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ALBERTO F., DEMASIADO CONFIADO Se agotó la estrategia cambiaria: El FMI y bonistas exigen respuestas

 El presidente Alberto Fernández y su equipo económico están demasiado confiados sobre la -tensa- calma en el frente cambiario. El Fondo Monetario Internacional y algunos bonistas piden que el ministro de Economía Martín Guzmán deje de usar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses para calmar al dólar blue de manera ficticia. No se puede creer que le cueste tanto a Fernández entender que el Gabinete que armó no se genera confianza y es urgente toda una reestructuración general.

Esta semana, el ministro de Economía Martín Guzmán volverá a emitir deuda en pesos a través de 8 títulos. Con la justificación de que se trata de darle salida a los grandes fondos que quedaron atrapados en pesos por las altas tasas de Mauricio Macri y el posterior triunfo de Alberto Fernández, Economía volverá a combinar papeles del FGS -AL30 y AL35- por el equivalente de US$750 millones.

Se trata de un pase manos de deuda pública para transformarla en deuda privada con tasas de implícitas del 16%, pese a que Guzmán está diciendo que es entre 5% y 7%, que también es muy elevada para los tiempos que corren y la liquidez del escenario global.

Un sector de los bonistas y el FMI piden terminar con esta situación, armar un plan económico verdaderamente estratégico -y no el vigente Plan Aguantar-, relanzar la economía y volver al sendero de sustentabilidad fiscal para recrear la confianza y crecer.

“Creemos que el FMI puede proponer frenar con esta práctica, ya que compromete fuertemente la sustentabilidad de la deuda: se privatiza deuda que hoy está en manos públicas (se crea deuda neta nueva, se está tomando endeudamiento). Dado que la idea es tener discutida y acordada la parte técnica uno o dos meses antes de la firma del acuerdo (es decir, en enero o febrero), ¿veremos al BCRA y ANSeS correrse antes de que se anuncie el nuevo programa?”, analizó Consultatio Investment.

En el documento al que accedió Ámbito Financiero, agregó: “La expectativa de estar muy cerca de cerrar un programa podría compensar el efecto negativo de lo anterior, pero para que ello ocurra, también es necesario ordenar un poco la parte política”.

Dicho medio rescató, además que, un informe de la consultora LCG propuso: “Existen alternativas para atacar el frente cambiario, más ahora que está calmo. Se puede acelerar el ritmo de depreciación actual (y, en parte, de manera muy tibia, es lo que ha comenzado a hacer el BCRA). Puede haber un salto discreto que, sin necesidad de llevarlo al nivel del dólar libre, reduzca fuertemente las expectativas de depreciación de la moneda doméstica. También se puede intentar, con cirugía muy fina, abrir la cuenta financiera, ofrecer algo de carry trade a cambio de las divisas que buscan salida”.

“Llama la atención cómo se disminuyó el ritmo de devaluación en las últimas semanas. Podría haberse aprovechado para, junto con la baja del contado con liquidación, seguir bajando la brecha. Es una dinámica demasiado reciente, pero hay que seguirla de cerca”, coinciden en la City Porteña.

A través de una columna de opinión, el especializado periodista Carlos Burgueño advirtió que "los bonistas están al borde de un ataque de nervios, por el retraso en la Carta de Intención".

"Ya casi pasó el último trimestre del año, el fin del 2020 está a días de concretarse; y los grandes fondos de inversión internacionales que ingresaron al canje de deuda de capitales bajo legislación internacional están más que inquietos. Y no sólo con Argentina, sino también con el FMI. La demora en el cierre de las negociaciones entre el gobierno de Alberto Fernández y el organismo que dirige Kristalina Georgieva, y la alternativa que este recién se cierre en febrero; provoca que sus posiciones en deuda canjeada continúen en situación de casi default y con pérdidas importantes en sus carteras. Y terminado ya el tiempo del “Pacto de Caballeros” para no vender los títulos públicos que recibieron por haber participado del canje de deuda; cualquier tipo de desprendimiento de los bonos les provocaría pérdidas millonarias. En consecuencia, están casi obligados a mantener los bonos; salvo que quieran asumir pérdidas millonarias. Saben los fondos de inversión que lo único que sacaría, al menos durante un tiempo, de la situación de semidefault en la cotización de los papeles emitidos por el ministerio de Economía de Martín Guzmán; sería la firma al menos de la Carta de Intención entre el país y el FMI.

Por ahora en silencio, los bonistas siguen de cerca la evolución de las discusiones para llegar a firma de la Carta de Intención entre el país y el organismo internacional. Tienen información de primera línea sobre lo que sucedió en las negociaciones de la semana anterior en Washington, y saben que la discusión avanza pero a paso lento. Al menos para su visión y expectativas. Esperan conocer de boca de las fuentes del organismo, dos respuestas: si el país está dispuesto a ejecutar un plan que garantice la solvencia fiscal y si este tiene como soporte reformas estructurales para que esa sustentabilidad dure en el tiempo. Y por tiempo se entiende la vigencia de los títulos públicos canjeados en el proceso de reestructuración de deuda argentina. O al menos hasta el 2035. Pero también buscan ir más allá, y exigen que el FMI garantice que no sólo el Gobierno se comprometa a estas políticas, sino que el organismo aplique controles directos y constantes para que las metas se cumplan en el tiempo. Afirman que la historia del país amerita controles fiscalizadores profundos y constantes", profundizó.

Tanto en Wall Street como en la City Porteña, analistas financieros insisten en un "enero caliente" en el frente externo y está claro que no puede seguir la misma estrategia porque no es ofensiva sino defensiva. La Argentina debe dar un paso adelante para ordenar su macroeconomía de una vez por todas.




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