Tres opciones de financiamiento para saldar una deuda


En Argentina se colocaron $500 mil millones en préstamos y hay un nivel de morosidad del 3%. Ante una deuda de tarjeta de crédito, es preciso entender la necesidad de planificar, establecer prioridades y optar por la opción de financiamiento adecuada según cada economía personal.

Según el Banco Central, en el 2017 la financiación al consumo con tarjetas de crédito y préstamos personales creció un 50%, generando que haya $500 mil millones colocados en préstamos. Hay usuarios que no logran saldar los montos de sus tarjetas lo que lleva a que en el país se alcance una morosidad del 3%.
Ante este panorama, es posible plantear diferentes formas de saldar una deuda de grandes montos en tarjetas de crédito, algunas de ellas pueden alargar el tiempo de pago o exigir un mayor esfuerzo por parte de los deudores en la administración de sus finanzas personales. Sin embargo, el pago de las deudas es clave para el acceso a otros productos bancarios.
“La realidad es que la mayoría de los argentinos cuentan con más de una tarjeta de crédito; con diferentes límites, saldos y cierres; y como consecuencia se le dificulta tener una mirada global de sus gastos. Para organizarse recomendamos utilizar la regla 70-30, en la que se destina 70% de los ingresos a los gastos básicos como alimentos, salud, transporte y educación. El restante 30% se divide en partes iguales entre el ahorro, el entretenimiento y el pago de deudas”, explica Rodrigo Nadal, Director de Resolvé tu Deuda.
Cuando las deudas se vuelven impagables, una forma de cancelarlas es solicitar un préstamo, ya sea en diferentes instituciones crediticias o mediante algún familiar o amigo. Pero esto genera un circulo vicioso ya que el usuario está contrayendo una deuda para saldar otra y el monto final siempre será el mismo. Otra opción es buscar el financiamiento de la deuda junto al banco, que incorporará a las cuotas los correspondientes intereses.
Sin embargo, la opción más recomendable es recurrir a una reparadora de crédito para poder reestructurar el monto total de las deudas. Estas empresas brindan asesoría legal y financiera para que el deudor adquiera los conocimientos necesarios que le permitan conocer sus gastos y generar un plan de ahorro a su medida. Además, cuentan con expertos que se encargan de negociar directamente con las entidades crediticias con el objetivo de conseguir mejores beneficios de pago y hasta una disminución del monto adeudado.
La reestructuración es recomendable especialmente en aquellos casos donde se tiene más de un adeudo, de forma que puedan unirlos en una sola cuenta a una tasa menor. De esta manera las condiciones de pago mejoran, ya que el cliente tiene un mejor control de sus pagos y los intereses no aumentarán en el tiempo.
“La clave es brindar educación financiera que le permita al usuario conocer sus gastos y no volver a incurrir en ningún adeudo. La prioridad es saber cuánto se debe y a qué entidades. Luego, debe definirse un presupuesto mensual que contemple los ingresos, las deudas y los gastos necesarios y aquellos que pueden eliminarse. De esta forma, se pueden establecer prioridades y definir las formas de pago de la deuda y de ahorro”, concluye Nadal.