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BANCO HIPOTECARIO

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El BCRA, en un callejón: una suba de la tasa de interés que no conformó a nadie y reservas al límite

 El objetivo es atraer más inversiones en pesos y reducir las presiones hacia la dolarización de los portafolios. Pero el incremento es mezquino

El aumento de dos puntos en la tasa de política monetaria, que pasó de 38% a 40% anual, es una de las medidas reclamadas públicamente por el staff del FMI. El dato sorprendió a los principales bancos del sistema que esperaban una suba de 3 puntos porcentuales.

Los técnicos del FMI habían expresado en el comunicado posterior a la visita de la delegación argentina a Washington, la necesidad de recuperar las tasas de interés "positivas", es decir que se ubiquen por encima de la inflación. El objetivo es atraer más inversiones en moneda local y reducir las presiones hacia la dolarización de los portafolios, más allá de las restricciones que ya plantea el cepo cambiario.

Pero hay dos peligros. El primero que si la tasa de interés resulta muy positiva en el futuro muchos fondos del exterior podrían comenzar a utilizar el famoso carry trade que implica posicionarse en pesos en tasas de interés más atractivas. El segundo peligro es que en la medida que suban las tasas de interés el BCRA tenga que pagar más intereses por los pases pasivos y las Leliq en poder de los bancos.

El dato positivo para destacar es la coincidencia entre el presidente del BCRA Miguel Pesce y el ministro de Economía Martin Guzmán con la necesidad de subir las tasas para volver más atractivo al peso y reducir la presión sobre el tipo de cambio. Todos los países de la región están haciendo lo propio para poder suavizar el incremento de la inflación que se dio en los últimos meses.

En Brasil, por ejemplo, el Banco Central duplicó las tasas el año pasado y ya se ubican casi en el 10%, en línea con la aceleración de precios que registró su economía el año pasado. Pero algo similar sucedió tanto en Chile, como en Uruguay o Colombia en los últimos meses, aunque desde niveles mucho más bajos.

En los Estados Unidos frente a la inflación más alta de los últimos 38 años la Reserva Federal ya anuncio que comenzaría a subir las tasas de interés en tanto que la tasa de inflación anual en la eurozona llegó al 5% en diciembre, Se trata del mayor nivel en décadas, empujada por el aumento de los precios de los alimentos y de la energía. En tanto, la inflación subyacente cerró el 2021 con una tasa del 2,6%, también la más alta de toda la serie histórica, que comenzó en 1997. Las miradas apuntan a la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde que se niega a subir las tasas de interés.

El dato sorprendió a los principales bancos del sistema, que esperaban una suba de 3 puntos porcentuales

Europa tiene la inflación más alta de las últimas tres décadas por la suba histórica del precio de la energía post pandemia. Los analistas críticos de Lagarde critican a la titular del BCE por no subir las tasas de interés. Lagarde sostuvo frente a los funcionarios del BCE que la inflación bajara en 2022. Esto ocurriría cuando el precio de la energía se estabilice, pero se teme que un incremento del tipo de interés desate una estanflación en la zona euro.

Sus críticos le reprochan a la titular del BCE que se niegue a elevar los tipos de interés para este año. Pero Lagarde confía en que la inflación cederá en 2022 cuando el precio de la energía se estabilice y las cadenas globales de suministros vuelvan a la normalidad.

A diferencia del Banco de Inglaterra o de la Reserva Federal, que en diciembre adelantó que elevará las tasas de interés tres veces durante 2022, el BCE persigue una estrategia diferente. Este año comenzará a reducir las compras de activos, que en la práctica significa el fin de los estímulos monetarios que se vio obligado a adoptar en medio de la crisis tras la irrupción de la pandemia en 2020.

El BCRA y las exigencias del FMI

Un proceso de suba de tasas de interés en el mercado local podría ayudar a la entidad monetaria a mejorar su política de absorción de pesos. En diciembre pasado el BCRA emitió unos por $450.000 millones para financiar el déficit del Tesoro. El interrogante es si el BCRA podrá salir a absorber esos pesos con una suba nominal de solo 2 puntos de la tasa de interés.

