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Deuda en dólares: por qué el panorama mundial es adverso para Argentina y la región

 

La desaceleración de la economía mundial y el cierre del ciclo de suba de commodities tendrán un mayor impacto en países con alta deuda externa, como la Argentina.


Los países con mayor proporción de endeudamiento público en moneda extranjera como Argentina, Ecuador, Panamá, Paraguay, Costa Rica, Perú y Dominicana “podrían llegar a sufrir stress financiero a medida que el spread de tasas de interés se incrementa y las monedas domésticas se devalúan contra el dólar”.

Esta es una de las conclusiones a las que arribó el último Informe de Coyuntura de la Universidad Nacional de Moreno –UNM, en el que advierten además que el menor crecimiento mundial impactará especialmente en la región latinoamericana.

En efecto, el endeudamiento externo operado por Cambiemos a partir de 2016 produjo una fuerte exposición por parte de Argentina a los mercados internacionales, tornándola altamente dependiente del financiamiento internacional. Puntualmente, para el presente año, el país deberá hacer frente a un incremento de los compromisos de pago de deuda externa, pues de acuerdo a la Secretaría de Finanzas, se deberá efectuar una devolución neta al FMI de Derechos Especiales de Giro por casi 750 millones de dólares, pagos por intereses con este organismo por casi 3.500 millones de dólares, e intereses de bonos reestructurados por otros 4.000 millones de dólares. Todo ello, junto a la necesidad de aumentar el stock de reservas en 4.800 millones de dólares por encima de los 44.588 millones de finales de 2022.

De acuerdo a la UNM, “la dinámica del crecimiento económico mundial se ha deteriorado considerablemente, tanto para economías avanzadas como en desarrollo”, lo cual vinculan a al conflicto entre Rusia y Ucrania, que disparó los precios de la energía y alimentos, el fuerte avance de la inflación en el mundo, y las sucesivas alzas en las tasas de interés de los principales bancos centrales para atacar la inflación, todo lo cual “reduce el ritmo de expansión de la demanda agregada, donde Latinoamérica será una de las regiones con mayor desaceleración del crecimiento mundial y con menor tasa de crecimiento”. A estos factores, suman en otro tramo de informe, los rebrotes de COVID-19 en China y el cierre en las principales ciudades de ese país, todo lo cual redujo drásticamente la demanda interna china, con las consecuencias negativas en la demanda de bienes a nivel mundial.

También desde la consultora Ecolatina sostienen que “el frente externo presentará mayores dificultades este año”. Para desarrollar esta conclusión explican, en línea con lo evaluado por la UNM, que las perspectivas de la economía mundial para 2023 no son auspiciosas, pues en parte por la lucha por bajar la inflación, las políticas de tasas elevadas pueden incrementar la desaceleración del crecimiento mundial.

El rol de los commodities

Uno de los elementos que jugó favorablemente para Argentina y gran parte de la región en los últimos tres años fue el sostenido aumento de los commodities, que provocó una mejora en los términos de intercambio y mayores superávits comercial y/o capacidad importadora.

Este elemento permitió además enfrentar con mayor solvencia los compromisos financieros externos, aunque el ciclo de suba parece estar llegando a su fin. De acuerdo a Ecolatina, a diferencia del año anterior se espera una moderación respecto en los precios de las commoditiescon “precios internacionales que no compensarán los menores volúmenes esperados para la cosecha producto de la sequía”, añadiendo que el “dólar soja 2” dejaría menos producto para vender en 2023, además de generar incentivos de retención hasta nuevos beneficios.

Pero también la consultora Balanz señalan que “el mercado de futuros de granos y energía apunta hacia una desaceleración en los precios”, donde la dinámica que muestra el mercado de futuros es similar entre trigo, maíz y soja, con cierta estabilidad de precios se daría durante la primera mitad de 2023, para luego caer en promedio 6% en diciembre de 2023, debido fundamentalmente a una menor demanda global, más allá de que, añaden, esta situación podría morigerarse por un eventual repunte en la actividad económica en China.

En un escenario más amplio, el Informe de la UNM añade que la política monetaria mundial de tasas altas para combatir la inflación, está provocando un proceso de apreciación del dólar en el mundo, con la consecuente afectación en el valor de los commodities y las monedas de los mercados emergentes.

Asimismo, agregan que los flujos de fondos hacia los mercados emergentes se mantuvieron en niveles muy importantes durante la primera etapa del COVID-19, ya que los países se endeudaron en los mercados internacionales para suplir la fuerte caída en el nivel de actividad, pero, sin embargo, “desde fines de 2021 los flujos comienzan a disminuir drásticamente cuando la Reserva Federal comienza con su política de retiro de estímulos” (quantitative tightening).



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