo, las "ideas locas" que en su momento verbalizó la diputada K Fernanda Vallejos (apropiación estatal de empresas que reciban ayuda de la Tesorería) fueron oportunamente desviadas por la Casa Rosada a vía muerta y el traído y llevado proyecto de impuesto "a la riqueza" (que al emerger pretendía gravar a quienes hubieran blanqueado en tiempos de Macri así como mezclaba patrimonios empresariales con bienes personales) ha sido ubicado en un freezer y, si llega a ser descongelado (Horacio Verbtisky, un periodista muy próximo al kirchnerismo y al proyecto actual, aventuró que eso ocurriría en la tercera semana de este mes) se habrá convertido antes en un gravamen excepcional que sólo recaerá sobre un número ínfimo de grandes fortunas personales, en una medida más indulgente que otras similares que se imponen en países centrales del universo democrático.
Otra señal de la intención de navegar por el canal del centro: el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, presentó esta semana un proyecto de ley destinado a castigar severamente el vandalismo rural. Se trata de una respuesta desde la política a la destrucción de silo-bolsas y otros delitos que afectan a los productores agrarios y que se han reiterado últimamente. Desde el campo político y mediático opositor se ha insinuado que esos hechos están inspirados "ideológicamente" por sectores del oficialismo, una teoría que al menos algunos sectores de la producción rural no comparten.
"Yo no creo que la rotura de silo-bolsas sea nada orquestado; pesen ser conductas aisladas de gente que quiere hacer mal", dijo, por caso, Matías De Velazco, uno de los líderes de Confederaciones Rurales Argentinas como presidente de CARBAP. Lo cierto es que algunas voces marginales del Frente de Todos, como la señora de Bonafini, han aplaudido esos delitos o han recomendado el incendio de campos de soja, lo que facilita reacciones simétricas a la oposición vehemente y también a algunos ruralistas que no tienen la templanza de De Velazco.
El proyecto de ley de Massa pone la discusión en términos operativos y muestra una iniciativa del oficialismo que refuerza el camino del centro.
LA CULPABILIZACION SELECTIVA
Estas semanas han entregado otros hechos políticos relevantes. Por caso, las investigaciones sobre espionaje ilegal que, se informa, habrían ocurrido durante el gobierno de Mauricio Macri por obra de agentes de la AFI y quizás bajo la conducción de sus máximos directivos.
Aunque no se aplica siempre (o, en todo caso, hay una tendencia a emplearlo selectivamente), es necesario recordar el principio de que toda persona es inocente mientras la Justicia no lo declare culpable.
Lógicamente, las imputaciones de este tipo que hoy se lanzan contra el último gobierno tienen la misma validez que las que se arrojan (o han arrojado) contra el que le precedió mientras la Justicia no diga su última palabra. Ciertos comentaristas utilizan la palabra "presuntos" para referirse a los hechos que se adjudican a funcionarios de Macri, aunque no solían hacerlo en otros casos del otro lado. Y viceversa.
Por el momento (y desde hace bastante) estamos en medio de una guerra judicial que se libra principalmente en los medios, donde la condena y la pena se sustancian en los procedimientos mediáticos. Cada borde elige la versión que prefiere: estamos ante otra versión de la grieta. Y la manera de superar esa circunstancia reside en que el sistema político se equilibre en el centro, no a través de los extremos.
Un centro que albergue simultáneamente acuerdos y diferencias (y que sea capaz de acordar cómo sustanciar las diferencias) es la construcción que la sociedad argentina se debe. A partir de allí será posible encarar otras reformas. Entre ellas, la de la Justicia.
ANTIPOLITICA Y DISGREGACION
La ausencia de ese centro estimula no sólo la tensión entre los bordes, sino las respuestas anárquicas y antipolíticas (hoy es posible encontrarlas hasta en afamados animadores de tevé) o las ideas que se enamoran de la disgregación. La sugerencia que esta semana esbozó nada menos que el presidente de la Unión Cívica Radical, Alfredo Cornejo, al proponer "pensar seriamente" en "la independencia de Mendoza". Seguramente Cornejo quiso ejercer una presión sobre el poder nacional, en momentos en que su provincia pelea por un proyecto cuestionado por otras jurisdicciones. Pero en un país que atraviesa una crisis tan honda, una pandemia tan amenazante y que debe superar la grieta que impulsan los intolerantes, no conviene juguetear con ideas peligrosas ni mentar la cuerda en casa del ahorcado porque, como señaló el presidente de la Academia de Periodismo, Joaquín Morales Solá, "las palabras suelen anticipar a los hechos".
Jorge Raventos

