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Cristina pone en suspenso la discusión por su indulto que mantiene en vilo a Sergio Massa y a Alberto Fernández

 El kirchnerismo amenaza, "si cae Cristina caen todos". Vuelve el operativo clamor para que el Presidente indulte a los políticos acusados por corrupción


La renovada presión sobre el Presidente Alberto Fernández para que use la lapicera y firme no uno sino varios indultos a los acusados por hechos graves de corrupción durante los gobiernos kirchneristas que tienen como principal protagonista a su Vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, hace temblar al nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, que analiza las consecuencias negativas de implementarse esa idea en un clima de negocios que ya se ha enrarecido luego de las acusaciones varias, vertidas en público, por la titular del Senado durante su exposición del martes 27.

Por el momento el kirchnerismo priorizará el movimiento y planifica una gran concentración en apoyo de Cristina el próximo 17 de octubre, día de la lealtad peronista.

Parece ser un plan canje que involucra a la totalidad del Frente de Todos. En el instituto Patria se bajarán los decibeles con el pedido de indulto pero se asegurarán una movilización acorde con los deseos de la Vicepresidenta quien, en la noche del miércoles 24, mientras el Presidente se presentaba en un programa televisivo, re tuiteó un mensaje del senador Oscar Parrilli, que escribió, "ni indulto, ni amnistía, justicia".

Apenas un recreo para el atribulado ministro de Economía, Sergio Massa, que sufrió mientras escuchaba el show del descargo de Cristina en el Senado.

Porque el recuerdo de empresarios encarcelados e imputados por la causa de los Cuadernos durante el período gubernamental de Mauricio Macri permanece con fuerza en la memoria de los ejecutivos de las principales empresas contratistas del estado y, fundamentalmente, entre los socios de la Cámara de la Construcción.

Después de todo, la causa Vialidad, por la que se acusó a Cristina Fernández de ser jefa de una asociación ilícita que incluyó a ex funcionarios de relevancia de sus dos administraciones, es un expediente que posee implicancias en el mundo político, empresario y gremial.

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El kirchnerismo priorizará el movimiento y planifica una gran concentración en apoyo de Cristina 

Mientras se debate la causa Vialidad, analizan medidas económicas

Sergio Massa y Gabriel Rubinstein saben que sus medidas de reducción del gasto público alimentarán un período recesivo de la economía que se profundizará llegando las Navidades y que algunos detractores de las medidas anunciadas como, Guillermo Moreno, sostienen que "una recesión será poco, en verdad, hay que pensar en una depresión económica".

Por ello, el jefe del Palacio de Hacienda, ausculta que el clima de negocios está enrarecido y lo primero que hizo tras escuchar a Cristina desparramar sospechas para todos lados fue dialogar con los constructores para llevarles tranquilidad acerca de su plan de blanqueo que busca más dólares que permitan fortalecer las reservas del Banco Central y, de paso, movilizar la economía frente a una recesión incipiente.

El criterio del éxito de este blanqueo se medirá en comparación con el anterior del año pasado que sólo alcanzó los módicos 200 millones de dólares.

Si las menciones de Cristina acerca de los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex presidente de la Cámara de la Construcción, Juan Chediak, con el ex secretario de Obras Públicas de los tres gobiernos kirchneristas, José López, condenado por corrupción, generaron incomodidad entre los ejecutivos y sumo estrés a Sergio Massa, la posibilidad de un indulto presidencial para la Vicepresidenta enciende todas las alarmas para intentar conseguir acuerdos dirigenciales con la oposición y la comunidad de negocios.

La presión de la titular del Senado sobre la Casa Rosada

"El Presidente que puso Cristina nos debe los indultos de la compañera Milagro Sala y del compañero Amado Boudou, pero con la Jefa no se va a poder hacer el gil. Si la condenan la tiene que indultar porque Cristina es del pueblo", afirmó convencido un importante funcionario de La Cámpora que, por ahora, habla en reserva y para el cual "si el Presidente quisiera, los podría firmar cuanto antes para todos los implicados" de una causa, la de Vialidad, que considera, al igual que el resto de los expedientes penales abiertos contra la ex mandataria como "una operación de sectores macristas con los medios de comunicación".

Esta visión no está exenta de matices entre los principales asesores jurídicos de Cristina Fernández.

