https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Analizaron en el Congreso el papel de la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación

 Representantes de todos los sectores debatieron sobre el rol que ejerce esa institución creada en 2017, valoraron su gestión y destacaron cuáles qué [...]


El Senado de la Nación organizó este martes el “Encuentro de Oficinas de Presupuesto del Congreso: logros y desafíos de las oficinas técnicas de presupuesto”, una jornada que puso en valor el papel de esa institución creada en 2017 y cuya tarea cobra cada vez más valor para el Parlamento.

En la apertura de la jornada, el titular de la Oficina de Presupuesto del Congreso, Marcos Makón, señaló que este evento “tiene características muy particulares porque se da en el contexto de un proceso de culminación de una etapa de la OPC, su primera etapa de funcionamiento, y por lo tanto es un momento para hacer una reflexión y balance de lo realizado”.

El contador explicó que con el primer panel tendrían “la oportunidad de analizar la experiencia que han desarrollado Oficinas de Presupuesto de Estados Unidos, la primera creada en 1970; de Canadá, creada en la década del 80; de Chile, de reciente creación; y las experiencias en Europa y Latinoamérica”.

Mientras que el segundo panel estaría integrado por “legisladores actuales y con mandato cumplido que participaron en la creación de la Oficina y en el diseño de la Ley 23.343”, además de los presidentes de las comisiones de Presupuesto de ambas cámaras con quienes “la OPC tiene relación permanente”.

Makón expresó que la necesidad de la actividad consiste en que “para hacer una evaluación no solo es importante la opinión propia, sino tener visiones de contexto”.

Un sueño hecho realidad

“¿Cuál es el rol de la OPC en la labor parlamentaria argentina? Repaso por la experiencia de la gestión 2018-2022. Logros y el camino por recorrer”. Ese era el título del segundo panel de la jornada, que contó con la presencia de los titulares actuales de las comisiones de Presupuesto, Carlos Heller Ricardo Guerra, el diputado del Pro Luciano Laspina, y dos actores centrales de este tema en tiempos cercanos: Marco Lavagna, actual titular del INDEC, y el senador nacional (MC) Juan Manuel Abal Medina.

Ofició como moderador del mismo, el jefe del Frente de Todos en Diputados, Germán Martínez, quien recordó que cuando se reintegró junto a Agustín Rossi, como parte de su equipo, a la Cámara baja en diciembre de 2017, “la Oficina estaba dando sus primeros pasos”. “Tanto como asesor, y ahora como diputado, puedo visualizar cómo se está trabajando y cómo va creciendo la capacidad de interlocución de quienes desarrollamos tareas parlamentarias con la Oficina”, destacó.

Primer orador de la mesa, Marco Lavagna confesó que la creación de la OPC fue “a nivel personal uno de esos lindos sabores que me dejó el paso por la Cámara de Diputados”. “Era una deuda que existía, había proyectos hace muchísimos años”, recordó y consideró que se trata de “uno de esos organismos que nos terminan mejorando la institucionalidad de nuestro país”.

La Oficina tiene el objetivo de “dotar a los legisladores de mayores herramientas a la hora de la discusión, desde ya del Presupuesto, pero de todas las normas y leyes que pasan por el Parlamento”, señaló el exdiputado, quien expresó que “no todos tienen que ser especialistas”, pero sí “todos los legisladores tienen que tener la obligación de saber cómo es un Presupuesto, de leerlo, de interpretarlo, y a la hora de votar la ‘ley de leyes’ tener las herramientas necesarias”. “Y la Oficina de Presupuesto viene a cumplir ese rol de asistencia, análisis y acompañamiento”, agregó, para remarcar luego que se trata de “un análisis independiente, apolítico y bien objetivo”.

“Hay que continuarla y fortalecerla”

El exdiputado observó que a la OPC “hay que pensarla en el largo plazo, porque oficinas como estas tienen que tener un tiempo de maduración”. En ese sentido, dijo que si bien la OPC “ha dado grandes pasos” aún “es una Oficina joven” y “el crecimiento tiene que darse en el tiempo”. “El equilibrio que ha tenido hasta ahora es lo que permite pensar en el largo plazo, cómo se va metiendo en la actividad parlamentaria cada vez más”, sostuvo.

