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Bour: "El Banco Central es incapaz de acumular reservas porque todos huyen del peso"

 Para analizar qué puede ocurrir con la tendencia alta de inflación y el dólar, iProfesional entrevistó a Juan Luis Bour, director y economista jefe de FIEL


Niveles cada vez más altos de inflación, un dólar relativamente controlado y problemas de fondo sin resolver, es el panorama actual que visualiza Juan Luis Bour, director y economista jefe de FIEL, en una entrevista que concedió a iProfesional.

En la misma estima que la suba de precios puede acercarse este año, incuso, al 70%, con todos los peligros que esto significa.

-¿Cuál es el panorama que ve para la economía en medio del acuerdo realizado con el FMI?

-El acuerdo es la única ancla que le queda a la actual gestión para evitar entrar en una espiral de mayor desorden económico y aceleración hiperinflacionaria. No es garantía, pero es condición necesaria para alejarse por unos meses de una situación de default, salida desordenada de capitales y descontrol cambiario e inflacionario.

Es decir, es la única ancla porque estamos en una economía que no tiene reservas, ni puede acumularlas, a menos que se las preste el FMI o China. Ello, a pesar de un amplio superávit comercial de casi u$s15 mil millones en 2021 y, probablemente, una cifra similar en 2022, porque no puede comprar divisas si no es con inflación, ya que la demanda de pesos no crece.

Las peleas internas en el Gobierno y la falta de un rumbo económico generan desconfianza en los inversores.
Las peleas internas en el Gobierno y la falta de un rumbo económico generan desconfianza en los inversores.

Tampoco tenemos instituciones económicas en las que se pueda confiar: si se midiera la confianza en ellas como se mide la confianza del consumidor, probablemente los índices se aproximarían a cero. Y ello es un problema que va a permanecer por el resto de esta administración.

Aspectos que podrían contaminar a la gestión que asuma en diciembre de 2023 debido a que es muy difícil hacer política económica, sobre todo en un contexto en que todos creen que las autoridades y las instituciones públicas van a fallar.

En suma, restablecer condiciones de estabilización y crecimiento requiere recrear la confianza en las instituciones públicas. El acuerdo con el FMI no aspira a mucho, intenta ser un puente hasta fines de 2023, postergando toda reforma institucional. Sin embargo, es lo único que nos ata al mundo exterior y permite transitar por poco tiempo esta nueva crisis de deuda, que no es más que una nueva crisis macroeconómica de Argentina.

En resumen, la situación es precaria y la clase política debería ser consciente de la fragilidad, en lugar de prolongar el statu-quo.

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El experto señala que la invasión rusa a Ucrania "catapultó los precios de las materias primas"

-A todo eso se suma el revuelo mundial por la invasión a Ucrania, ¿cómo impacta en la economía argentina?

-Hacia mediados de febrero la Argentina tenía viento de cola, como los elevados precios de nuestras exportaciones, y sin embargo la economía se había estancado. Cayó en términos ajustados por estacionalidad en enero, y la inflación buscaba un nuevo piso cercano al 5% mensual.

Entonces, la sangrienta invasión rusa catapultó los precios de las materias primas e introdujo dificultades en el plano comercial y logístico.

Nada de eso cambia demasiado el ya descarnado escenario que enfrentábamos en febrero: los precios subieron, haciendo subir exportaciones e importaciones.

A caballo de ello, el Gobierno aumentó drásticamente las restricciones y trabas para operar en importación, exportación y hasta en materia de comercio interior.

El cepo cambiario y las distintas trabas a las importaciones generan problemas en la economía.
El cepo cambiario y las distintas trabas a las importaciones generan problemas al normal funcionamiento de la economía

La economía termina estando más trabada a partir de la guerra, con un gobierno que busca parches en lugar de definir políticas que destraben la producción.

Tal como expresara el propio Secretario de Comercio, el problema central es la ausencia de programa económico, y cabria agregar la falta de horizonte político y económico de la actual administración.

En suma, la invasión rusa complicó en el margen un escenario que ya venía descarrilando. Pero el miedo al precipicio que sobrevendría para la Argentina y para la reputación del Fondo Monetario, tuvo el efecto de acelerar la firma del acuerdo ya que alineó las voluntades del Gobierno, la oposición y el FMI.

-A nivel interno, el valor del dólar se mueve por debajo de la inflación. ¿Este atraso puede mantenerse?

-El proceso de ajustar el dólar en forma creciente a medida que se acelera la inflación retroalimenta el proceso sin encontrar techo, en la medida que no se tenga un plan de convergencia y estabilización que convenza a todos los agentes económicos.

