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Quejas entre empresarios por los curiosos requisitos de las compras del gobierno a China

 Alberto Fernández continúa afianzando su relación con el régimen de Xi Jinping a fuerza de compras de blindados de descarte del gobierno chino, repuestos ferroviarios y productos para la protección del coronavirus, con inexplicables exigencias de por medio.


Sin lugar a dudas, el régimen de la República Popular de China bajo el mando del poderoso Xi Jinping ha sido elegido por el gobierno del presidente Alberto Fernández como su principal socio comercial. Tan sólo en los últimos meses, el gobierno avanzó en las negociaciones con Beijing para comprar blindados descartados por el propio ejército chino, más específicamente los ZBL, que no son utilizados por el país asiático por considerarlos de baja calidad y suelen exportarse a países en vías de desarrollo.

Esto ocurrió semanas después de que Fernández promulgue un tratado bilateral de investigación espacial, un centro cultural e impulse un proyecto chino denominado “El camino de la Seda”. Los lazos se estrecharon aún más con el acuerdo con la empresa asiática CRRC, que financiaría en 70 millones de dólares la compra de repuestos ferroviarios para las líneas Roca, Mitre y Sarmiento. Algo similar ocurrió con la irrupción de la pandemia del coronavirus. Barbijos, guantes y otros productos de protección contra el virus fueron importados directamente desde China en grandes cantidades.

En pleno apogeo de la relación con la potencia asiática, especialistas en la compra y venta de mercadería del exterior comenzaron a cuestionar la metodología elegida por el gobierno argentino. En diálogo con REALPOLITIK, aseguraron que “la información sobre las compras a China es impenetrable, la legalidad o ilegalidad de las operaciones forman un hilo muy fino y discutible”.

Acorde a las fuentes, la confección de los pliegos de compra es, como mínimo, engañosa.

“Exigen pruebas imposibles de confeccionar en el tiempo que otorgan, las contrataciones son por urgencias que no existen y se llevan adelante con un mínimo de tiempo para la entrega de muestras”, explicaron. Entre otras críticas, se aseguró que los plazos de las entregas se dan en un tiempo extremadamente corto y en varios lugares al mismo tiempo, con el supuesto objetivo de obstaculizar la libre participación de empresas.

“Los mantenimientos de la oferta, en algunos casos, se extienden a seis meses, cuando todos sabemos cómo la inflación argentina juega en contra de los tiempos. Además, para los ‘amigos’ las entregas son hasta en 360 días, mientras que el resto se acortan a 30 días”, se quejaron.

El hermetismo que rodea a las compras a China se mantiene inalterable y, a pesar de los llamados de numerosos empresarios requiriendo información detallada o explicaciones para las curiosidades de los pliegos, hasta el momento ninguna comunicación oficial se ha dado al respecto. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)