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BANCO HIPOTECARIO

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MISMAS RECETAS… ¿MISMOS RESULTADOS?

 Nuevamente la inflación volvió a ser la novedad y el INDEC confirmó que durante el mes de abril se ubicó en el orden de 4,1% mensual, cumpliendo así el tercer mes del año con un ritmo de aumento general de precios por encima del 4%. De esta manera, la inflación acumulada al cuarto mes del año alcanzó 17,6% y la inflación interanual alcanzó 46,3%, volviendo a los niveles de inflación anual de comienzos de 2020, previo al inicio de la pandemia.

De esta manera, desde que se retornó la medición oficial de la inflación nacional, el primer cuatrimestre de este año resulto el más elevado en la serie de los últimos cinco. La pregunta es que particularidades esconde este proceso inflacionario y si es efectivamente comparable con los anteriores.

A la hora de analizar como la dinámica inflacionarias desde sus diferentes categorías, es preciso destacar que la inflación núcleo arrojó un dato superior al general, de 4,6%. Sin embargo, por debajo se encontraron la evolución de los precios regulados (a partir de aumentos autorizados por el gobierno) con un avance de 3,5% y de 2,2% en el caso de los estacionales. De esta manera, la medición interanual de la inflación núcleo arrojó un resultado levemente inferior al 50%, mientras que los precios estacionales lo hacen al 63,6% y los regulados 27,6%.

La monetización de la economía del año previo, proveniente de la dominancia fiscal impuesta por la pandemia, empezó a develar sus contraindicaciones en una economía que aún tiene con muchos desafíos por delante.

El gobierno tomó conciencia de que la expansión fiscal estaba superando sus límites al cierre del año 2020, cuando empezó a contraer el nivel de gasto. Actualmente, el ajuste de las cuentas públicas se efectúa a través de la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones y pensiones, que perdió más de 6% frente al primer trimestre del año 2019 (último comparable por el Lockdown) y por los salarios del sector público, que se contraen más del 10% en términos reales. Este endurecimiento fiscal, mejoró las perspectivas para que este año el financiamiento monetario de este año se reduzca considerablemente. Aunque también llevó a mayores presiones por parte de sectores que solicitan mayor asistencia del Estado.

La principal diyuntiva sigue estando en el nivel de subsidios (principalmente energéticos), que crecen a un ritmo del 65% anual en términos reales y donde el ministerio de economía percibe la peor eficiencia a la hora de asignar recursos. En caso de que este escenario se perpetúe y solo se ejecute una suba del 9% en el año, la cantidad de subsidios deberá incrementarse de manera inversamente proporcional para cubrir aquel agujero fiscal a las empresas productoras y distribuidores. Esto pone aún más en jaque la consistencia del programa.

Por otro lado, el gobierno ha logrado hasta el momento un roll-over de sus compromisos en pesos por un promedio del 117%. Es decir, un dato favorable, aunque no tanto como lo esperado, dado que espera colocar un 40% del déficit financiero en el mercado local. En particular, el mes de abril fue el más positivo del año en términos de colocación de deuda aunque contó con la particularidad de incluir la apertura de bonos muy atractivos para los bancos por su estructura técnica que permite utilizarse como encaje bancario.

¿Qué factores de emisión quedan por delante?

En caso de cumplirse la premisa que el gobierno espera en términos de financiamiento neto, $1,4 billones (o 3,3% del PBI deberían monetizarse para poder financiar los gastos). A su vez, el pago de intereses remunerados alcanza $ 1,6 billones, o, lo mismo, 3,7% del PBI, siempre sujeto a que el proceso de absorción y de tasas de interés seguirá la dinámica actual. Por último, la compra neta de divisas, sin saltos bruscos del tipo de cambio podrán ser un nuevo factor de expansión monetaria por un aproximado de $ 400.000 millones a lo largo del año. Esto, de un total de $ 3,4 billones que se encuentran comprometidos a futuro y podrían complicar aún más el escenario en el mercado de pesos.

Por su parte, las buenas noticias, llegan desde el mercado de dólares, donde se estima que, con los precios y la cosecha actual, la entrada de divisas supere los US$ 10.000 millones con relación a la campaña anterior. Es por ello, que el BCRA pudo hacerse de más de US$ 4.400 millones en el mercado, pese a que gran parte lo utilizó para intervenir la brecha cambiaria (US$ 1.300 millones) y otro para el pago a acreedores internacionales.

Esto le da algo más de aire al equilibrio entre el mercado de dólares y pesos, que encuentra aún muchos condicionantes y el punto de partida es complicado. El mayor desafío para el gobierno comienza en el tercer trimestre, donde los vencimientos en moneda local alcanzan su pico máximo, el grueso de la cosecha termina su liquidación y los inversores dolarizan sus ahorros, en un mercado en el que, la tasa real es negativa desde hace 10 meses consecutivos.




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