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BANCO HIPOTECARIO

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Los arriesgados ven más para ganar que para perder

 El clima global está rotando. El Hemisferio Norte entra en estos días en temperaturas más benignas, mientras que el Hemisferio Sur ingresa en la parte del año más fría. Entonces, con esa nueva realidad, lo que era hasta ahora una mala situación para el Covid en el norte, ahora deja de serlo. Y lamentablemente el tiempo más duro para la enfermedad llega para esta parte del mundo.

Por esa razón, mientras la cantidad de muertes globales por coronavirus, que había iniciado el año con un crecimiento de 65.000 fallecimientos semanales y y trepado hasta 104.000 decesos en la última semana de abril, ahora encuentra a la primera semana de mayo con “sólo” 86.000 muertes, pero esa reducción se está dando sobre todo y la enfermedad está castigando ahora al sur.

De ese modo, el aumento de fallecidos global creció 2,7% en la primera semana de mayo, por debajo del 2,9% de expansión semanal que se veía hasta ahora. Pero, con la rotación de la temperatura, hasta febrero las cifras más alarmantes estaban en la parte norte del mundo, pero en este momento en la parte norte del ecuador todavía espanta el crecimiento de muertes en la India, donde en la última semana subieron 12,5%, pero detrás de los indios ahora las cifras más preocupantes están claramente en el sur.

De hecho, en la última semana la cantidad de fallecidos creció fundamentalmente en países de América Latina, con un notable incremento del 15,9% semanal en Uruguay, con una suba del 9,2% en Paraguay, 5,9% en Venezuela, 4,3% en Argentina y Colombia, 4,2% en Honduras, 4,1% en Costa Rica y 3,7% en Brasil, en todos los casos por encima del 2,7% de incremento semanal, con el Hemisferio Norte ahora más caliente y, sobre todo, más vacunado.

En medio de esta dolorosa radiografía se acaba de abrir a nivel planetario un debate intrincado: con el inesperado apoyo de Estados Unidos, se empieza a discutir la liberación de vacunas, que ayudaría sin dudas en la emergencia. Pero con una decisión que plantea un interrogante: si no se le reconoce la patente a los que trabajaron un año para lograr los remedios, ¿entregarán todas sus fuerzas en la próxima crisis?

La recuperación del empleo

Más allá de esa duda filosófica, la gran cuestión es que con la vacunación avanzando en algunas economías, se empieza a ver que la recuperación del empleo no está siendo tan sencilla como se esperaba. Y, como testigo de esa nueva verdad, acaba de observarse en Estados Unidos que abril tuvo menor creación de puestos de trabajo que la esperada. Los norteamericanos estaban convencidos de que en el mes pasado recuperarían un millón de ocupaciones y los empleos fueron la cuarta parte de lo que se esperaba.

Esto pone en evidencia que la destrucción de empresas fue muy rápida y que la creación de compañías va a ser bastante más cuesta arriba. Y eso impulsa al Gobierno de Biden, a la Unión Europea, a Japón y a todas las economías principales a seguir emitiendo efectivo. Y con tanto dinero regalado en el planeta, el proceso de suba de los commodities sigue sorprendiendo, con cotizaciones que vuelan.

En la primera semana de mayo, con lo que ya hemos denominado como una suerte de ventarrón de cola internacional para Argentina, el maíz subió en Rosario 11,1% en dólares, a un récord de nunca jamás; la soja Rosario avanzó 9,2% y el trigo Rosario mejoró 7,5%. Al tiempo que el cobre subió a nivel global 6,1% en dólares también a un precio récord, con el aluminio 4,7% arriba, la soja Chicago 3,1% en alza, con el níquel ganando 2,7% e incluso con un repunte del 2,1% para el petróleo, que volvió a valores claramente pre covid, a precios de mediados de 2018, cuando nadie imaginaba que algo llamado coronavirus podía cambiar el mundo.

Con ese contexto, mientras las materias primas vuelan, los refugios clásicos ante épocas de crisis tienen un comportamiento diferente. La onza de plata también subió fuerte, 5,9% en lo que va de este mes ya que su valor récord de 2011 todavía está muy lejos. Pero la onza de oro mejora 3,5% porque su máximo histórico está más cerca, en el pico de agosto pasado. Y entre las criptomonedas, que hasta ahora eran un refugio indiscutible, empezó una enorme rotación, con el Bitcoin estancado, sin variación alguna en mayo, manteniéndose en el mismo precio que tuvo hace once semanas, 10% abajo de su récord de hace un mes.

Y esta persistente y obligada decisión de emitir dinero sin fin está impulsando a todas las bolsas, a pesar de la durísima advertencia de precios extravagantes que advierten varios expertos. Los inversores globales entienden que hay emisión para rato y con esa sensación los mercados bursátiles abrieron mayo sumergidos en festejos.

Y lo más sorprendente del caso que la cumbre de la mejora está nada más y nada menos que en la Bolsa de Buenos Aires. El ventarrón de cola sobre todo en los choclos hizo subir al Merval en pesos 4,8% en el arranque del mes, con un aumento del 4,2% para el Merval en dólares, en tanto que Santiago de Chile sube 3,3%, Madrid 2,8%, el Dow Jones industrial de New York 2,7%, San Pablo 2,6%, México 2,6%, Tokio 1,9% y Frankfurt 1,7%, todo para arriba, todo sonrisas. El único que avisó que las cosas pueden ser de otro modo fue el que venía de jolgorio hasta ahora: el índice Nasdaq de Wall Street, que reúne a las empresas tecnológicas, bajó 1,5% en la primera semana del mes.

