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Qatar, el petróleo y la lucha geopolítica en Oriente Próximo Por Victor Díaz

Es conocido que Oriente Próximo es el origen de gran parte de los hidrocarburos que son consumidos en el resto del mundo, tanto petróleo como gas natural.
Por tanto, un conflicto en la región puede reducir la oferta mundial de este tipo de materias primas y conducir a un incremento de precios. La cuestión es evaluar las probabilidades de que se desencadene un conflicto, ya que a pesar de las discrepancias; en el seno de la OPEP, a la cual pertenecen muchos países del Golfo Pérsico, se ha llegado a un acuerdo para recortar la producción de crudo.
Recientemente, y a pesar del acuerdo mencionado, ha surgido otro motivo de tensión, la ruptura de relaciones de varios miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y otros países con Qatar, que parece tener su origen último en las disputas entre sunitas y chiitas, pero también en la mayor autonomía e importancia a nivel geopolítico que está adquiriendo el país, robándole protagonismo a Arabia Saudí.
A esta situación se ha llegado gracias al enriquecimiento del país a partir de las exportaciones de hidrocarburos, petróleo y gas natural. Destacando el país por ser el segundo mayor exportador mundial de gas natural después de Rusia y el principal exportador de gas natural licuado (GNL), exportando 77,2 millones de toneladas en el año 2016, lo que representa del orden del 30% de la cuota mundial del mercado de GNL.
Esto ha dado lugar a que sea el país de mayor renta per cápita del mundo en paridad de poder adquisitivo (132.937 dólares per cápita, datos de 2015) y quinto en dólares corrientes después de Luxemburgo, Suiza, Macao y Noruega (73.653 dólares per cápita, datos de 2015). Situación que le ha permitido crear el noveno mayor fondo de inversión soberano mundial con 256.000 millones de dólares en activos, que puede utilizar como colchón en períodos de desequilibrio presupuestario. Este importe supone del orden de 1,5 veces su PIB, y a este habría que añadir, según el ministro de finanzas catarí las reservas, suponiendo ambos recursos más de 2,5 veces su PIB.
El tamaño del fondo soberano es muy inferior al de otros países como Noruega o UAE. Pero también habría que destacar que la población de Qatar es del orden de la mitad que la noruega y una cuarta parte de Emiratos Árabes Unidos (EAU), por lo que en términos relativos sí supone un colchón importante de recursos para el país.
Por tanto, las exportaciones de hidrocarburos son la fuente de riqueza catarí, pero también el origen de muchos riesgos desde el punto de vista económico, debido a la elevada dependencia del país de las exportaciones de hidrocarburos, habiendo representado estos de media los últimos años el 80% de las exportaciones de bienes y servicios (figura siguiente).
Evolución de las exportaciones de hidrocarburos cataríes
Evolución de las exportaciones de hidrocarburos cataríes
La explotación de hidrocarburos en sus diferentes formas supone una parte importante del PIB (figura siguiente) y representa el 86% de los ingresos públicos, siendo el país del CCG que depende en mayor medida de este tipo de exportaciones para equilibrar sus presupuestos. 
Ingresos públicos como porcentaje del PIB
Ingresos públicos como porcentaje del PIB
Qatar, como otros países productores, ha sufrido el recorte de precios de crudo, lo que ha afectado a su balanza fiscal y al saldo de su cuenta corriente, que han pasado, de forma conjunta de presentar superávit en 2011 (+38% del PIB) a presentar déficit (-9,4%) en 2016, dando lugar a déficits gemelos.
Por tanto, los problemas presupuestarios del país tienen su origen en los menores ingresos procedentes de la explotación de hidrocarburos en sus diferentes formas, que han contribuido a reducir los ingresos del país un 25% en 2015, pasando de un superávit fiscal de un 12,3% del PIB en 2014 a un 1,2% en 2015 y un estimado -0,9% en 2016.
Este déficit ha sido financiado principalmente a través de deuda doméstica y sobre todo en otras divisas, al mismo tiempo que ha dado lugar a cambios cuyo fin es elevar los ingresos públicos, como el incremento de precio de electricidad, agua y combustibles.