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Sergio Massa sabe que sus medidas de reducción del gasto público alimentarán un período recesivo de la economía

Mientras que el ex juez de la Corte Suprema de Justicia, Raúl Zaffaroni, sostuvo, "...si la Vicepresidenta es condenada, no quedará otra alternativa que buscar una solución en el Derecho interno para salvar el futuro de nuestra Democracia ante la perspectiva de llegar a una elección con proscripciones", y, esa solución es el indulto.

Zaffaroni, muy consultado por los integrantes del Instituto Patria, logró que el senador Oscar Parrilli, tomara la idea en serio aunque aseguró que es "muy pronto" para hablar de un posible indulto presidencial para la titular del Senado.

Una cuestión de tiempos, o sea de formas, y no de fondo. En este sentido el kirchnerismo se muestra armónico en las ideas que pone en discusión.

Al igual que la representación mitológica del dios Jano de los romanos, encargado de generar armonía en el universo, el kirchnerismo tiene dos rostros que le permiten mirar hacia adelante y hacia atrás, hacia el pasado y el futuro, hacia la izquierda y la derecha. Pero siempre persiguiendo un mismo objetivo. El sobreseimiento de las causas donde se los acusa.

Indultos o amnistías: esa es la cuestión

Mientras que el kirchnerismo preparará el operativo clamor para pedir por el indulto a Cristina Fernández de Kirchner el próximo 17 de Octubre en una movilización que le servirá, además, como un lanzamiento popular para alguna candidatura a la que se postulará en el 2023, el Presidente, Alberto Fernández, vuelve a repasar sus declaraciones en torno a la cuestión de los indultos presidenciales y sus recomendaciones en el pasado para que el Congreso habilite la discusión de una amnistía que nunca prosperó y que, difícilmente lo haga, con la composición actual de las bancadas en el Parlamento.

Este último punto no hace más que sumarle presión para que comience a indultar a un Presidente que según expresó cuando estaba en campaña, "se trata de una rémora monárquica que prometí no utilizar" durante su administración al frente del Poder Ejecutivo.

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Hace unos meses, el Presidente sugirió analizar con Sergio Massa, que conducía la Cámara de Diputados, una amnistía

Por otra parte, el indulto esta depreciado en comparación con la amnistía.

Mientras que la amnistía es una antiquísima institución en el mundo occidental que, a priori, denota una idiosincrasia heredada desde la antigua Grecia, dirigida a la superación de rencores o resentimientos y notoriamente inclinada al olvido y al perdón de crímenes y agravios u ofensas que, en muchos casos, hacen imposible la normal convivencia de una sociedad en una determinada nación independiente, el indulto presidencial, no elimina los antecedentes penales ni las inhabilitaciones subsiguientes que el delito lleva consigo, además de otorgarse a título personal y una vez que se ha dictado la sentencia y quedar firme en instancias de apelación.

Durante los primeros días del año 2021, el kirchnerismo pidió por la intervención de Alberto Fernández para que indultara a Milagro Sala y Amado Boudou y el Presidente sugirió analizar con Sergio Massa, que conducía la Cámara de Diputados, el sendero de una amnistía.

Se trata de un piadoso manto de olvido, de hacer borrón y cuenta nueva.

Olvido justificado en la semántica de la propia palabra amnesia, locución de origen griego, integrada por el prefijo negativo a y mnesia que significa recuerdo, memoria. Al agregar el prefijo privativo a, la palabra, se transforma en olvido. La voz amnistía deriva de amnesia y, para nosotros, ha querido significar, hasta ahora, olvido de los delitos políticos.

¿Es posible una ley de amnistía general para hechos de corrupción? No hay antecedentes locales, habría que buscarlos entre los internacionales. En países como Italia o España, por ejemplo, en épocas de post guerra, se dictaron leyes denominadas amnistías patrióticas que olvidaban delitos comunes por la escasez económica o los desastres producidos por contiendas militares.

Pero hablamos de delitos comunes no de corrupción.

Para estos casos ya se escuchan voces que advierten de su posible nulidad. Por ejemplo, el constitucionalista Daniel Sabsay. "Por jurisprudencia de la Cámara Federal de La Plata y de la Cámara de Casación Penal, los delitos de corrupción son considerados imprescriptibles e inamnistiables". Y señala que "el artículo 36 de la Constitución los asimila a traición a la patria y a delitos contra el sistema democrático".

Por ello, los caminos se cierran para las aspiraciones de los dirigentes kirchneristas que quieren sacarse de encima las investigaciones judiciales y la única senda que parece viable para evitar los problemas que conlleva una condena, es la del indulto presidencial.




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