Más emisión

La decisión de seguir emitiendo debilita a todas las monedas, pero la multiplicación del presidente de Estados Unidos de incrementar el tamaño del estímulo debilita especialmente al dólar. Por lo que en la primera semana del mes el billete verde cayó 3,8% en Brasil, 2,2% en Chile, 1,4% contra el franco suizo, 1,2% contra la libra y el euro, 0,7% contra el yen y 0,6% contra el yuan chino. Esta movido hizo que en las últimas horas algunos expertos destacaran que si esta debilidad global del dólar sigue contra otras monedas, de alguna manera ayudaría a que Argentina tenga menos presión sobre el dólar, aunque el peso argentino caería contra monedas como el real, el euro y la libra, entre otras.

Frente a esta situación externa, en Argentina la foto es otra. En la primera semana del mes, mientras el dólar bajó en todas partes, en el mercado local el dólar MEP y el contado con liquidación subieron 1,5%, el blue aumentó 0,7% e incluso se subió 0,5% el tipo de cambio oficial (a lo que por supuesto debe descontarse el deterioro inflacionario).

Ciertamente, la situación preocupa porque la inflación sigue muy alta. Este jueves se difundirá el número de abril del Indec. Los expertos esperan una variación del orden del 4,4%.

Martín Guzmán, muy debilitado últimamente, se queja porque dice que será menos. Pero en los últimos cinco meses el país sufre una inflación crucero de más del 50% y el 29% que dibujó en el Presupuesto ya quedó como una anécdota.

Sea lo que fuere, con la inflación actual, el que tiene plazos fijos tradicionales colocados en los bancos se están percatando que están perdiendo mucho dinero. Cada mes tienen una renta del 2,7% contra una inflación que es al menos 1,5 puntos más alta. Eso significa que a lo largo de un año el dinero ahorrado se evapora en al menos 13 puntos.

Y como a partir de ahora hay un cúmulo de vencimientos de bonos en pesos, con duras negociaciones ante el Club de Paris y el FMI, mientras las acciones argentinas fueron bendecidas, el pesimismo siguió mandando en los bonos, que perdieron 1,2% en la primera semana del mes. La razón de esa reducción es muy sencilla: en la última licitación de deuda Guzmán tuvo que pagar más tasa y a plazo más corto. Y el 19 de mayo (el miércoles de la próxima semana) hay una licitación más grande, con más vencimientos.

La Comisión Nacional de Valores, para meter a las ovejas en el corral, obligó a los inversores institucionales a comprar los bonos de Guzmán para que las licitaciones no sean un fracaso. Pero los que tienen sus pesos en fondos de inversión están avisados y veremos qué hacen: si deciden dejar su plata para que se la reperfilen o si piensan bajarse. Porque la gran duda está en el aire: viene una masa muy grande de vencimientos en pesos (muchos ajustados por inflación) y si la colocación de bonos no se consigue, el BCRA se verá obligado a emitir más pesos o acaso ¿puede haber un reperfilamiento de deuda en pesos como hizo Macri?

Porque el mercado entero tiene los bloques de dinero bien contabilizados. Quedan aproximadamente 30 días con ingreso fuerte de dólares por liquidación de divisas de parte del campo. Y luego vendrá la pulseada con el Club de París y con el FMI. Y después el dominó de vencimientos de deuda en pesos. Y en dos meses los primeros pagos pequeños de cupones en dólares de los nuevos bonos del canje. El cuadro no es sencillo. De ahí que el riesgo país esté otra vez subiendo: de 1.542 puntos el 27 de abril se acaba de pasar a 1.587 puntos el viernes pasado.

Como contracara de toda esta dificultad está, como dijimos, el ventarrón de cola: dólar global débil y granos en el cielo. Por eso la recuperación de las acciones argentinas y la suba de reservas en el BCRA, que aumentan en US$  1.045 millones en lo que va del año. Gracias a esta favorable coyuntura, tanto los bonos como las acciones están defendiendo un valor piso. Ambas posiciones están regaladas, cada vez que bajan a un 30% de paridad respecto de lo que debería ser su valor real aparecen compradores dispuestos a asumir riesgo.

Es que el mercado se está dividiendo entre inversores temerosos que siguen huyendo, pero inversores arriesgados que se animan. Saben que los problemas siguen. Ven innumerables conflictos por delante, pero saben que las vacunas llegarán, que el virus pasará, que la economía volverá alguna vez a la normalidad. Seguramente será difícil pulsear con el FMI y el Club de París y la gran incógnita que queda por delante es el resultado electoral.

Con todo eso, lo que puede definir el corto y mediano plazo pone como mojones en fila primero al momento en el que se achicarán los dólares que entran por la liquidación de las exportaciones del campo y luego a la fecha en la que EE.UU. subirá su tasa corta. El cuento de los votos de noviembre ya no parecen ser algo que mueva demasiado el amperímetro.



eleconomista