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El proceso de ajustar el dólar a medida que se acelera la inflación retroalimenta el proceso sin encontrar techo

Si lo que se anuncia es que el gasto va a crecer en términos reales, como se acordó con el FMI, no puede esperarse otra cosa que una tasa de devaluación que va por detrás de la inflación, pero se acelera a un piso de 3%, y más adelante por arriba, mientras que la tasa de interés también corre por detrás de la inflación.

Ello no convence a los tenedores de dólares a desprenderse en forma masiva de sus billetes para colocarse en pesos. Además, salarios también corren para ganarle a la inflación. Es un proceso de ajustes nominales cada vez más acelerados, típico de un escenario de inflación estructural.

Transitoriamente, la brecha cambiaria cae con la entrada de las cosechas y ello puede derivar en operaciones de carry trade de muy corto plazo, sin duda riesgosas, que tenderán a desestabilizar más al mercado durante el segundo semestre del año y en 2023.

Las reservas del Banco Central pueden ser preocupantes a partir de junio, luego de la liquidación de la cosecha gruesa del campo, y por la falta de compra de divisas.
Las reservas del Banco Central pueden ser preocupantes a partir de junio

-Por ahora las reservas se encuentran en niveles reducidos, ¿qué puede ocurrir con ellas?

-Las reservas crecen transitoriamente durante 2022 gracias a la entrada de un nuevo préstamo del FMI y de otros organismos multilaterales. Eso no está disponible en 2023, y todo analista sabe que el sendero de reservas será para abajo, a partir de la segunda mitad del corriente año.

Se está desperdiciando una oportunidad de recomponer en forma genuina las reservas, teniendo en cuenta que se mantiene el superávit de balance comercial desde hace ya varios años, pero el Banco Central es incapaz de acumular reservas. El problema es siempre el mismo: todos huyen del peso.

-La inflación refleja en los últimos meses cifras muy altas, ¿cuál es el camino que puede seguir? 

-La inflación tocó un pico transitorio en marzo, y se mantendrá probablemente por sobre el 4,5% en abril. El nuevo piso promedio de inflación de mayo a diciembre se acerca peligrosamente al 4%, por lo que todos recalcularán mensualmente la proyección anual y ajustaran sus expectativas a la nueva situación.

Esto implica, en particular, que para el cuarto trimestre las demandas salariales (ya no de un grupo de exaltados, sino de muchos gremios) superarán holgadamente el 60%, y empezaran a acercarse a cifras que, de concretarse, se incorporaran en la ecuación de precios.

Para Bour, el acuerdo con el Fondo Monetario no es suficiente para impulsar la economía.

Para Bour, el acuerdo con el Fondo Monetario no es suficiente para impulsar la economía

En otros términos, hoy no podemos descartar un deterioro de expectativas y de conductas sectoriales que nos lleve a tasas de inflación cercanas al 70% por la ausencia de un programa fiscal y monetario creíble.

Para fines de 2022 resultará claro que el acuerdo con el FMI no es suficiente para frenar el deterioro, y que para 2023 el Gobierno deberá definir un programa mucho más duro que el actual. Curiosamente, debería hacerlo en un año de elecciones presidenciales.

-Entonces, ¿qué opina que puede ocurrir en los próximos meses en la economía?

-Por el momento, y dada la política económica que se manifiesta en el acuerdo con el FMI y las declaraciones de funcionarios públicos y referentes políticos de la actual coalición, que frecuentemente son contradictorias, no podemos esperar más que una desaceleración de la economía hasta su estancamiento e inicio de contracción en la segunda parte del año.

Ello acompañado de una aceleración de la inflación niveles superiores del 65% antes de finalizar el mismo.

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El experto pronostica una desaceleración de la economía hasta su estancamientoa inicio de contracción

Todo eso no impedirá mostrar un crecimiento promedio anual del orden de 3%, ya que ese es el arrastre estadístico de 2021. Es decir, que no podemos esperar crecimiento neto en 2022.

Entonces, con inflación creciente, es probable que los ingresos reales caigan nuevamente, en particular de trabajadores informales y cuentapropistas, que es la parte del empleo que creció tras la pandemia.

A menos que se introduzca un programa económico de transición hacia la nueva gestión, las expectativas se mantendrán deprimidas.

Tengamos en cuenta que ello determina que la nueva administracion que asuma en diciembre de 2023, sea del signo político que sea, deberá volver a negociar con el FMI. No sólo por temas de deuda, sino porque allí resultará claro que el nuevo programa, a pesar de las siempre presentes "restricciones políticas", enfrentará los mismos problemas cuya resolución decidieron postergar el gobierno del Frente de Todos y el Fondo Monetario. Esta vez, va a ser un poco más difícil hacer lo mismo.



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