BANCO HIPOTECARIO

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“Podría repetirse la historia de un gran colapso bursátil en el primer trimestre de 2021”

 La eliminación de la incertidumbre política en EE.UU., Trump no estaría de acuerdo con esta afirmación, junto con el anuncio de la efectividad de la vacuna de Pfizer, ha llevado a las bolsas de todo el mundo a desrrollar uno de los rallys alcistas más importantes de la historia. Esto no nos debería sorprender si tenemos en cuenta las fuertes caídas de las bolsas, sobre todo europeas, desde el origen de la pandemia. Entonces, ¿ya se ha visto la parte más negra del túnel? ¿desde aquí sólo nos toca mejorar? La mayoría de los inversores responderían a estas dos preguntas de manera afirmativa, pero también hay algunos que consideran que el verdadero peligro de los mercados se encuentra aún algo más allá, cuando la destrucción económica que ha producido la pandemia se manifieste en toda su magnitud. 

El analista G. Barba por ejemplo, afirma que hemos desarrollado el "rally de Sanbta Claus" en noviembre, un rally que quizá dure dos o tres meses, pero que si hay un rebrote del Covid que lleve a un nuevo confinamiento en EE.UU. sin tener "amarrados" amplios planes de estímulo, podría repetirse la historia de un gran colapso bursátil en el primer trimestre de 2021.

Lo anterior, dejaría las esperanzas puestas en que la Reserva Federal (Fed) se convirtiera en la “gran salvadora” con una mayor inyección de liquidez (“impresión” monetaria), pero de nuevo, cualquier decepción podría ser tomada muy mal por los inversores y llevarnos a pánicos que generen alta volatilidad.

Como podrá entenderse, más allá de la emoción que genera el triunfo de Biden (y las noticias sobre la vacuna Covid), racionalmente hay en este primer escenario más incertidumbre que certezas respecto al futuro económico de Estados Unidos.

La incertidumbre es quizá el peor enemigo para las inversiones, y sin inversión, no habrá crecimiento económico, ni buenos resultados empresariales, ni un sostenido mercado alcista en las bolsas, pero sí en los activos refugio como el dólar, el oro y los bonos del Tesoro.

Ahora imaginemos un escenario menos probable pero más optimista.

Si Biden lograra las mayorías legislativas y/o los consensos necesarios para echar adelante sus reformas y paquetes de estímulos, incluso bajo nuevo confinamiento por COVID, es indudable que el apetito por el riesgo continuaría en beneficio de los índices bursátiles, divisas emergentes como el peso, criptomonedas, y en perjuicio de los activos refugio ya aludidos, al menos, en el corto plazo.

En el mediano y largo, estos refugios seguros serían los mayores beneficiarios de dichos estímulos que inflarán una nueva burbuja por estallar, y que lo hará, cuando todos se den cuenta que la política de Biden de expandir el gasto social y disparar los impuestos “a los ricos” puede ser muy popular, pero muy costosa en términos de crecimiento e inflación.

Esta posibilidad se potenciaría si la Fed acompañara los planes de Biden con nuevas rondas de inyección de liquidez y más promesas de mantener las tasas de interés en cero por ciento en los años por venir.

Aquí lo más importante a entender como inversionistas es una cosa: “todos los caminos conducen a una nueva crisis recurrente”, ¡otra vez!

La actual recesión global, detonada por la pandemia, es consecuencia de las políticas aplicadas en el pasado para salir de la Gran Recesión de 2008-2009: sí, más de la misma vieja receta fallida de deprimir tasas de interés, expandir el crédito, impulsar la demanda vía estímulos de gasto, inyectar liquidez (“imprimir” dinero), etc.

Si se da cuenta, los planes actuales para salir de la depresión son más, mucho más de lo mismo.

Lacartadelabolsa