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El dólar le dio un golpe de realidad al Gobierno

La semana había arrancado con las discusiones acerca de la forma de reactivar la economía.

El Presidente Alberto Fernández había anunciado el viernes la continuidad de la cuarentena hasta el domingo 26 de abril con muy pocas excepciones adicionales. El debate se dividía entre quienes sostienen que el Gobierno debe pagar la parálisis a todos los sectores y los que alertan sobre el exceso de emisión monetaria.
En paralelo, el Gobierno había decidido congelar todas las variables que pueden incidir sobre los precios, ya sean tarifas como combustibles. Además, decidió mantener muy quieto el valor del dólar, para que no hubiera influencia sobre la inflación. Pero la crisis disparó los valores de los mercados y las monedas regionales se devaluaron casi un 20% desde enero, mientras el peso sólo se movió un 7%.
El Gobierno mantuvo el cepo a las compras minoristas y aplicó un impuesto “solidario” (PAIS) del 30% para los retiros minoristas o a compras efectuadas con tarjetas en moneda extranjera. Ese valor fue tomado como piso para las cotizaciones que se obtiene tanto en el “blue” como en el “contado con liqui”, que se opera a través de acciones.
Mientras tanto, el BCRA venía emitiendo moneda en forma moderada ya que el gobierno anterior, al congelar la base monetaria, había bajado mucho el stock de pesos, aunque la demanda de moneda había decrecido y eso explicaba la inflación.
El despertar del dólar
Con la parálisis de la economía, el Gobierno consideró que debía asistir a muchas personas y, si bien se hicieron acreditaciones electrónicas, muchas personas querían llevarse los pesos físicos. La necesidad de acelerar la emisión llevó al gobierno a generar una gran cantidad de pesos en poco tiempo (unos $ 800.000 millones), pero nunca quisieron dejar que el peso se devaluara a la par de la región, por miedo a la inflación.
Pero el mercado siempre se encarga de hacer brutalmente los ajustes que los gobiernos se niegan a hacer para no pagar costos políticos. Con la intención que los bancos den crédito a las empresas a tasas del 24%, el Banco Central decidió bajar el stock de Leliq y liberar fondos a las entidades.
Al tener mucha plata y tener que cobrar esa tasa, los bancos bajaron las tasas que pagaban a los ahorristas y ahí empezó el problema. Se sumaron rumores de un posible default más una anárquica apertura de los bancos, que no permiten hacer operaciones por ventanilla, que algunos compararon con una especie de “corralón”, haciendo parangón con lo ocurrido en 2001.
Con este panorama, muchos ahorristas institucionales (fondos de inversión, compañías de seguros y otros) decidieron sacar los plazos fijos y pasarse a dólares. El presidente del BCRA, Miguel Pesce, consideró que fueron movimientos especulativos, pero advirtió que el mismo estaba motivado por el excedente de pesos, por lo cual, seguramente, volverán a tomar muchos más fondos vía Leliq. Habrá que ver qué hacen con la tasa de interés.
No obstante, existe el temor que. de mantenerse esta tendencia y se marque una brecha cambiaria importante, pueda haber una traslación a pesos e impactar en la inflación futura. Por ahora, y para tranquilizar a los inversores, se está autorizando retirar dólares por caja, lo que permitirá a muchas empresas retirar esos ahorros para hacer frente a obligaciones, especialmente salarios.
Expectativas de inflación
El repunte del dólar trajo un problema al gobierno, que se suma a los que debe enfrentar por la parálisis de la economía. Esta situación y la presión de todos los sectores llevaron a extender beneficios al sector empresario. Al principio fue a las pymes, con los subsidios de salarios, pero ahora ya se extendió a todas con la ampliación de los Repro.
El panorama luce complejo. Los sanitaristas aconsejan al Presidente extender la cuarentena durante todo el mes de mayo, pero ya hay presiones de gobernadores e intendentes pidiendo la apertura de algunas actividades, como la construcción y, con ciertas medidas de seguridad, al comercio. Seguirían sin abrirse aquellas que implican grandes aglomeraciones de personas, como espectáculos públicos, cine, fútbol y todas aquellas que impliquen riesgo de aglomeraciones.
A pesar de la gran emisión, los especialistas no advierten, en el corto plazo, un impacto hiperinflacionario ya que aun por el cierre de los bancos, la demanda de pesos se mantiene normal. No obstante, advierten que, si no se planifica y se toman medidas serias para cuando comience el levantamiento, los excedentes de circulante pueden impactar negativamente sobre la inflación que, por ahora, parece reprimida.
Así como el índice de marzo con un 3,3% pareció demasiado bajo, se explica por la recesión, no obstante, lo cual algunas empresas aumentaron sus precios. Para los próximos meses el panorama luce parecido.
Para abril se calculan índices no superiores a 2,5% dado que la demanda no se recuperará mucho ya que, a pesar de la asistencia del gobierno, muchas empresas están negociando salarios con reducciones del 30 ó 40% a cambio de sostener el empleo. Esto también genera menor demanda e inhibe las subas, aunque quedan postergadas, y eso es lo que el gobierno deberá prever hacia el futuro.

Rodolfo Cavagnaro