El 40% anual, está muy por debajo de la inflación proyectada para el año. Pero para el análisis fino la tasa efectiva anual es del 48 %. Esa es la tasa que se debe considerar que implica reinvertir todos los meses los pesos que se cobran como intereses mensuales. El problema es que el último Relevamiento de Expectativas (REM) del BCRA muestra que la inflación esperada para este año ya se ubica casi en el 55 por ciento anual.

Los datos recientes indican que, a fines de diciembre del año pasado, los analistas de mercado proyectaron que la inflación minorista para 2022 se ubicará en 54,8% interanual. Son 2,7 puntos porcentuales más a la encuesta de un mes atrás. Pero además los bancos y consultoras también elevaron el pronóstico de inflación para 2023 a 43,4% interanual, unos 2,6 puntos porcentuales respecto del análisis previo e indicaron una previsión de inflación de 35% para 2024 en ocasión del primer relevamiento de pronósticos para ese período.

La reducción del déficit fiscal, una suba de las tasas de interés, el aumento de reservas internacionales y reducir la intervención en el mercado cambiario son exigencias del FMI para llegar a un acuerdo que el Gobierno ahora duda en cerrar.

El economista y diputado por La Libertad Avanza Javier Milei destaca que "esto es una mezcla de política fiscal laxa con política monetaria más restrictiva, algo bastante parecido a los lineamientos con la experiencia de la gestión de Cambiemos 2016-2018 pero con algunas diferencias importantes. El Gobierno hoy no tiene crédito externo, tiene menos reservas internacionales liquidas, más deuda pública, la inflación es el doble, las tasas internaciones han empezado a subir, y todavía hay una amenaza de freno de la economía por la cuarta ola de Covid en el mundo".

La suba de las tasas de interés no es la primera medida que toma el Gobierno en línea con las exigencias del FMI. Cuando finalizaron las elecciones legislativas, el BCRA dejó de intervenir en el mercado de Contado con Liquidación. El costo fue de unos u$s3.000 millones en un año. Esta medida va en línea con uno de los requerimientos del FMI que es la acumulación de reservas internacionales.

Este aspecto es tal vez el más importante. El BCRA sigue perdiendo reservas internacionales y las mismas esta semana que comienza podrían perforar los u$s39.000 millones mientras la reservas liquidas llegarían a los u$s3.000 millones. El viernes pasado el BCRA compró unos u$s 80 millones en el MULC y en la primera semana del año logro sumar unos u$s100 millones una muy buena suma para el comienzo de 2022.

El BCRA sigue perdiendo reservas internacionales: las liquidas llegarían a los u$s3.000 millones esta semana

Es probable que, en la próxima semana, el BCRA pueda seguir comprando dólares en el mercado de cambios para poder hacer frente a los pagos que vencen en el primer trimestre de este año. El problema es que las reservas bajaron igualmente por los pagos de unos u$s750 millones de los intereses de los bonos reestructurados en septiembre de 2020. El BCRA cero el viernes con unos u$s 39.100 pero tiene que pagar en enero unos u$s1500 millones de los cuales u$s750 millones al FMI y otros u$s 750 millones a bonistas privados. El total en el primer trimestre del año deberá pagar unos 5000 millones de dólares.

Esto números no van en línea con lo que la semana pasada explico Guzmán a gobernadores, empresarios y sindicalistas. El ministro manifestó que la idea era sumar entre u$s3.000 y u$s4.000 millones este año. El 2021 con un cosecha récord y liquidaciones también record que aportaron unos u$s 10.000 millones más que lo proyectado el BCRA perdió reservas internacionales a pesar de recibir en septiembre una ayuda extra por el aumento de la ayuda del FMI.

Por el momento la discusión con el FMI está centrada en la velocidad del ajuste fiscal. El déficit del 2021 fue de 3 % del PBI frente al 6,5% en 2020. Frente al pedido del FMI de llegar a déficit fiscal cero en el 2025 Guzmán plantea el equilibrio fiscal recién para el 2027 para hacer crecer más una economía que presenta grandes desequilibrios macroeconómicos. Las dudas con respecto a un nuevo acuerdo con el FMI con un mercado financiero local expectante y con los analistas de Wall Street muy temerosos marcaran la agenda en los próximos días.




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