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LAS FUENTES DE ENERGÍA RENOVABLE, CLAVES PARA LA SOSTENIBILIDAD DE LA MINERÍA DE BITCOIN

En una entrega anterior, se presentó el panorama de la necesidad inminente de consolidar la minería de criptomonedas como una actividad sostenible alrededor del mundo, donde se discutía principalmente el tema del cambio climático y de la demanda de energía de Bitcoin. En esta oportunidad, se presenta otra variable a la cual apuntan algunos investigadores como el eje del problema, y se trata de las fuentes de energía utilizadas.
Según la ONU, “la energía es el factor que contribuye principalmente al cambio climático y representa alrededor del 60% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero”. Asimismo, la ONU expresa que desde hace mucho tiempo los combustibles fósiles han sido la principal fuente para producir electricidad, generando grandes cantidades de gases de efecto invernadero. En tal sentido, recomiendan aumentar el uso de fuentes de energía renovables para la creación de sociedades sostenibles y más aún cuando el consumo de electricidad está aumentando rápidamente.

TRAS LAS FUENTES DE ENERGÍA LIMPIA

Bitcoin no es ajeno a esa realidad. En su caso específico, investigadores como Katrina Kelly-Pitou ha expresado que la discusión del tema de la energía y la minería de bitcoins debe centrarse en las fuentes que producen la energía que consume más que en la propia demanda energética. Ella afirma que “la producción de electricidad puede aumentar al tiempo que mantiene un impacto mínimo en el medio ambiente. En lugar de centrarse en la cantidad de energía que utiliza Bitcoin, la discusión debería centrarse en saber quién la produce, y de dónde proviene su poder”.
Kelly-Pitou cuestiona si las emisiones de carbono están aumentando en la misma medida que aumenta la minería de Bitcoin alrededor del mundo debido a que, así como hay mineros operando en países cuya industria eléctrica se alimenta de combustibles fósiles, también hay mineros alrededor del mundo que se han alojado en zonas con electricidad producida a partir de energía hidroeléctrica y geotérmica. Donde, además, cuentan con un clima de bajas temperaturas que mantiene de forma natural la refrigeración de los equipos mineros, prescindiendo así de los sistemas de enfriamiento.
Por lo tanto, los casos son variados y la preocupación de los ecologistas por la huella de carbono de esta actividad no debería ser general, sino más bien específica de aquellos casos en donde la electricidad que se utiliza para minar criptoactivos se produce a partir de combustibles fósiles (como el caso de la granja minera de Hut 8 en Medicine Hat, Canadá, que se alimenta de gas natural) sobre todo porque existe una gran variedad de opciones de energías renovables y muchas de ellas se han contemplado para producir la energía necesaria para generar criptomonedas.

ALMACENAMIENTO NECESARIO

Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicado en septiembre afirma que “la dependencia exclusiva de las energías renovables es una forma muy cara de limpiar la red energética, lo que contradice la opinión de algunos científicos de que fuentes como la eólica y la solar podrían satisfacer la mayor parte de la demanda de electricidad”.
Esto debido a que ambas formas de energía son intermitentes, puesto que ni el sol ni el viento están siempre disponibles, lo que implicaría un incremento de baterías de almacenamiento para satisfacer la demanda continua de electricidad, que a su vez aumentaría los costos.
La energía solar, como la eólica, requiere ser almacenada en baterías, lo cual aumenta su costo. Imagen por eaknarin / stock.adobe.com.
En este sentido, destaca que uno de los aspectos que consideran los mineros de criptomonedas al establecer sus operaciones en un determinado país es que la energía del lugar de destino sea barata. Además de que, en caso de no haber baterías de almacenamiento, esa intermitencia en las fuentes de energía podría afectar sus operaciones.
El estudio del MIT también señala que otras fuentes de energía como la hidroeléctrica, la nuclear y las estaciones geotérmicas podrían complementar la producción de electricidad en los momentos de intermitencia de la energía solar y eólica.
Un ejemplo de ello es una granja de minería de altcoins establecida en Costa Rica. Dicha granja aprovecha las energías solar y geotérmica para producir la electricidad que necesita para sus operaciones, obteniéndola a partir de paneles solares y volcanes activos en la mayoría del tiempo, aunque se conecta al sistema tradicional cuando hay sombra y/o baja actividad volcánica.
Islandia es otro país donde plantas de energía geotérmica son utilizadas como fuentes de energía barata y abundante, además de centrales hidroeléctricas. Allí, la energía producida de estas fuentes renovables está siendo aprovechada para la extracción de criptomonedas, que, junto con sus condiciones climáticas, hacen de Islandia un lugar atractivo para los mineros.
Asimismo, el año pasado se conoció que un artista e ingeniero desarrolló un prototipo de minero de la criptomoneda de Zcash que se alimenta netamente de energía proveniente del viento. Su creador expresó en aquel entonces que los nodos serían colocados en las partes más ventosas del mundo y lo generado sería donado a organizaciones no gubernamentales dedicadas a las investigaciones referentes al cambio climático.