Llegó la hora de las grandes decisiones

Existe consenso en reconocer que nuestro país está viviendo y, probablemente, seguirá inmerso en graves problemas económicos con impactos sociales como la expansión de la pobreza y la indigencia de amplios sectores de nuestra población. Es hora de que nuestro país deje de vivir con una de las mayores inflaciones del mundo, pero sin un sólido acuerdo político esto será difícil de lograr.

El FMI espera que este año el PBI disminuya en nuestro país un 10 por ciento, esta estimación se revisó a la baja debido a la cuarentena más larga en el área metropolitana de Buenos Aires, una demanda externa más débil y peores términos de intercambio comercial. Existe consenso en reconocer que nuestro país esta viviendo y, probablemente, seguirá inmerso en graves problemas económicos con impactos sociales como la expansión de la pobreza y la indigencia de amplios sectores de nuestra población; pero no podemos atribuir estas penurias únicamente a un hecho imprevisto como esta pandemia que azota al mundo, ya que este retroceso ya tiene varios años.
Nuestros altos niveles de pobreza reflejan desde hace años el hecho que en las nuevas generaciones son cada vez más quienes son laboral y socialmente excluidos. Nuestra acumulación de capital humano es hoy insuficiente para sostener un crecimiento económico no solo prolongado sino también equitativo, en un mundo crecientemente competitivo. Sin crecimiento económico no podremos abatir la pobreza.
Hace ya cuatro décadas, que nuestra economía dejo de avanzar sin prolongados sobresaltos recesivos y hemos estado lejos de avanzar por el sendero del crecimiento sostenido, basamento de la integración social de la población. Hemos vivido por muchos años con grandes déficits fiscales, estancamiento de las exportaciones, y escasas inversiones productivas. Esto no ha sido gratis porque el resultado de todo esto ha sido el aumento de la pobreza; que afecta principalmente a los niños, más de la mitad de ellos vive ahora en la pobreza y cada vez más en la extrema indigencia.
No es fácil construir una sociedad inclusiva sin crecimiento económico, el mayor ejemplo histórico de esto es China, que después de las grandes reformas de Deng, comenzó a transitar por un sendero de ahorro, inversión y crecimiento económico, que fueron las condiciones esenciales para abatir la pobreza. El motor del crecimiento es la inversión, es cierto que el aumento del consumo en una fase cíclica recesiva puede ayudar a salir de una recesión, pero nunca a mantener un crecimiento sostenido. No hay crecimiento sostenido sin ahorro, inversión y aumento de las exportaciones.
Desde hace más de una década que nos abruman hechos negativos. Nuestro retroceso es notable, ya que hemos dejado de significar el 1,33 por ciento del PBI mundial en 1980, para disminuir a la mitad en 2019. Como se observa estamos transitando un largo proceso de estancamiento productivo, con alta inflación, caída en el ahorro y la inversión y retroceso social, penurias que han sido frecuentes en las últimas décadas.
Las naciones de América Latina vienen creciendo de una manera más sostenida que nosotros. Ejemplos de esto son Colombia, cuyo PBI era hace 40 años menos de la mitad del nuestro, mientras que ahora ya llega al 90 por ciento. Algo similar ocurrió en Perú, que pasó de representar apenas del 31 por ciento de nuestro PBI a representar actualmente más de la mitad. Nuestro retroceso se manifiesta claramente en la evolución del PBI por habitante, hace décadas teníamos el nivel de vida más alto en la región, pero la situación es hoy distinta. En 1980 el PBI por habitante era en Argentina casi el doble que el de Chile, ahora el chileno es mayor; nuestro PBI por habitante fue siempre mayor al del Uruguay, ahora el de este país ya es mayor. Desde 1980 los países de América del Sur crecieron más que nosotros (salvo Venezuela), la inflación no ha sido ajena a todo esto, por ejemplo, Venezuela es el único país de América Latina con una inflación mayor que la nuestra (nada menos que 20.000 por ciento el año pasado); la nuestra ascendió el año pasado a más del 50 por ciento, mientras que países como Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú, Brasil, Colombia, México y otros más, tuvieron inflaciones inferiores al 4 por ciento anual.
Reencauzar nuestra economía por el camino del crecimiento económico, requisito para generar nuevos empleos productivos, es ahora el desafío que debe encarar toda la política argentina, es decir oficialismo y también la oposición. El desafío que enfrentamos es como construir un nuevo escenario, que ayude no solo a superar esta pandemia, sino también que haga posible el crecimiento económico, necesario para abatir la pobreza y la exclusión social. Esto exigirá aumentar las inversiones, la expansión de la producción, las exportaciones y el empleo productivo, Esto requiere encarar decisiones basadas en acuerdos programáticos, pero que no sean simplemente retóricos y enunciativos sin definir claramente la implementación de decisiones concretas. No alcanza con enumerar los objetivos sin encarar los medios requeridos, no basta simplemente con enunciar los fines, es necesario considerar también los medios.
La tarea no será fácil porque nuestra matriz productiva está agobiada por un gran déficit fiscal, a pesar de que tenemos una alta presión tributaria, esto quiere decir que el sendero a recorrer debe apuntar a reducir un desmedido gasto publico improductivo; es necesario salir de esta trampa ya que con déficit fiscal y una alta inflación no será posible el crecimiento. Es hora de que nuestro país deje de vivir con una de las mayores inflaciones del mundo, pero sin un sólido acuerdo político esto será difícil de lograr. Llegó la hora de las grandes decisiones ya que no nos queda más tiempo para perder.
Alieto Aldo Guadagni

