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Verano de alta tensión: ¿qué puede hacer el Gobierno para desactivar la "bomba del dólar"?

 Sergio Massa debe evitar que los pesos que están dando vueltas en la economía corran al dólar en los próximos meses. ¿Tiene margen para hacerlo?


Aunque el equipo del ministro de Economía, Sergio Massa, sabe que el aumento del precio de los alimentos es una máquina de generar pobres y perder votos, el verdadero disparador de las crisis de los gobiernos en Argentina pasa por otro lado: por el dólar.

La disparada de los paralelos entre junio y julio, que llevó al dólar MEP y al CCL a subir de cerca de $220 a más de $330, forzó al Gobierno a pegar un volantazo político y económico que incluyó cambio de ministros, fuerte ajuste del gasto fiscal y un auxilio decidido del Banco Central (BCRA) en el mercado de deuda y cambiario.

Por ahora, el resultado es satisfactorio. No sólo el INDEC informó en noviembre una la inflación del 4,9% -el más bajo desde marzo- sino que el MEP y el CCL transitan la zona de los $325/330 por dólar, el mismo que hace medio año a pesar de que desde entonces el resto de los precios de la economía subió, en promedio, más de un 36%.

La incógnita es, entonces, qué margen tiene el Gobierno para evitar que los pesos que están dando vueltas en la economía corran al dólar en los próximos meses y cuáles son las herramientas a las que puede echar mano para lograrlo.

Calma del dólar: 6 claves para afianzarla

A pesar de los múltiples desequilibrios que arrastra la economía argentina, hay indicios para creer que en los próximos meses puede estabilizarse el escenario macroeconómico. Según el director de la consultora Anker Latinoamérica, Federico Furiase, el Gobierno dispone de seis herramientas para ir administrando la coyuntura y que los desequilibrios se acumulen sin un cimbronazo cambiario.

1. El cepo y los controles de capitales 

Los límites para correr al dólar que tienen bancos, empresas e inversores institucionales, como compañías de seguros, hacen que los desequilibrios "puedan perdurar mucho más tiempo sin generar un cimbronazo a nivel cambiario o inflacionario".

El acceso al dólar, moderado por diversos cepos que afectan a empresas y particulares.
El acceso al dólar, moderado por diversos cepos que afectan a empresas y particulares.

2. El poder político del peronismo

Aunque lastimado por la dinámica política y económica de los últimos tres años, el peronismo aún conserva un "músculo político para manejar lo social". "Eso es muy importante", afirmó Furiase en un zoom organizado por Adcap Grupo Financiero.

3. La intervención del Banco Central en los mercados del dólar y de deuda

El Banco Central define el ritmo devaluatorio del cambio oficial a partir del cepo e incide en la cotización del dólar MEP vendiendo y comprando bonos. Pero desde junio sumó a su menú la intervención en la curva de pesos de deuda del Tesoro. "Cuando el mercado se pone nervioso y desarma deuda del Tesoro en pesos, ahí tiene al Banco Central como comprador de última instancia", explicó Furiase. Eso evita tensión en el mercado de deuda, aunque a costa de mayor emisión e inflación futura.

4. Ahora hay Leliqs y no Lebacs

A diferencia de las Lebacs de Federizo Sturzenegger, la deuda del Banco Central está en manos de los bancos y no de otros actores del sector privado. Eso le aporta mayor previsibilidad y evita escenarios de corrida al dólar como las que hubo en 2018. Las Leliq son títulos que el Central usa para "sacar pesos de la cancha", aunque "ya generan una emisión monetaria endógena del 12% de la base monetaria por mes".

"Pero están solamente en los bancos y los bancos no se pueden dolarizar. Además, detrás de los bancos están los depósitos a plazo fijo, donde hay cepo y tasas de interés reales más razonables", analizó Furiase.