LA OPCIÓN HIDROELÉCTRICA

En el caso específico de la energía hidroeléctrica, esta se ve limitada por restricciones geográficas, pero en aquellas zonas donde ya están establecidas como fuente de generación eléctrica, se vislumbran como una opción muy atractiva para los mineros, por no decir que es la predilecta.
En China, el 70% de la minería de bitcoins se concentra en la provincia de Sichuan, en la cual abundan los recursos hídricos y son aprovechados para la generación de electricidad, además de que el servicio es económico y las temperaturas son favorecedoras para los equipos.
Tal es el caso de países como Noruega y Suecia, que además de la abundante y económica energía eléctrica que producen a partir de caídas de agua, también cuentan con un clima favorecedor para la refrigeración natural de los equipos mineros.
Por otra parte, en Estados Unidos una central hidroeléctrica sería restaurada para ser utilizada únicamente para abastecer a una granja de minería en New York. En el mismo país, la localidad de Wenatchee, en Washington, se ha convertido en un atractivo destino para los mineros de criptomonedas, puesto que en ella abunda la energía producida en las centrales hidroeléctricas del río Columbia.
Además, a principios de año, un estudio catalogó a Venezuela como el país más barato para minar criptomonedas, donde el 64 % de la electricidad es producida a partir de energía hidroeléctrica.
A pesar de ello, Venezuela ha venido presentando un profundo deterioro en su sistema eléctrico, que, según el gobernador de uno de los estados más afectados por la crisis eléctrica, la minería “ilegal” de criptomonedas, que se alimenta del sistema eléctrico público, ha profundizado el problema, deteriorando aún más el servicio. Dicha autoridad también señaló que fiscalizarían los equipos mineros que se abastecieran de energía robada.
Lo ideal es que estos equipos mineros no comprometan la energía eléctrica que se dispone en el servicio público para las actividades humanas previstas, a menos que se conecten a la red para aprovechar el excedente de electricidad generado, sobre todo en aquellos casos donde se produzca de fuentes renovables y esta no sea almacenada, como lo expresó Andrea Antonopoulos, defensor de Bitcoin, en el siguiente video.
La energía hidroeléctrica pareciera entonces la energía renovable preferida por los mineros. Sin embargo, aún queda mucho por hacer e investigar. En el año 2016 un estudio publicado enBioScience afirmaba que “en conjunto, se cree que los reservorios creados por represas son una fuente importante de gases de efecto invernadero (GEI) para la atmósfera”.

RESIDUOS SÓLIDOS COMO FUENTE DE ENERGÍA

El fundador de FullCycle Energy, Ibrahim AlHusseini, planteó la idea de que, en vez de utilizar plantas de energía renovable para la minería de criptomonedas, “podríamos utilizar tecnologías de conversión de residuos en energía”.
Según AlHusseini, en países desarrollados los residuos domésticos son incinerados o vertidos, métodos que catalogó como “costosos, ineficientes y obsoletos”. Añadió que en los países en vías de desarrollo “la situación es peor”, aclarando que los residuos municipales los queman, terminan dispuestos sobre la superficie terrestre o en cuerpos de agua.
Recalcó que hoy en día se están desarrollando nuevas tecnologías para transformar los desechos sólidos en energía y combustible, y agregó: “A medida que la industria de blockchain prolifera, debemos aprovechar las tecnologías de energía limpia para impulsar su crecimiento”.
La idea de AlHusseini no es para nada descabellada y contribuiría a erradicar más de un problema ambiental a la vez. Hasta ahora, se desconoce si existe alguna granja de minería que esté produciendo su propia energía a partir de residuos sólidos.

COMPROMISO CON EL AMBIENTE

La preocupación por el impacto de la minería de Bitcoin en el ambiente viene desde el 2009. En aquel entonces, a tan solo semanas de haber sido minado el bloque génesis, ya Hal Finney se planteaba cómo reducir la emisión de dióxido de carbono de Bitcoin.
Hoy muchos mineros de criptomonedas están llevando a cabo sus operaciones con energía renovable en lugares donde además pueden prescindir de los sistemas de enfriamiento, lo que significa que parte del sector criptominero está encaminado hacia la sustentabilidad y, también, derriba ciertas matrices de opinión que existen en contra de Bitcoin y su impacto en el ambiente.
Esto es posible gracias a la independencia geográfica de la minería, que permite a los mineros aprovechar la energía excedente en algunas zonas, energía que usualmente es barata por ese motivo, porque en el sitio se produce más de lo que se consume. Según explicó Antonopoulos, Bitcoin transforma ese excedente energético, que no se aprovecha de otra manera, en valor, y catalogó a la criptomoneda de “subsidio ambiental para las energías alternativas del mundo”.
En conclusión, no se trata principalmente de cuánta energía consuma Bitcoin en la extracción de criptomonedas (proceso que a lo mejor llegue a ser optimizado en el futuro) sino en qué tan contaminante sea la fuente de energía que se use para producir la electricidad necesaria para extraer bitcoins.


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