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Club de París: ¿se le paga o no?

 El Gobierno inició una breve gira por Europa de la cual lo más urgente que se podría desear sería un preacuerdo con gobiernos extranjeros o alguna señal en ese sentido para reestructurar los pagos al Club de París. Cuesta ser optimista, aunque con esta administración, hay que admitirlo, nunca se sabe.

Los tironeos sobre los ingresos existen desde siempre en cualquier país del mundo, y más en recesiones. Es ahí cuando la agresividad de los pedidos aumenta para controlar el reparto. Hasta ahora parecía que la dupla Presidente-Jefe de Gabinete tenían todo bajo control y el ministro de Economía se mantenía ausente de las pujas sectoriales. Pero cuando en agosto de año pasado se anunció el traspaso de la Secretaría de Energía del Ministerio de la Producción al de Economía, y ponerla bajo la conducción de un diputado nacional, era claro que las pujas por las tarifas públicas no iban a quedar bajo control del ministro de Economía. Menos al agudizarse la estanflación, resultado de la extensa cuarentena del año pasado.

Los detalles conocidos este fin de semana en torno del “caso Basualdo” muestran que su mal manejo (interno y en relación con los medios) ha debilitado en la coalición gobernante al trío Fernández (Alberto), Cafiero y Guzmán. La exasperación mostrada en actos públicos con aglomeraciones, en contradicción con los protocolos por la pandemia, mella también su credibilidad. Y con este mar de fondo, en la semana un legislador kirchnerista propuso que los DEG que gire el FMI a nuestro país se utilicen sólo para subsidios asistenciales y otros gastos corrientes internos. ¿Alguien con simple información de qué son los DEG del FMI puede tomarlo mínimamente en serio?

Con este mar de fondo, se enfrenta el casi inevitable impago al Club de París. Hay que pagar poco más de U$S 2.300 millones, y restan los vencimientos con el FMI y a otros organismos. Según el último reporte de la Secretaría de Finanzas, a fin de 2020, por capital e intereses este año hay que pagar a organismos internacionales U$S 7.564 millones, y a organismos oficiales US$ 2.891,7 millones. Total: U$S 10.545,9 millones. El BCRA cuenta con reservas líquidas en torno de los U$S 6.000 millones. Algo se viene pagando en concepto de intereses al exterior, pero para estar “tranquilos” se requiere pagar, y sostener ingresos de divisas netas por un monto equivalente. Lamentablemente no hay cosechas de soja todos los trimestres. Alguien debe quedar sin cobrar. La preocupación oficial es incumplir con el FMI, pero mayo sigue corriendo y el Club de París sigue sin cobrar desde 2019…

Qué es el Club de París

Es un grupo informal de gobiernos de 22 países que coordinan la administración de créditos otorgados por sus agencias públicas a otros gobiernos. Lo integran 20 gobiernos de países desarrollados y dos emergentes, Brasil y Rusia. Desde los años ’50 Argentina viene tomando créditos oficiales y luego de las dificultades de los’80 se cumplieron diversas rondas de negociaciones, hasta su normalización en los’90. Luego del default de 2001, hubo dos intentos de acuerdo promovidos en 2008 y 2010 sin solución alguna. Posteriormente, en enero de 2014 el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, inició otra ronda de negociaciones que cerró con un acuerdo en mayo de ese año.

Del mismo resultó el reconocimiento de un capital adeudado de U$S 4955,3 millones más intereses por U$S 1.102,1 millones, totalizando U$S 6.057,4 millones. Pero a esto se sumó la acumulación de intereses punitorios acumulados entre 2004 y abril de 2014, y reconocidos por los funcionarios de entonces, por U$S 3.633,17 millones. En total: U$S 9.690,6 millones a cancelar en 5 años.