5. El factor Sergio Massa

"Hoy tenemos a Sergio Massa comandando la economía desde junio para acá, con un músculo político mucho más significativo para hacer el ajuste. Miremos los números: la dinámica del gasto público interanual viajaba, en promedio, al 15% en términos reales. Desde su asunción que pasó a la zona de menos 15% en términos reales", detalló Furiase.

En ese sentido, de no haber habido cambios, la inercia fiscal que arrastraba el Gobierno hubiera llevado a cerrar el año con un déficit fiscal primario de 3,5% del PBI. "Ahora, -señaló el director de Anker- Massa está encarando un ajuste fiscal bajo las sombras que está acomodando el déficit. Para nosotros, la meta fiscal de déficit fiscal primario de 2,5 por ciento fijada en el acuerdo con el FMI se cumplirá".

Sergio Massa ha logrado encaminar una reducción del déficit y, aparentemente, un freno a la inflación.
Sergio Massa ha logrado encaminar una reducción del déficit.

6. El dólar soja

Tanto la primera como la segunda versión del "dólar soja" permitieron al Banco Central acumular reservas sin devaluar el tipo de cambio oficial, que es el que impacta sobre la inflación de alimentos y energía. Para Furiase, esto también permitió "bajarle un cambio a la inercia inflacionaria".

"Si hay más dólares disponibles para las importaciones en el margen, en un contexto donde empieza a haber enfriamiento del nivel de actividad, tanto por shock de oferta, porque no hay tantos dólares, como de demanda, porque el salario real está golpeado, es una herramienta para pensar que la inflación puede empezar a desacelerar", aseguró. Según calculan desde Anker, en caso de mantenerse este escenario, la inflación podría confluir en los próximos meses a un ritmo cercano al 5,5%.

Verdadero riesgo para el dólar: la curva de pesos y la brecha

En los próximos 12 meses, el Gobierno afrontará vencimientos de deuda por casi 12 billones de pesos. Si bien un 60% de esos compromisos son intrasector público, deberá conseguir financiamiento extra por, al menos, 1,3 puntos del PBI, ya que el acuerdo con el FMI admite 1,9% de déficit fiscal primario y sólo 0,6 puntos a través de asistencia directa del BCRA. Todo en medio de un año electoral.

Desde junio, el BCRA emitió cerca de 2 billones de pesos para salir a comprar deuda del Tesoro, de la que se desprendió el sector privado. Así, evitó un desplome del precio de los títulos y una crisis de deuda local, pero a costa de una mayor esterilización vía Leliq y, en consecuencia, un mayor compromiso de emisión futura.

"La alternativa a que el Banco Central no estuviera interviniendo en la curva de deuda al Tesoro sería una curva de pesos mucho más tensionada, con mucha más presión en los dólares financieros y la inflación sería otra. Probablemente -dijo Furiase- veamos hacia adelante un mercado en el que desarman exposición en riesgo del Tesoro a medida que se acerquen las elecciones y al Banco Central poniendo el pecho". 

La respuesta a por qué no hay una crisis cambiaria se resume en que, de momento, los pesos que las empresas obtuvieron de la venta de títulos del Tesoro no los volcaron a la compra de dólares, sino a fondos Money Market. Esto es, los pesos siguen estando dentro del sistema. "Eso se debe a la restricción cambiaria de las compañías. No se dolarizan porque, si lo hacen, se les traba el acceso a los dólares del mercado oficial", que hoy cotizan 87% más baratos que los paralelos.

De allí, analizó Furiase, la importancia del esquema de dólar soja que, muy probablemente, se repita al inicio de la cosecha gruesa de soja en marzo y abril. "Con este mecanismo, el Banco Central se garantiza un abastecimiento de la demanda de importaciones a dólar oficial. Esto es clave porque en el momento en que las compañías no tengan más acceso al dólar oficial, ahí se gatillaría el riesgo de que saquen el dinero que tienen en fondos Money Market y se vayan al contado con liquidación".




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