Por qué se acelera la suba del dólar oficial y achica la brecha con el paralelo

Junio fue un buen mes para el Banco Central (BCRA). Tras reforzar el control de cambios a partir de la comunicación 7030, el BCRA pudo revertir el resultado del mercado cambiario y con ello volver a acumular reservas internacionales que en el mes subieron más de 600 millones de dólares y terminó el trimestre por encima de los 43.200 millones.

En este contexto, el Central aceleró levemente la suba del tipo oficial (de 2,5% en mayo a 2,8% en junio) en tanto que el contado con liquidación (CCL) bajó y achicó la brecha, dadas las limitaciones que tienen las empresas y fondos de inversión para operar en dicho mercado. Es una buena noticia que baje la brecha y que el CCL se acerque el dólar “solidario” porque evita filtraciones al reducir los incentivos de operar en el paralelo.
La mala es que en tanto y cuanto no mejoren las perspectivas de la Argentina, ya sea en cuento a la reestructuración de la deuda y ordenamiento de las cuentas públicas, habida cuenta del salto que tuvo el déficit fiscal en el primer semestre, la presión sobre el mercado cambiario estará siempre presente y veremos que las cotizaciones del paralelo se mantengan volátiles y alcista.
Martín Polo

La inquietud de los empresarios y una cita con Máximo Kirchner

En un encuentro reservado, los hombres de negocios transmitieron al Gobierno su preocupación por la situación económica.