En cualquier caso, el incremento del volumen de deuda en otras divisas puede suponer un riesgo en el caso de que no se recuperen los precios de las materias primas, tanto a través de la reducción del rating de la deuda como de la devaluación de la divisa (riyal catarí), incrementando considerablemente el servicio de la deuda.
Qatar es un país pequeño comparado con Arabia Saudí, tanto en PIB, como en el número de habitantes, como el volumen de sus exportaciones de petróleo. Qatar no destaca por sus exportaciones de petróleo y en millones de dólares está lejos de Arabia Saudí. Sus ingresos en el período enero-abril de 2017 han sido 9.000 millones de dólares frente a los 53.000 de Arabia Saudí (tabla siguiente).
Ingresos netos por exportación de petróleo
Ingresos netos por exportación de petróleo
Sin embargo, en términos de ingreso per cápita reales por petróleo, los cataríes presentan los mayores ingresos de la OPEP, 4.040 dólares frente a los 1.628 de los saudíes, debido a que la población catarí es muy inferior a la saudí, suponiendo solo el 7% de esta.
Ingresos netos per cápita por exportación de petróleo
Ingresos netos per cápita por exportación de petróleo
Como hemos podido apreciar en estas líneas, y desde el punto de vista económico, el país destaca por la explotación de sus recursos y la renta per cápita. Pero también se hace notar en el ámbito político, cuya estrategia se puede decir que supone un encaje de bolillos, manteniendo un equilibrio sorprendente difícilmente sostenible.
Qatar está apoyando financieramente y armando a grupos terroristas y al mismo tiempo es la sede de la base aérea norteamericana de Al Udeid, desde la que EE.UU. ha llevado a cabo ataques en Siria e Iraq, y de la base de As-Sayliyah, que sirve de cuartel general a los estadounidenses.
Pero además, Qatar ha comprado armas a EE.UU., vende armas a terroristas, y al mismo tiempo ha servido de intermediario para liberar a rehenes estadounidenses y en el establecimiento de conversaciones con los talibanes afganos.
A todo ello, habría que añadir la buena relación entre Qatar e Irán, ya que ambos comparten la explotación del mayor yacimiento mundial de gas natural, el de South Pars. Pero curiosamente, Irán es también el enemigo acérrimo de Arabia Saudí, siendo ambos respectivamente los líderes de las corrientes chiita y sunita, entre las que hay constantes enfrentamientos; y por añadidura, las relaciones entre Irán y EE.UU. tampoco son las mejores.
El resultado de esta situación se ha plasmado en el anuncio reciente de varios países, entre los que se encuentran Bahréin, Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Yemen, de romper relaciones diplomáticas con Qatar, aislando por tierra, mar y aire el país y expulsando a sus ciudadanos. Lo que ha provocado la respuesta de otros países, Qatar ya cuenta con la ayuda de Turquía y el ofrecimiento de Irán para ofrecer rutas de transporte alternativas para el suministro de alimentos y agua.
Parece ser que la ruptura de relaciones y el aislamiento de Qatar pretenden atraer al país al redil de Arabia Saudí, pero las probabilidades de que esto suceda parecen escasas. Y en el caso de no dar resultado, podría considerarse una victoria iraní, fragmentando la cohesión entre los sunitas al mismo tiempo que perjudicaría la posición estadounidense en el Golfo Pérsico al residir sus bases en territorio Qatarí.

Resumen y conclusiones

La resolución definitiva de la reciente crisis de Oriente Medio desconocemos como se producirá, ya que aunque los intereses económicos de todos los países implicados conduciría a una resolución pacífica que estabilizara la zona sin perjudicar la exportación de hidrocarburos, los enfrentamientos de carácter geopolítico y religioso pueden adquirir más importancia que los de carácter económico desembocando en tensiones en la zona.
Situación que, como resultado final, aunque poco probable, podría reducir las exportaciones de hidrocarburos provocando subidas de precio, lo que podría repercutir sobre la inflación de los países desarrollados induciendo subidas de tipos, que podrían afectar al crecimiento económico global y a los mercados.