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Los ahorristas argentinos volvieron a hacer andar la famosa bicicleta financiera

 Con el dólar paralelo desinflado y la brecha cambiaria achicándose y las elevadas tasas de inflación, los ahorristas argentinos volvieron en el último tiempo a hacer andar la famosa bicicleta financiera. Invertir en pesos, pero obtener rendimientos en dólares, lo que se conoce como carry trade en la jerga, se volvió una apuesta interesante: de enero a marzo dejó ganancias de 22% en moneda dura.

Sin embargo, analistas advierten, que pese a que la pax cambiaria puede durar algunos meses más, la estrategia ha comenzado a perder brillo y recomiendan lentamente volver a balancear las carteras para cubrirse frente a una suba del tipo de cambio.

En la City coinciden en que si bien es díficil calcular el «timing perfecto» para entrar o salir del carry trade, los rendimientos espectaculares que se presentaron en los últimos dos meses no pueden extenderse mucho más en el tiempo.

«Con un dólar de $230 en enero, el breakeven de posicionarse en CER y vender los dólares hasta fin de año era de $360. Ahora ese breakeven es de 270 pesos, un 17% por encima del valor máximo de enero, mucho más cercano a precios donde el costo de oportunidad de seguir en Pesos comienza a incrementarse nuevamente a favor del dólar», explicaron analistas de Bull Market Brokers.

«Históricamente, cuando el breakeven (punto de equilibrio) quedaba debajo del 20% del máximo del año hasta ese momento, la demanda comenzaba a fluir a dólar y tanto inflación como dólares financieros tendían a una relación unitaria», añadieron en la sociedad de bolsa.

Dólar financiero

El temor es que el dólar financiero, que cayó cerca de $40 desde finales de enero, pueda «despertarse» de un momento a otro y borrar los incentivos para permanecer en pesos.

Así como existen muchos factores que confluyeron para que el veranito cambiario se extienda hacia el otoño -que van desde precios récord del agro, apreciación de las monedas en la región por mayor flujo de capitales hacia las economías emergentes, el acuerdo con el FMI que despeja el horizonte de corto plazo, entre otros- existen también elementos que pueden aportar «ruido» al mercado cambiario.

El economista Nery Persichini, de GMA Capital, enumeró algunos: «La falta de dólares y el raquitismo de las reservas netas no se van a solucionar en el corto plazo, por lo que la posición externa seguirá en la cuerda floja», dijo.

A su vez, añadió:

«Los árboles no crecen hasta el cielo”: Ganancias de más de 20% en dólares en pocos meses mostraron no ser sostenibles más allá del corto plazo. En este sentido, considerando que la brecha cambiaria se ubica en los menores niveles en 9 meses y que el valor del dólar en la bolsa se negocia en mínimos nominales de 6 meses, quizás sea prudente mirar con detenimiento otras opciones de cobertura».

Su colega, Pedro Siaba Serrate, de PPI coincidió:

«El dólar contado con liqui tiene más para subir que para permanecer en estos niveles. El timing es díficil saberlo. El temor es un rebote de corto plazo de los bonos dollar linked, ya que no vemos que el Banco Central esté dispuesto a e encarar la suba de tasas necesaria para mantener el ritmo del crawling peg».

El organismo que preside Miguel Pesce elevó en los últimos días su ritmo diario de devaluación a una tasa anualizada superior al 50%, que aún pierde con la tasa efectiva de los plazos fijos y con la inflación proyectada hacia adelante. En el mercado, a partir de las últimas mediciones del Indec sobre el IPC, la expectativa se corrió hacia un piso cercano al 60%.

Pero seguir elevando el ritmo de devaluación tiene un potencial peligro de traslado a precios y además puede ser un desincentivo para que los exportadores mantengan el ritmo de liquidación de la cosecha.

Federico Furiase, de la consultora Anker explicó:

«El carry trade vía bonos que ajustan por inflación tiene todavía algunas semanas de ganancia, sobre todo en aquellos de corta duración. Esto es porque vamos a seguir en un escenario donde la inflación le ganará a la tasa y al crawling del tipo de cambio oficial. Sobre todo, con los datos de inflación muy alto que vamos a tener en marzo y abril».

«No descarto que en algún momento esta situación, pueda generar una mayor presión en el contado con liqui. Ese es el riesgo de ese escenario», dijo Furiase.

En esa línea, Siaba Serrate afirmó:

«El carry trade no es una estrategia que recomendemos para un inversor minorista. Al inversor de a pie, dejamos de recomendarle exclusivamente los bonos CER y si que aprovechen estos precios mínimos de los dólares paralelos para tomar posición en alguna inversión dolarizada».

Fuente: Clarín