Un grupo de máximos empresarios transmitió su temor por la situación económica a la cúpula de poder político en la Argentina. Ocurrió esta semana en una lujosa residencia en Olivos, cerca de la Quinta presidencial. Alberto Fernández​ estaba al tanto del encuentro. Los empresarios buscan soluciones. Fue hermética, y de ella participaron los principales referentes del mundo de los negocios: la banca, la industria, el petróleo y la construcción.
Los emisarios del poder fueron Máximo Kirchner, Wado de Pedro y Sergio Massa​. El trío quiso escuchar de boca de los hombres de negocios la preocupación que existe sobre la ausencia de plan para revertir la crisis. El diagnóstico de los CEO fue coincidente: histórica caída de la actividad, desequilibrio fiscal por las nubes, brecha cambiaria enorme y emisión monetaria récord.
También se coincidió en otra cosa: la inflación complicará el cuadro social a fin de año. Al encuentro reservado concurrieron cinco líderes empresarios: Miguel Acevedo, Jorge Brito, Marcos Bulgheroni, Hugo Dragonetti y Marcelo Mindlin.
El quinteto se mostró pragmático con sus interlocutores. Se evitaron viejos rencores y se habló en forma sincera.
La reunión comenzó con una exhortación del banquero Brito: la necesidad de encarar ya los graves desequilibrios económicos y dejar atrás las mutuas acusaciones e imputaciones del pasado.
La idea fue compartida por el conjunto de los hombres de negocios. Miguel Acevedo insistió: “La solución requiere consensos y basta de grieta”. Para los empresarios, la economía argentina se encamina hacia una “tormenta perfecta”.
Insisten en que la “grieta” complica cualquier solución y piden ampliar los consensos para encarar soluciones drásticas.
Máximo Kirchner conoció a varios de sus interlocutores. El encuentro reflejó la inquietud política: la crisis tiene una inusitada gravedad y dejará un tendal productivo.
La UIA ya le envió a la Casa Rosada un programa completo de reactivación. El documento tiene 20 carillas y 6 capítulos llenos de medidas. Se llama “propuestas para la reactivación productiva”. Incluye un diagnóstico político clave: “Hay que construir consensos y acuerdos para el desarrollo”.
Los hombres de negocios consideran que tanto Cristina como Mauricio Macri quieren sostener la “perversa grieta” por una cuestión de supervivencia política. Macri, en su intimidad, sostiene que las acciones judiciales son forzadas para neutralizar su influencia política. El ex presidente dice que le temen en la Casa Rosada.
Ocurrió algo inusual: los últimos allanamientos y detenciones -por el presunto espionaje- lo encontraron definiendo su campeonato de bridge internacional. Su equipo salió tercero en un repechaje. En reuniones de amigos –los mismos que iban a Olivos– Macri les dijo: “Me van a venir a buscar para solucionar este desmadre económico”.
La Justicia comenzó a actuar después de los reclamos de Cristina a Alberto Fernández. Los jueces, de todos modos, cometen desprolijidades y errores técnicos imperdonables: a Nicolás Dujovne​ lo convocaron a indagatoria por un contrato ajeno a la competencia que tenía el Palacio de Hacienda.
Eduardo Duhalde estuvo a solas el miércoles con Alberto Fernández y habló de la cuestión. El ex presidente embistió contra la influencia de la vicepresidenta. Duhalde dijo: “Te la tenés que sacar de encima”. El bonaerense le insistió en lanzar una movida productiva. También cuestionó al Gabinete nacional.
Existen noticias sobre un cambio de ministros después de la cuarentena. Volvió la versión de la incorporación de Carlos Melconian​ y la cuarentena demostró que Alberto necesita para gobernar sólo 8 funcionarios clave y que el resto parece “cartón pintado”.
La reunión entre Alberto y Duhalde ocurrió minutos después del encontronazo que el Presidente tuvo con el secretario de Seguridad bonaerense. Alberto exclamó: “No me banco más a Berni”.
En las últimas 72 horas, el Presidente tuvo varios encuentros a solas con Martín Guzmán. Clarín confirmó que este jueves el Presidente tomó una decisión clave al mediodía y fue después de un encuentro con el ministro. Así lo dijo: “Ya se acabó, la decisión está tomada. Habrá una nueva propuesta”.
El lunes –a más tardar el martes– Argentina hará oficial un nuevo plan de pago de la deuda externa. La presentación será frente a la SEC de los Estados Unidos y a partir de ese momento se abre un período dramático para evitar el default definitivo. Guzmán ofrecerá un pago equivalente a un valor presente del 53,1%. Incluye un anticipo en las fechas de cobro y un tratamiento para intereses.
Esta propuesta implica lo siguiente: Argentina mejoró su oferta original en 9.300 millones de dólares. Pasó del 39 al 53,1%. En el texto que se enviará a la SEC se rechazan todas las exigencias legales y cláusulas anti-default pedidas por BlackRock. Aceptarlas –a juicio de Guzmán– sería incurrir en el delito de incumplimiento en los deberes de funcionario público. Se trata de la iniciativa que el último sábado la Unión de Bancos Suizos sondeó informalmente entre los acreedores. La jugada fue ideada por los banqueros Enrique Vitot y Federico Isenberg, de UBS.
Primero generó entusiasmo: se usó un método informal y de consulta como siempre exigían los acreedores. Rob Koenigsberger, jefe de Gramercy, envió una carta privada al titular del Palacio de Hacienda. En su texto afirma: “Quería hacerle saber que Gramercy, Fintech, Greylock y Oaktree respaldan su oferta”.
Pero a poco de andar volvieron los problemas. La propia misiva los advierte.
El “lobo” de Gramercy así lo reconoce: “Hemos tenido dificultades para que aparezca formalmente el apoyo de todos los miembros del Comité de Acreedores”. Varios miembros del ACC apostaron por otra solución: volver a pedir más dinero y que Argentina aumente -otra vez- la oferta. Entre los tiburones de Manhattan existe una clara especulación: que Alberto está urgido de obtener un éxito y, por lo tanto, dispuesto a abonar un adicional.
Jennifer O’Neill, de Blackrock, le anticipó esta semana a Guzmán que el influyente Comité ad-hoc no va a acompañar la propuesta oficial. El fondo Ashmore –por si hubiera dudas– salió con una “bomba”: reclamó a último momento un pago en efectivo de 2.500 millones de dólares.
El martes -a instancias de O’Neill– ese grupo emitió un comunicado para desactivar los avances que tuvo Argentina. En Washington circula la versión de que el duro texto tuvo un aval del Tesoro de los Estados Unidos. En otras palabras: que fue una réplica, por la decisión del Presidente de no apoyar el candidato de Donald Trump al BID.
El comunicado desconoció las gestiones informales de los banqueros del UBS y trató de empantanar las conversaciones.
El Presidente contragolpeó y, en Olivos, definió: “Argentina ya cumplió con su parte para acordar. Ahora les toca a ellos”.
Pero los “lobos” tiran munición pesada contra Guzmán. Lo acusan de irritar con preconceptos catedráticos y de dilatar las soluciones. La ofensiva alentó también críticas internas en la Casa Rosada. Están inquietos por la falta de resultados y con temor por profundizar el default. Pero -hasta ahora los ataques tuvieron el efecto contrario: Alberto no para de avalar a su ministro de Economía.

