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Mercado inmobiliario: ¿qué motiva a la clase media a la hora de comprar un inmueble?

 

Consultados por Mudafy, los especialistas comparten su visión sobre la venta de propiedades en CABA y Zona Norte, así como las razones que movilizan a cada comprador. 

Mudafy, el portal inmobiliario con asesoría personalizada que conecta a las personas con su hogar ideal, dialogó con sus inmobiliarias aliadas sobre las variables que intervienen a la hora de elegir una propiedad para vivir. La decisión varía tanto por la subjetividad y la situación particular de cada individuo o grupo familiar, como por la etapa de la vida en la que se encuentran. En este sentido, la asesoría personalizada cobra un rol preponderante.

El acceso a la compra de un inmueble, uno de los sueños históricos de los argentinos, fue tornándose en una meta cada vez más compleja en el último tiempo debido al panorama económico a nivel nacional. Sin embargo, el mercado inmobiliario sigue estando entre las mejores opciones para cuidar el patrimonio personal de cara al futuro, ya que el ladrillo es un refugio confiable para aquellos que están interesados en invertir su dinero.

“Particularmente, a nivel del segmento de clase media, el destino prioritario de la venta es la compra de un inmueble con finalidad de vivienda”, sostuvo María Franco, Country Manager de Mudafy. Por lo general, este segmento vende para comprar, especialmente aquellos que tienen una sola propiedad destinada a la vivienda. Siguiendo esta línea, Pilar Rodríguez Loredo, de Toribio Achával, sucursal Nortela mayoría de las veces, la clase media argentina compra entregando su propiedad ya en venta en parte de pago, si se muda o ya vendió, y tiene los dólares para poder comprar. Habitualmente, si el inversor quiere comprar una casa y es su primera vivienda, suele volcarse para los barrios de Pilar o Escobar en Zona Norte, que son más accesibles. A su vez, los que eligen vivir en la Ciudad de Buenos Aires, en general, adquieren un PH o un dúplex”.

Muchas de estas operaciones suelen ser encadenadas y realizarse sobre segundas y terceras propiedades, no destinadas a vivienda. Son pocos casos y se destina el capital al ahorro y/o negocio que resulte más atractivo que percibir un alquiler. Para Luciana Cabanillas, de Abba Cabanillas“quien compra actualmente es porque tiene una necesidad concreta y específica. El que compra es el usuario final, quien va a vivir en la propiedad. Hay algunos inversores en busca de terrenos, pero desapareció aquel que compra para tener una renta”.

En este sentido, los especialistas coinciden en que el punto de partida es reconocer el momento vital en el que se encuentra el comprador o vendedor y, posteriormente, entender qué tipo de propiedad es la que busca la persona que está del otro lado.

“No debemos olvidar que estamos ante una de las transacciones más significativas en la vida de una persona, tanto en lo económico como en lo emocional. En general, implica ahorros de toda una vida, una herencia o un crédito que se va a continuar pagando en los próximos años y, además, intervienen tanto el deseo de que la operación salga bien como la preocupación de que sea la propiedad correcta para habitar y compartir en familia o con amigos. Por eso es tan importante el acompañamiento permanente de un asesor de confianza y con quien empatizar”, agregó María Franco de Mudafy.

Así, los referentes comentan que quienes inician un proceso de compraventa, están motivados por poder satisfacer los deseos vinculados a tres tipos de necesidades. La primera está relacionada con una necesidad vital, la cual principalmente ocurre cuando existe un cambio en el ciclo de la vida de la persona. Ya sea por cambios en el esquema familiar que generan que una determinada vivienda quede grande o chica, por nuevas necesidades de espacio que impulsen a achicarse o agrandarse, o bien por un cambio de prioridades asociado a la etapa de la vida que demanda una nueva estructura de servicios.

Otro tipo de necesidades que suelen movilizar un cambio de hogar son las económicas y financieras. Estas suelen ser fuerzas impulsoras que cuentan con un gran arraigo cultural y se relacionan con el anhelo de ser propietario, algo que suele ser inculcado a la clase media argentina, con las herencias y cesiones en vida que transmiten un capital de una generación a otra, y con la tendencia a invertir en ladrillo como un lugar seguro para no descapitalizarse.

Por último, figuran las necesidades aspiracionales que buscan realizar un cambio de estilo de vida. Este punto, revalorizado y recategorizado después de la pandemia, está relacionado con la promesa de una mejor calidad de vida.

“A partir de la pandemia, la gente empezó a conectar con la naturaleza o huir un poco del tráfico de la ciudad, y es por eso que se potenciaron y crecieron mucho las visitas a las propiedades que estaban en los alrededores de las plazas y de los parques. También se pusieron en valor las que cuentan con un balcón o terraza donde uno puede tener un espacio para conectar con el ambiente o hacer un asado con su familia, en vez de ver las enormes estructuras de la ciudad”, afirmó Jorge Altamira, de Nuevas Propiedades.

Para concluir, un informe de la proptech Mudafy revela que la Ciudad suele ser elegida por aquellas personas que eligen conservar su entorno y valoran su buena conectividad y servicios, y por aquellos que optimizan el tiempo de viaje a sus trabajos o casas de estudios. Por otro lado, el Corredor Norte está asociado a un menor valor del metro cuadrado, al valor aspiracional que otorga la zona y a las tendencias migratorias generadas por la pandemia de quienes eligen priorizar una vida sana y al aire libre por sobre la “vida profesional” a la que se vincula a la Capital Federal. Lo eligen, además, aquellos que han podido establecer el home office como trabajo regular.