La negociación que fue criticada por la oposición, y motivó una denuncia judicial contra el entonces ministro de Economía por parte del senador (recientemente fallecido) Fernando “Pino” Solanas. Lo que motivó esa denuncia fue la diferencia por los intereses punitorios reconocidos entre las cifras publicadas en 2013, más el supuesto reconocimiento de una deuda con el Gobierno holandés que aparentemente nunca habrían sido transferidos al país. A fin de 2013, el Club de París informaba que la deuda (sin punitorios) de Argentina era de U$S 6.336 millones, de modo que el el salto por los intereses punitorios dio lugar a sospechas de todo tipo, para muchos no debidamente aclaradas aun hasta la actualidad.

La cancelación acordada consistió en un pago inicial de U$S 642 millones en julio de 2014, y luego una serie de pagos anuales de U$S 1.100 millones en mayo de 2015 y el resto en cuotas anuales en mayo de 2016 a 2019, aunque el plazo para estos pagos se podía extender dos años más, hasta mayo de este año. Según el comunicado de Finanzas del 28 de julio de 2014, para el período entre mayo de 2014 y mayo de 2019 se aceptó pagar por el valor residual de la deuda una tasa del 3% para todas las monedas de origen, más una tasa de interés compensatoria adicional del 4,5%, y por el saldo impago a los 5 años de vigencia del acuerdo una tasa final del 9% hasta su efectivo pago, en un plazo por dos años más (hasta mayo de este año).

Luego de los pagos efectuados entre mayo de 2014 y mayo de 2019, esa deuda se redujo a U$S 1.935 millones. Al aplicar la tasa de interés del 9% sobre la deuda ascendió en mayo de 2020 a U$S 2.110,5 millones. No habiéndose cancelado el año pasado, corre otro 9% de tasa de interés hasta el corriente mes, resultando en un pasivo a cancelar por U$S 2300,4 millones. En el mensaje del proyecto de Ley de Presupuesto 2021 enviado al Congreso por el Ministerio de Economía se estimaba que el pago para este año era de U$S 2.100 millones y que “se asume la postergación de los vencimientos más allá de 2023”. La realidad podría ser así, pero por la vía no amigable, la de una (nueva) moratoria unilateral.

Varios sostienen que, de no abonarse el saldo adeudado a fin de este mes, correría de facto un nuevo período de gracia de 60 días. En realidad, Argentina podría pagar algo de lo adeudado (no todo) antes de ese plazo o después. Por caso, los intereses y algo más, totalizando unos U$S 400 millones aproximadamente, y reiniciar negociaciones, evitando que el 31 de julio el Club de París declare a nuestro país oficialmente en default, y se empiecen a aplicar automáticamente punitorios a pagar a futuro.

Los encuentros con autoridades de varios países europeos para llegar a una reestructuración amigable con el FMI tienen sentido, pero respecto de la deuda con el Club de París no es claro cuánto pueden aportar. España, Francia e Italia, por caso, suman apenas el 16,2% de la deuda con el Club de París. El mencionado comunicado oficial de 2014 indicaba la siguiente composición de la deuda de Argentina con gobiernos y entes oficiales de países miembros del Club de París: 37, 37% con Alemania, 22,34% con Japón, 7,98% con Holanda, 6,68% con España, 6,29% con Italia, 6,28% con EE.UU., 5,31% con Suiza, 3,62% con Francia, 2,02% con Canadá, y 2,11% con otros 7 países.

Casi el 68% se concentra en pasivos con los gobiernos de Alemania, Japón y Holanda. ¿Hay realmente diálogo con dichos gobiernos? ¿Dependerá todo de si seguirá debilitándose el apoyo político al ministro Guzmán, o de alguna señal del FMI? ¿Ayuda o no al diálogo con Joe Biden la visible preferencia por los gobiernos de China y Rusia, y la no condena al régimen de Nicolás Maduro? Por ahora, no hay forma de dar una respuesta definitiva a estas preguntas, pero el correr de los meses conduce a la actual administración a un escenario conflictivo y complejo, que exige definiciones y decisiones que hasta ahora brillan por su inexistencia.

(*) Economista de la Universidad del Salvador (USAL)



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