Lavagna enumeró que entre sus funciones la OPC no solo tiene el análisis de la Ley de Presupuesto, sino la cuestión de la sostenibilidad de la deuda y la asistencia a legisladores para un proyecto particular, porque “en definitiva, al final del día, la mayoría de los proyectos terminan en algún recurso necesario”. Por eso es necesario “ayudar a la priorización de los distintos proyectos, dónde se destinan los recursos”.

También opinó que se debe “seguir trabajando en capacitación, no solo a los cuerpos asesores sino mismo a los legisladores” y “hacer cursos, manuales”, al tiempo de avanzar con “los concursos para ocupar los cargos vacantes”.

Al mencionar la aprobación de la ley, ponderó la “decisión muy fuerte” que existió por parte “de tres o cuatro partidos políticos que estábamos involucrados en llevar adelante este proyecto”, el cual “nos encontró en una mesa”. “Es uno de los mejores ejemplos que podemos dar en cuanto a trabajo consensuado”, valoró y cerró: “Hay que continuarla, hay que fortalecerla, darle más vuelo y permitir que cada vez se meta más en la vida cotidiana”.

Un acuerdo político transversal

A su turno, el diputado del Pro Luciano Laspina recordó que la creación de la OPC “surgió después de muchos años de idas y vueltas en las cuales no avanzaba la idea” y, durante el gobierno anterior, “avanzó con un acuerdo político transversal” y fue “aprobada por una abrumadora mayoría”. En ese momento él ocupaba la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y relató que había quienes le decían “estás loco”, al advertirle que no iba a “favorecer al oficialismo” porque “le quita poder al presidente de la comisión”, le argumentaban en contra.

“Cuando pensamos esta Oficina con Marco, con Juan Manuel y con Diego Bossio, que estaba también detrás del proyecto, la idea era tener una asistencia de racionalidad fiscal en las discusiones del Congreso”, explicó, dado que “los problemas fiscales son la raíz de todos nuestros dramas, y eso iba a ayudar al oficialismo y la oposición, y efectivamente así fue”, manifestó.

Además, el santafesino elogió a su titular, al opinar que “la llegada de Makón fue muy importante”. “La ley es de las mejores que existe, la más ambiciosa cuando uno compara con la de otros países”, apuntó, pero resaltó que “a las instituciones también las hacen las personas” y, en esa línea, destacó que Makón “fue tan independientemente que ha logrado enojarme a mí, a (Carlos) Heller y a todos por igual, diciéndonos que no cuando tenía que decir que no, diciéndonos que sí cuando tenía que decir que sí, y cumpliendo el reglamento a raja tabla”.

Laspina subrayó la “cantidad de informes y de recursos que a veces cuesta absorber” elaborados por la OPC, la cual “se ha ganado un espacio”. “Muchas veces los tiempos de la política no son los tiempos de la OPC, porque tiene que hacer análisis minucioso de leyes que llegan y se enteran en el momento”, expresó, por lo que pidió “pensar a futuro dar algunas reglas” de modo que “los proyectos requieran para ser aprobados de un dictamen previo de la Oficina de Presupuesto, como pasa en otros lugares del mundo”.

“De alguna forma tiene que incorporarse a la cultura presupuestaria de este Parlamento, y eso va a llevar un tiempo, por empezar requiere educar sobre todo a los legisladores”, continuó. Tras ello hizo hincapié en la dirección que se dedica al “análisis costo-beneficio del impacto de las políticas, que creo es el gran desafío de la gestión del Estado en los próximos años”. “En Argentina hay muy poca cultura del análisis costo-beneficio. Eso falta en todas las discusiones”, observó.

Finalmente, habló de que “el desafío para adelante” es “seguir incorporando a la Oficina de Presupuesto en la cultura legislativa, darle más participación en el debate, incorporar el debate costo-beneficio” y “en algún momento, aspiracionalmente, debe ser el organismo técnico que asista en la redefinición de los Presupuestos en el Congreso, eso le daría mucho más poder al Congreso”.

