https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Caídas en las bolsas europeas por el negativo cierre de Wall Street y por los malos datos de actividad publicados en China

 Si históricamente abril ha sido siempre un mes muy positivo para los mercados de valores occidentales, en esta ocasión las bolsas europeas y estadounidenses se han comportado de forma muy negativa, especialmente las segundas. Así, durante el pasado mes los principales índices bursátiles de Wall Street han “alcanzado” una batería de hitos que consideramos relevante destacar para poner en perspectiva el alcance del castigo que han recibido:

i) para el S&P 500 el pasado mes de abril (-8,8% en el mes) ha sido el peor abril desde 1970 y el mes más negativo desde marzo de 2020, cuando se inició la pandemia. Además, la caída del 13,3% que lleva acumulada el índice en los cuatro primeros meses del año (4M2022) es la mayor que ha sufrido en este periodo de tiempo en cualquier ejercicio desde 1939; ii) el Dow Jones también ha experimentado el peor mes de abril (-4,9% en el mes) desde el mes de abril de 1970; mientras que iii) el Nasdaq Composite ha experimentado el mayor descenso en un mes de abril (-13,3% en el mes) desde el año 2000, en plena implosión de la “burbuja .com”. Además, para este índice el pasado abril es el peor mes desde el de octubre de 2008. En Europa, y como mostramos en el cuadro adjunto, las pérdidas de los índices en abril también han sido generalizadas, con excepciones como el Ibex-35 (+1,6% en el mes), que se ha visto favorecido por la casi nula exposición de las compañías que lo componen a Rusia y a Ucrania y por su elevada exposición a Latinoamérica, o el FTSE 100 británico (+0,4% en el mes), en el que el peso relativo de los valores relacionados con las materias primas minerales o el petróleo es muy elevado. No obstante, los retrocesos en el mes analizado en los mercados bursátiles europeas han sido mucho más contenidos que en Wall Street, principalmente porque el peso relativo en sus principales índices de los valores de crecimiento, concretamente de los tecnológicos, es muy inferior al que este tipo de valores mantienen en índices como el S&P 500 o, sobre todo, en el Nasdaq Composite. En este sentido, recordar que muchos de los valores tecnológicos estadounidenses llevan acumulados descensos superiores al 50% desde sus recientes máximos, con sus cotizaciones muy penalizadas por el fuerte repunte de los rendimientos de los bonos a largo plazo, que reducen sustancialmente el valor presente de sus flujos de caja futuros y, por ello, sus valoraciones.

Así, y como acabamos de señalar, uno de los factores que más está lastrando el comportamiento de las bolsas occidentales, si no el que más, es el aumento de los tipos de interés, aumento directamente relacionado con el giro de 180 grados que han dado los bancos centrales en sus políticas monetarias, viéndose todos ellos forzados en la actualidad a retirar sus estímulos monetarios a un ritmo muy superior al esperado hace sólo unos meses, en su intento de combatir la elevada inflación. Esta variable, que ya estaba fuera de control a finales de 2021 -en ese momento su elevado nivel era considerado “transitorio”, lo que llevó a los bancos centrales a no actuar-, ha aumentado mucho más, impulsada por la guerra de Ucrania y por sus “derivadas”, concretamente por las sanciones impuestas a muchas exportaciones rusas, lo que ha dejado al mundo occidental desabastecido de muchos productos, especialmente de muchas materias primas. Además, los recientes confinamientos en China, en un intento de las autoridades de combatir la nueva ola de la pandemia que sufre el país aplicando su estrategia de “Covid-cero”, ha vuelto a tensar las cadenas de suministro de muchos productos, lo que tiene importantes connotaciones inflacionistas.

En un entorno de alta inflación y, entre otros motivos, por ello, de ralentización del crecimiento económico, el papel de los bancos centrales se presenta fundamental, y no lo tienen nada fácil. Es más, muchos inversores, como muestra el negativo comportamiento reciente de las bolsas occidentales, dudan de la capacidad de estas instituciones de propiciar un “aterrizaje suave” de las principales economías desarrolladas, hablándose cada vez más de una entrada de las mismas en recesión. El viernes, por ejemplo, pudimos comprobar como dos de las principales economías de la Eurozona, la italiana y la francesa, no crecieron el 1T2022, con la primera de ellas incluso experimentando una ligera contracción en términos intertrimestrales (-0,16%). Para el conjunto de la Eurozona el crecimiento en el 1T2022 fue anémico (+0,2% en términos intertrimestrales).

Por todo ello, esta semana las reuniones que mantendrán el Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed (FOMC), que se reunirá el martes y el miércoles, y el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra (BoE), que lo hará el jueves, monopolizarán la atención de los mercados. Se espera que ambos bancos centrales opten por incrementar sus tasas de interés de referencia, con la Fed haciéndolo en medio punto porcentual, lo que situaría los mismos en el intervalo del 0,5%-0,75%, y con el BoE incrementándolo en un cuarto de punto, hasta el 0,75%. Además, se espera que la Fed anuncie oficialmente el inicio del proceso de reducción de su balance, probablemente a un ritmo de unos $ 95.000 millones al mes, tal y como reflejaron las actas de la reunión del FOMC del mes de marzo. Algunos analistas consideran que el efecto de esta reducción en los tipos de interés a largo plazo será de un alza de un cuarto de punto porcentual (para el bono del Tesoro a 10 años). Cualquier movimiento más agresivo en materia de retirada de estímulos por parte de los mencionados bancos centrales creemos que sería muy negativamente recibido por los inversores.

Por lo demás, señalar que, en el ámbito empresarial, esta semana continuará la temporada de publicación de resultados trimestrales, temporada que, como explicamos en detalle en nuestra sección de Economía y Mercados, está siendo mejor de lo esperado, con excepciones puntuales, lo que ha llevado a estos valores a sufrir fuertes caídas.

En el ámbito macro, la semana presenta una agenda interesante, con la publicación HOY de los índices adelantados de actividad del sector de las manufacturas del mes de abril en Europa y EEUU, los PMIs y el ISM estadounidense; el miércoles de los mismos índices, pero del sector de los servicios; y el viernes de los datos de empleo no agrícolas estadounidenses, también correspondientes al mes de abril. Señalar que este fin de semana se han publicado en China los PMIs oficiales y el PMI manufacturas que elabora la agencia Caixin. Todos ellos han mostrado contracción de la actividad en términos mensuales al ritmo más elevado desde el comienzo de la pandemia, a principios de 2020. Los confinamientos y las restricciones a la actividad empresarial estarían detrás de este comportamiento. En ese sentido, señalar que la ralentización de la economía china es otro factor de riesgo muy relevante para los mercados, ya que sin duda lastrará el crecimiento económico global.

Por último, y centrándonos en la sesión de HOY, decir que esperamos que las bolsas europeas abran a la baja, lastradas por el negativo cierre mensual de Wall Street el pasado viernes y por los malos datos de actividad publicados en China. El volumen de contratación será más reducido de lo habitual al estar HOY cerrado el mercado londinense por la celebración en el Reino Unido de una festividad local. En este sentido, señalar que las bolsas chinas también han cerrado HOY por el mismo motivo, por lo que no se podrá contar con la referencia de las mismas.



capitalbolsa