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Negocios e impunidad Kicillof benefició con 41 millones a un militante de La Cámpora y un funcionario de YPF

 Se trata de Ignacio Saavedra, propietario de la empresa Tiempo Beta SRL, quien además de militar en la organización ultrakirchnerista, viene de cobrar 132 millones por el mismo concepto y ser director en el AFSCA.


El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se enfrentó a un dilema de difícil resolución. Debió optar por austeridad o campaña electoral y, a la luz de las decisiones, pareciera haber optado por la segunda. En épocas de vacas flacas, con la gestión tramitando la negociación de la pesada deuda externa a último momento, el mandatario bonaerense se decidió a gastar una suma multimillonaria en la organización de un evento. No sólo ello, sino que optó por beneficiar a un viejo conocido: Ignacio Saavedra.

En efecto, la secretaría de Deportes lanzó una contratación directa con el objetivo de contratar una organización de eventos para los Juegos Bonaerenses, que tienen lugar en la ciudad costera de Mar del Plata. Para el mismo, se alquilaron escenarios deportivos, puestos de trabajo, un servicio de streaming en vivo, equipos de sonido para interior y exterior, además de un escenario con backwall y cerramientos perimetrales tanto para el show de apertura como para el cierre de la ceremonia deportiva.


Ignacio Saavedra, ex número dos del AFSCA.

El cierre fue a toda orquesta en la plaza Almirante Brown, frente a la playa Bristol de Mar del Plata, con gran presencia de jóvenes. Nuevamente, tanto el gobernador Kicillof como el subsecretario de Deportes bonaerense, Javier Lovera, tiraron la casa por la ventana. El evento incluyó a Rusherking y al artista Estani.

Toda la fiesta le costó a la provincia de Buenos Aires un total de 41.067.489 pesos, que fueron a parar a las arcas de la empresa Tiempo Beta SRL, una compañía que, de acuerdo a su propia presentación, “se especializa en brindar soluciones integrales a las necesidades de diseño, producción y realización de eventos”.
Leandro Caruso, funcionario de YPF y proveedor del estado.

Uno de los titulares de Tiempo Beta es Ignacio Saavedra quien, además de ser un militante de La Cámpora, ha recibido millones del gobierno del Frente de Todos. En efecto, la sede de su empresa es en el mismísimo “Complejo Cultural C”, que hizo las veces de sede de campaña para el oficialismo durante las PASO. Saavedra fue, también, subgerente de Canal 7 y número dos de la ex Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), durante la gestión de Martín Sabbatella.

Durante su época de funcionario público, su figura estuvo bajo sospecha por ser considerado el segundo integrante más rico entre los funcionarios de La Cámpora, según los datos que presentó ante la Oficina Anticorrupción (OA). En 2012, gracias a los negocios con el estado, sus bienes registaron un aumentó del 331 por ciento. El patrimonio de Saavedra sólo es superado por Mariano Recalde, que declaró casi 5 millones. Detrás quedaron, incluso, Axel Kicillof y Juan Cabandié.

Vale aclarar que, en esa comparación, no está incluido el patrimonio de su mujer, que declaró más de 2 millones de pesos invertidos en refaccionar dos departamentos. Saavedra y su pareja, la cineasta Virginia Croatto, son abiertamente militantes, funcionarios públicos y empresarios.


Leandro Caruso, funcionario de YPF.

Entre los socios de Saavedra en Tiempo Beta se encuentra Leandro Enrique Caruso, quien incurrió en una maniobra similar: a pesar de ser sociólogo, cobra 125 mil pesos mensuales a través de la empresa de capitales estatales YPF, donde desempaña un cargo jerárquico como CMO (Chief Marketing Officer).

Tiempo Beta figura en el tapete de cuestionamientos desde hace años pero encontró un nuevo saltó a la luz pública meses atrás, cuando el gobierno nacional lanzó una licitación para adquirir los derechos de realizaciones de eventos y la empresa de Saavedra resultó adjudicada. Por organizar eventos durante seis meses, cobró la nada despreciable suma de 132 millones de pesos. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)