El último empujón para su creación

En la creación de la Oficina de Presupuesto del Congreso fue clave el papel del entonces senador Juan Manuel Abal Medina, autor del proyecto para crearla. “Crear instituciones en nuestro país es algo muy, muy difícil. Por eso hoy estar acá, viéndola trabajar, creciendo, nos muestra que algunas cosas se pueden construir en la Argentina”, resaltó el hoy funcionario nacional, que recordó que le tocó ser parte de la Comisión de Presupuesto siendo otro el Gobierno.

Cosa excepcional, porque en general las comisiones de Presupuesto están a cargo del oficialismo. Pero ante la mayoría peronista en el Senado entonces, esa presidencia quedó en manos suyas, un representante opositor, que se preguntaba entonces cómo debían ser sus decisiones, a quién consultar ante cada presupuesto. “En ese interregno hubo una oportunidad que no había habido antes en la historia argentina, porque por una cuestión de juego político, obviamente el oficialismo de turno no quiere que esto esté, porque quiere el monopolio de la información. Ahí se abrió una ventana que podía haber prosperado o no; tuve que encontrar a un interlocutor como Luciano (Laspina), que tenía (a su vez) que convencer al Gobierno”, evocó Abal Medina.

Agregó el exsenador que “se sobreentiende que el juego es ese y no se entendía que es una mejora para todos. Que estábamos generando un cambio que nos convenía a todos”.

“Lo pudimos construir”, resaltó Abal Medina, que sin embargo reconoció que “hay instituciones creadas por la Constitución que se construyeron y hoy están vacantes desde hace 15 años. Ahí la apuesta fue muy fuerte: saber que teníamos que construir una Oficina que tuviese la credibilidad que permitiese ser aceptada por todos los sectores políticos”, destacó. En ese marco, precisó que los concursos para elegir a todos sus integrantes fueron uno de los aciertos. “Fue un diferencial en el que empezamos a mostrar una cuestión distinta”, dijo.

Ahí fue que debían conseguir a alguien con la legitimidad y capacidad para poder llevar adelante la Oficina de Presupuesto del Congreso, por lo cual “fue central conseguir a alguien que aceptase y Marcos Makón fue central para nosotros, porque es la persona que más sabe de presupuestos. Había distintos postulantes, pero cuando hablábamos con Luciano, decíamos que era él”.

Reconocido hincha riverplatense, Abal Medina se permitió una humorada al observar respecto de Marcos Makón que más allá de “su bosterismo enfermo, en todo lo demás es una persona honorable… No parece de Boca”. Hubo risas en el panel, pero la previsible reacción de Carlos Heller, que lo cruzó, ante lo cual entre risas el ex jefe de Gabinete replicó y repitió: “el dolor de Madrid”.

Tras ese momento de humor, que tuvo su correlato más tarde, cuando el propio Marcos Makón le contestó riendo desde el auditorio, Abal Medina señaló que “Marcos y todo el equipo se tomaron esa tarea con mucha fuerza y muchas ganas; les explicaron a los presidentes de las comisiones de Presupuesto cuál era su tarea y así empezaron”. En ese sentido destacó que “insertar una institución no es sencillo. Lo que requiere es ir insertando este organismo”, y concluyó felicitando a la Oficina de Presupuesto del Congreso expresando su deseo de que “sigan construyendo el mismo camino”.

Un organismo técnico apartidario

Concluidas las exposiciones de lo que Germán Martínez definió como “la línea fundadora” de la OPC, expuso el actual presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja, Carlos Heller, quien consideró que “efectivamente la Oficina del Congreso es, ha sido y debe continuar siendo un organismo técnico apartidario, responsable de analizar temas fiscales y cuyo objetivo es brindar apoyo técnico a los legisladores de ambas cámaras”.

Heller aclaró que “el Presupuesto no es un balance, no es una cuestión eminentemente técnica. Marca el pulso económico, los objetivos del Gobierno de turno. No son todos iguales, ni son sumatorias de partidas; contienen profundas definiciones políticas”.

“Por eso, siendo apartidario, requiere también la comprensión de los objetivos para los que se está trabajando; entender cuál es el programa del Gobierno, y a partir de allí y de la comprensión de ese objetivo, analizar las distintas cuestiones que tienen que ver con la posibilidad de cumplir o no esos objetivos políticos”, planteó el legislador oficialista.