Marcelo Bonelli

Para comprar un departamento, hay que trabajar casi el doble que el año pasado

El poder de compra de un inmueble en la Ciudad de Buenos Aires cayó 40% para el salario promedio


La capacidad del salario promedio para comprar una vivienda nueva o usada en la Ciudad de Buenos Aires tuvo en los últimos doce meses un deterioro del 40%, por lo que fue necesario trabajar un 66,6% más que el año pasado para adquirirla, de acuerdo con el relevamiento realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).
La investigación del Instituto de Economía de la casa de altos estudios llegó a la conclusión que en mayo, con un salario promedio un trabajador sólo pudo adquirir el 15% de un metro cuadrado en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, proporción que es inferior a la registrada en igual mes de 2019, cuando alcanzó al 25%.
El indicador de UADE muestra que en términos interanuales durante mayo, hubo una reducción en la capacidad de compra de los salaros del 40% para los departamentos nuevos y del 42% para los usados, con lo que se ubicaron en el nivel más bajo de la serie iniciada en 2010.
El informe deja en evidencia que, si bien los precios en dólares de los departamentos tuvieron una baja interanual del 1,1%, la caída de las remuneraciones promedio medidas en la misma moneda registraron un descenso del 40,6%.
Los precios para el segmento a estrenar rondaron entre los US$ 2.731 en el barrio de Balvanera y los US$ 3.913 en el de Belgrano, mientras que para los usados los valores oscilaron entre US$ 2.242, también en Balvanera US$ 3.474 en Palermo.
El promedio simple del precio de oferta del metro cuadrado para el conjunto de barrios relevados históricamente por UADE es US$ 3.697 para los departamentos nuevos, con una caída del 1% en relación con mayo del año pasado y de US$ 3.336 para las unidades usadas, en este caso con una suba del 2,3%.
Los barrios en los que se concentran las unidades más costosas tuvieron una disminución de sus precios medidos en dólares, con bajas del 2,4% en Recoleta, 0,2% en Palermo, 2,1% en Belgrano y 2,8% en Núñez.
En el caso de los inmuebles usados, la única suba interanual en esos barrios se dio en Palermo (3%), en tanto hubo bajas en Belgrano (-0,3%), Recoleta (-2,1%) y Núñez (-0,8%).
En la comparación con los niveles de abril, el precio promedio de los departamentos en dichos barrios se redujo en un 1,1% los nuevos y en 1,2% los usados.


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