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Con la soga al cuello: el FMI presiona para que el Gobierno cumpla con las medidas

 Según datos del Banco Central, el índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) se ubica en 90,6 puntos, es decir, 12,1 puntos por debajo del nivel de equilibrio que fijó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al 31 de diciembre del año pasado.

Frente a ello, existe una diversidad de opiniones en el mercado sobre cómo va a seguir el Banco Central con el crawling peg después del dólar soja. Algunos piensan que va a tratar de desacelerar el ritmo para evitar echarle combustible a la inflación, aunque ello implique profundizar el atraso del tipo de cambio. Otros entienden que no tiene mucho margen para ello.

Los datos de la máxima entidad monetaria señalan que durante todo 2020 el Gobierno contó con un colchón cambiario en los que TCRM estuvo devaluado unos 20 puntos.

Comenzó así hacia julio de ese año y terminó a la salida de la pandemia en un nivel casi de equilibro, que duró hasta abril de este año. El 22 de abril el tipo de cambio real empezó a quedar atrasado con 99 puntos.

Lo que tienen más en claro los operadores financieros es que la entidad monetaria va a entrar a jugar muy fino con el crawling para evitar complicar los desequilibrios. El tipo de cambio oficial de 148 pesos en el mayorista y de $151 en el minorista, debería crecer un 10 por ciento para volver al nivel que indica el compromiso asumido con el FMI en marzo.

Santiago Manoukian, economista de Ecolatina, señaló a Ámbito que “no se ve margen para seguir atrasando el tipo de cambio como se ha hecho en otros tiempos” ya que según indicó “esa efectividad se ha visto reducida”.

“Estamos con un nivel de tipo de cambio real que no contribuye a superar un superávit de cuenta sostenible en el tiempo”, indicó Manoukian, quien sostuvo que “atenta contra la necesidad de acumular reservas internacionales”.

El economista afirma, no obstante, que como contracara de ello, la aceleración del crawling peg “puede contribuir a la dinámica inflacionaria y consolidar un piso más elevado”. En ese contexto, dice que en nivel de brecha cambiaria “es incompatible con un escenario de estabilidad económica hacia adelante y por lo tanto exige seguir llevando el tipo de cambio a un nivel más parecido a la inflación, que es lo que pensamos que el Gobierno está intentando”.

Según indicaron diversas fuentes, durante el momento en que se produjo el mayor nivel de liquidación de dólar soja, el ritmo de devaluación se ubicó en el 7 por ciento mensual, pero luego de ello, en las últimas jornadas, el Banco Central lo redujo a un nivel del 5 por ciento.

Ahora esperan que la entidad monetaria trate de llevar el ritmo del crawling peg “levemente por debajo de la tasa de interés” que actualmente se ubica en el 6,12 por ciento.

Javier Marcus, gerente de Negocios de Southern Trust, asegura que “no se ve posible” que el BCRA atrase más el tipo de cambio de lo que está ahora. Una explicación es que hoy casi la mitad de las importaciones ya se canalizan por licencias no automáticas y si hay mayor nivel de expectativa de devaluación las empresas “tenderán a fijar precio en función de ello”.

Marcus considera que se puede ver una mayor precisión de la entidad monetaria fijando tipos de cambio especiales por sectores para poder permitir un mayor ingreso de divisas como ocurrió con el dólar soja.

En ese sentido, Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, plateó la propuesta de introducir un tipo de cambio diferencial para todas las exportaciones de los bienes y servicios que no integran la canasta de consumo, como un primer paso hacia un desdoblamiento cambiario que permitiría legalizar el mercado blue.

“Es hora ya de habilitar un mercado financiero por el cual se canalizarían las operaciones de tal carácter, incluido el turismo, y en el cual se liquidarían las ventas al exterior de bienes y servicios que no tengan impacto sobre la canasta de consumo. Ello incluiría algunas producciones regionales, así como las exportaciones de la economía del conocimiento”, puntualizó.



agencia nova