Para Heller, el gran desafío de la OPC  “es mantener su apartidismo, pero al mismo tiempo comprender el objetivo político que cada gobierno intenta llevar adelante”. Al respecto, el diputado del Frente de Todos enfatizó que “la economía no es una ciencia exacta, es una ciencia social”, y al respecto destacó que “existen distintas matrices de pensamiento. No hay pensamiento único, y mucho menos en economía”.

“La Oficina de Presupuesto tiene que estar interpelada por estos conceptos de la economía como concepto social, y no ser un mero elaborador de cálculos matemáticos. Debe interpretar la política”, remarcó.

En otro pasaje, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados contó en base a esa experiencia que “he recibido decenas de diputados que vienen con planteos, todos justos… los sumás y no dan. Entonces aparece la política, hay que establecer prioridades. La política tiene subjetividad, no es matemática, y ahí es donde deben estar las prioridades, en función de la política que lleva adelante el gobierno de turno”.

Lo cual, aclaró, “no quiere decir que (los informes) no tengan que ser análisis precisos, porque la política desprovista de la ciencia del análisis termina siendo un dibujo”. Luego sostuvo que “hay mucho que aportar desde la Oficina de Presupuesto” y reiteró que “deben estar orientados a que el proceso funcione adecuadamente”.

A continuación, advirtió sobre otra de las funciones que a su vez tiene la OPC: las estimaciones del impacto fiscal de proyectos de ley. Ahí se diferenció de Laspina, que a su turno había expresado lo contrario. “Se está haciendo una costumbre que todos los temas requieran el dictamen de la Oficina; no lo creo factible. La Oficina de Presupuesto no está en condiciones de dar ese tipo de respuestas. Si ese fuera el objetivo que decidiéramos, deberíamos decidir primero qué recursos le damos, qué estructura”, señaló, remarcando que “esta Oficina no está pensada para eso ni tiene estructura, ni recursos” para tal fin.

“Hay que priorizar en función  de la importancia de las leyes”, aclaró Heller, para quien “someter la decisión de una ley a una opinión de una oficina técnica es subordinar la política. Hay cosas que tenemos que hacer y luego discutir de dónde se generan los recursos, y eso es función del Ejecutivo”.

Por último, sugirió que una cosa que podría pedírsele a la OPC es elaborar un informe sobre los costos de la política: que tomara a su cargo establecer cuál es en realidad el costo de la misma. “Mucha gente se sorprendería y le haría muy bien a la política que esto se conociera -aventuró-. Bajaríamos varios tabúes y revalorizaría algo: no hay sociedad sin política. Creer que la vida se va a arreglar suprimiendo la política está en las antípodas de lo que yo pienso”.

El costo de la política

El último expositor fue el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, Ricardo Guerra, quien valoró la tarea de la OPC como “un caso de éxito”. Recordó que la misma comenzó a operar en marzo de 2017, y como los concursos se extienden por 5 años, contó que “estamos en la etapa que recibimos a los interesados en participar del concurso. Y sin embargo, en el corto período que lleva esta institución se consolidó y sus requerimientos son necesarios, muy convenientes los informes que emite”.

Por último, Guerra coincidió con Heller en cuanto a que “el Presupuesto es una síntesis de lo técnico y lo político”. Recordó que como ministro de Hacienda de su provincia, le tocó participar del armado de casi once presupuestos, “y es una tarea muy valorable, pero refleja lo político, la gestión, el plan de un gobierno, la decisión de asignar recursos a una política y no a otra. Los recursos son limitados, las necesidades infinitas”.

“Muchas veces entre la política con lo técnico existe una suerte de matrimonio por conveniencia, para que no se generen situaciones no deseadas”, dijo, y respecto del costo de la política aportó porcentuales: “En el Presupuesto 2023, que vamos a tratar mañana en el Senado, la distribución del gasto legislativo es del 5% de todo el Presupuesto. Si hacemos una rápida evaluación, podemos decir que el costo de la política es algo así como el 5 o 6%, no es tan gravoso”.


parlamentario