ANÁLISIS DE PUENTE SOBRE LA REFORMA TRIBUTARIA



Puente le acerca la opinión de su equipo de Estrategia & Research sobre el plan de reforma del sistema tributario argentino. 

El Ministro de Finanzas Dujovne presentó ayer su plan de reforma del sistema tributario argentino. Según el Ministro, la reforma apunta a mejorar la competitividad reduciendo costos internos y laborales pero sin descuidar la necesidad de continuar reduciendo el déficit fiscal para cumplir con las metas fiscales de la actual Administración.

El plan se concentrará principalmente en reducir impuestos que hoy afectan la competitividad del sector corporativo, entre los cuales se incluyen cargas sociales, impuesto a las ganancias corporativas, impuesto a los débitos y créditos bancarios, ingresos brutos e impuestos internos. Para compensar la pérdida de recaudación, se aumentan algunas alícuotas de impuestos internos y del impuesto a los combustibles y grava la renta financiera percibida por las personas físicas residentes. En lo que respecta al impuesto a las ganancias para personas físicas, la reforma mantiene el mínimo no imponible actual que mantiene a un 80% de los trabajadores asalariados exentos del pago del impuesto, quedando por debajo de nuestras expectativas. Sin ampliar la base de individuos que tributan el impuesto, la reforma deja poco espacio para reducir las alícuotas actuales.

Con la mayoría de las bajas impositivas escalonadas entre 2019 y 2021, el anuncio más significativo en el corto plazo es la decisión de eliminar la exención del pago de impuesto sobre la renta de activos financieros argentinos de la que gozaban las personas físicas residentes. La reforma grava una alícuota del 15% sobre los rendimientos de activos denominados en dólares y activos indexados, tales como bonos ajustados por inflación o bonos dollar linked. El impuesto será recaudado sobre los rendimientos netos de variaciones de tipo de cambio o inflación. Por el otro lado, los residentes locales deberán tributar un 5% sobre el retorno de los activos de renta fija en pesos, tales como Lebac, plazos fijos y Bonos del Tesoro.

La decisión de elegir una alícuota más baja para los activos en pesos obedece a la intención de no gravar aquella parte de las altas tasas de rendimiento actuales que están explicadas por la persistencia en la inflación y una política monetaria contractiva. El Ministro remarcó que a medida que la inflación converja hacia un dígito, el Ejecutivo planea llevar la alícuota del 5% gradualmente hacia el 15% que tributan el resto de los activos. El tratamiento que recibirán los bonos Badlar no fue aclarado en la presentación del Ministro, aunque esperamos que tributen el 5%. La tenencia de acciones por parte de residentes continuaría exenta del impuesto a las ganancias. Los inversores no residentes continuarían exentos de todos los impuestos locales sobre los activos argentinos. Aunque el Ministro no hizo mención explícita, esperamos que las tenencias de activos no domésticos por parte de los residentes continúen tributando el 35% y que la tenencia de activos locales por parte de personas jurídicas e inversores institucionales continúe tributando a las tasas actuales. A su vez, la presentación no dejó en claro el tratamiento que recibirán los fondos comunes de inversión. Esperamos que las respuestas a estas preguntas se respondan en dos semanas, cuando el gobierno envíe el proyecto al Congreso.

Para calibrar el impacto de la reforma, nos parece apropiado separarlo en tres frentes: fiscal, monetario y de mercado. En el frente fiscal, el Gobierno argumentó que, a pesar que la reforma reducirá la carga impositiva en 1.5pp del PBI, esperan que la misma sea neutral frente al déficit debido a un mayor crecimiento del PBI y del empleo. Mientras tanto, esperamos que la reforma ayude al Gobierno a alcanzar los objetivos fiscales en 2018 y, especialmente, en 2019 debido a que los nuevos impuestos y las subas de alícuotas llegarán mucho antes que las reducciones de alícuotas, que son graduales y distribuidas en los próximos cinco años.

En el frente monetario, creemos que el anuncio, representa un nuevo escollo para la política monetaria del BCRA. A los precios de mercado actuales, el retorno luego del impuesto del 5% para una Lebac a 35 días caería a 26.1%, un nivel similar al de la semana pasada, previo a la suba de tasa. En este contexto, si la semana pasada el BCRA estimaba que una tasa del 26% no era lo suficientemente contractiva frente a un proceso desinflacionario más lento de lo esperado, la pregunta es si las autoridades mantendrán la tasa pese a la caída en la tasa efectiva o si podríamos ver una nueva suba de la tasa. Por el otro lado, debido a que los plazos fijos serán alcanzados por una tasa del 5%, la tasa Badlar actual se volvería negativa en términos reales una vez descontado el impuesto. En este contexto, la tasa Badlar podría incrementarse si el impuesto acelera el traspaso de plazos fijos a Lebacs, aunque, por el momento, los bancos creen que la medida tendrá un impacto acotado sobre los depósitos a plazo. 

En lo que respecta al mercado, el Gobierno espera que el nuevo impuesto tenga “impacto cero”. De hecho, el Ministro argumentó que a pesar que los activos locales gozaron de exención “desde siempre”, la misma no ha contribuido significativamente al desarrollo del mercado de capitales local, que continúa mostrando niveles muy bajos de intermediación financiera. En nuestra opinión, hay dos formas en que el nuevo impuesto puede impactar en los mercados. En primer lugar, si el Banco Central decide subir la tasa para mantener una tasa real implícita en la curva de Lebacs en torno al 10%. Dicho movimiento favorecerá a los bonos Badlar, especialmente en un contexto donde probablemente los inversores no residentes, que son aquellos que fijan el precio de dichos instrumentos, no vean cambios en su tratamiento fiscal. En segundo lugar, el impuesto reduce el retorno de los activos argentinos para los residentes locales en comparación a los activos del resto del mundo, los cuales esperamos que continúen tributando la misma tasa. En nuestra opinión, sin embargo, el impacto de esta segunda cuestión debería ser bajo, dado que los residentes locales no son los agentes de formación de los precios y, aún luego de impuestos, el retorno de los activos argentinos continuará resultando muy atractivo respecto a los activos del resto del mundo.



Juan Ignacio Bartolini

Fernanda Bondesio