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Avanzar sobre el colchón de dólares de la clase media: ni el FMI pide tanto

 Es difícil comprender a la Argentina. La mayoría de los extranjeros abandonaron ese esfuerzo hace tiempo. Los nativos le ponemos voluntad y ganas, pero las distorsiones en las que se desenvuelve nuestra vida diaria son tantas que cuesta encontrarle sentido. Además, la política últimamente ayuda cada vez menos.

Los senadores del Frente de Todos alumbraron ayer una iniciativa más pensada para el relato que para la realidad. Propusieron crear un Fondo Nacional para la cancelación de la deuda con el FMI, días después de que el Gobierno y el organismo acordaran su refinanciación. Sabemos que es un sector que estaba en contra el acuerdo, pero insistir en recaudar dólares cash para pagar ese crédito en lugar de usar el plan de pagos del Fondo no parece algo muy sensato.

El proyecto (una suerte de blanqueo) crea un aporte altísimo de 20% sobre los dólares no declarados. Habilita además la figura del colaborador, que a cambio de información podría recibir hasta 30% de lo obtenido.

"Este aporte no representará una nueva carga impositiva para la mayoría, ya que solo le corresponderá pagar a quienes tengan bienes en el exterior, estén evadiendo impuestos o lavando dinero", dice en sus considerandos, como si no hubiera una AFIP persiguiendo ese mismo objetivo. Para justificar estas aspiraciones, el texto expone que hay u$s 417.000 millones fuera del país, de los cuales están declarados u$s 69.000 millones, según datos de 2020.

Es un proyecto político, está claro. Por empezar, difícilmente la iniciativa pasaría el filtro de algún economista que sepa interpretar los números de la balanza de pagos que elabora el Indec. Y aunque la portavoz de la Presidencia le dedicó un tuit para valorar la propuesta, otros funcionarios la desacreditaron sin mucha vuelta. El Congreso ya avaló otra receta para el FMI.

Los u$s 417.000 millones tomados como referencia son activos financieros. En ese monto hay u$s 39.000 millones del Banco Central (parte de las reservas), u$s 6679 millones anotados en bancos (a cuenta propia y de terceros) y hay hasta u$s 11.000 millones del Gobierno. Quedan luego u$s 41.000 millones de inversión directa (plantas de empresas argentinas en el exterior, por caso) y u$s 81.000 como inversión de cartera.

En el rubro otra inversión aparecen u$s 238.000 millones. Es el universo sobre el que se estima el colchón de dólares que tienen los argentinos de todas las escalas sociales. En el país hay 150.000 millones en dólares billete de personas que buscan preservar su ahorro en una moneda que no se devalúe. Son parte de lo que Cristina Kirchner llamó "la Argentina bimonetaria". Avanzar sobre esos fondos sin resolver la inflación es ir contra la clase media, no contra los fugadores. Ni el FMI pide tanto. Solo se necesita adecuar el tamaño del Estado a un sistema impositivo pagable.


HERNÁN DE GOÑI

Director periodístico
cronista