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Amanco Wavin se suma al “Día Internacional del Inodoro” para crear conciencia sobre la importancia del saneamiento básico


Más de 1700 millones de personas siguen sin acceso a servicios básicos de saneamiento, como inodoros o letrinas privados, y, de estos, aproximadamente 494 millones realizan sus necesidades al aire libre.

Según datos de la ONG Módulo Sanitario, en Argentina, hay 6 millones de personas que no tienen baño.

Amanco Wavin se suma al “Día Internacional del Inodoro” (19 de noviembre) para crear conciencia sobre la importancia del saneamiento básico. El “Día Internacional del Inodoro” fue declarado el 19 de noviembre de 2013 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para generar conciencia sobre la problemática que genera su carencia (incluyendo el objetivo de eliminar la defecación al aire libre para 2025), así como del acceso al agua potable, y convertirlos en prioridades dentro de los planes de desarrollo mundial. Previo a esto, en 2010, la misma Asamblea había reconocido el acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano e hizo un llamamiento a desplegar esfuerzos a escala internacional para ayudar a los países a proporcionar agua potable y saneamiento de forma segura, limpia, accesible y asequible.

Desde entonces, hemos tenido algunos avances: según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2016 y 2020, el porcentaje de la población mundial que disponía de una fuente de agua potable gestionada de manera segura en su hogar aumentó de un 70% a un 74%; los servicios de saneamiento gestionados de manera segura se incrementaron de un 47% a un 54%; y las instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón aumentaron de un 67% a un 71%.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer, ya que más de 1700 millones de personas siguen sin tener acceso a servicios básicos de saneamiento, como inodoros o letrinas privados, y, de estos, aproximadamente 494 millones aún defecan al aire libre (en alcantarillas, detrás de arbustos o en masas abiertas de agua). Por otro lado, el 45% de las aguas residuales domésticas generadas en el mundo aún se vierten en cuerpos de agua sin tratamiento seguro y se estima que al menos 10% de la población mundial consume alimentos regados con aguas residuales.

En Argentina, según datos de Módulo Sanitario se estima que hay 6 millones de personas que no cuentan con un baño.

“Las enfermedades van de la mano de la falta de una red de saneamiento adecuada. Esta situación se profundiza en los segmentos de la población que viven por debajo de la línea de pobreza”, explicó Sandra Pérez, Gerente de Producto Latam de Amanco Wavin. “Se han realizado avances, pero todavía el camino por recorrer es largo y la carencia de un correcto saneamiento genera pérdidas irreparables en la población mundial”, concluyó.

Entre las consecuencias más importantes de esta situación, es el fallecimiento de más de 800.000 personas cada año que se podrían evitar: 60% a causa de diarrea y el resto debido a enfermedades tropicales desatendidas, como las lombrices intestinales, la esquistosomiasis y el tracoma, que son todos factores que además contribuyen a la malnutrición. Por otro lado, en los países donde la defecación al aire libre está más extendida registran el mayor número de muertes de niños menores de cinco años, así como los niveles más altos de malnutrición y pobreza.

La situación fue puesta aún más de manifiesto durante la pandemia por COVID-SARS 19, ya que las últimas estimaciones revelan que tres de cada 10 personas de todo el mundo no podían lavarse las manos con agua y jabón en su hogar.

Adicionalmente, tanto la OMS como UNICEF advierten que Miles de millones de personas se quedarán sin acceso a servicios de agua potable, saneamiento e higiene (WASH) antes de 2030 a menos que el progreso en las inversiones se multiplique por cuatro.

En función de ello y en el marco de la celebración al Dia Internacional del Inodoro, es bueno recordar los grandes e importantes beneficios que, según la OMS, trae el saneamiento seguro: 

  • Reducción del riesgo de contraer diarrea, así como de la propagación de las lombrices intestinales, la esquistosomiasis y el tracoma.

  • Reducción de la propagación de la resistencia a los antimicrobianos 

  • Reducción de la gravedad y las consecuencias de la malnutrición;

  • Promoción de la dignidad y el aumento de la seguridad, especialmente entre las mujeres y las niñas;

  • Promoción de la asistencia de niñas a la escuela por el establecimiento de instalaciones de saneamiento separadas;

  • Posible recuperación de agua, energía renovable y nutrientes de los desechos fecales. 

  • Potencial para mitigar la escasez de agua mediante el uso seguro de las aguas residuales para el riego, especialmente en las zonas más afectadas por el cambio climático.