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FUNDACIÓN CAPITAL

La Fundación Capital, la consultora que dirige Martín Redrado, advirtió en su último informe sobre una "ralentización" de la actividad industrial, tras el rebote producido a partir de la flexibilización de la cuarentena. 
De acuerdo al documento, la industria se encuentra aún un 8,8% por debajo del desempeño previo a la pandemia
"Así, si bien el rebote de los últimos meses, en línea con la liberación en las restricciones a la movilidad, brindó algo de alivio, frente a una todavía débil demanda internacional y local, la mejora se vislumbra magra y lenta", sostiene. 
El informe cita cifras oficiales del Índice de Producción Industrial para mostrar que la actividad manufacturera exhibió una caída del 6,9% interanual en julio, "levemente más profunda que la de junio (-6,3% i.a.), pero lejos de los peores registros del comienzo del aislamiento social preventivo y obligatorio (-33,3% i.a. en abril)". 
En resumen, la actividad industrial "acumula un descenso del 13,4% i.a. en lo que va del año y del 20,9% si se la compara con los primeros 7 meses de 2017". 
El consumo eléctrico -añade- mantiene la recuperación, pero  resulta aún inferior "al observado pre-pandemia (-14,8% vs. los primeros 18 días de marzo), así como si se lo compara con el promedio de los tres años previos (-18,2%)".
En este sentido, el informe destaca que "un factor de alerta es que casi todos los sectores exhibieron en agosto un ritmo de recuperación de su demanda eléctrica menor al del mes previo". 
"Si bien era esperable una desaceleración de la tasa de crecimiento de la demanda de energía a medida que avanzara la reapertura, el hecho de que se produzca cuando la industria todavía se ubica bien por debajo de los niveles prepandemia marca la dificultad que tendrá el sector en su recuperación", evalúa Fundación Capital. 
Luego el informe estima que "el reciente repunte presenta serios riesgos hacia delante, con una demanda local y externa aún débil y posibles rebrotes de contagios que podrían derivar en mayores restricciones a la movilidad y producción". 
En 1er término, se destaca la situación de la región, ya que "si bien las economías vecinas están evidenciando una recuperación desde los mínimos alcanzados entre abril y mayo, ninguna ha logrado recuperar los niveles pre-pandemia y las proyecciones para el año entrante apuntan a una mejora sin retornar a los niveles de 2019". 
Por caso, se cita a Brasil, que "luego de una caída en el PBI prevista del 6% para 2020, sólo crecería en torno al 3,5% anual el año entrante". 
Como 2do factor condicionante para la recuperación de la industria se menciona la "demanda local profundamente afectada".  "En efecto, el impulso observado en los últimos meses quedará trunco sin la tracción del consumo local, más allá de cierto empuje en productos relacionados al hogar y al teletrabajo o aquellos bienes durables que se abarataron medidos al dólar informal", agrega. 
En cuanto al empleo y los salarios, dentro de este condicionante, Fundación Capital anticipa que el "deterioro en el mercado laboral no se revertiría rápidamente" y estima que el desempleo se mantendrá "por encima de los dos dígitos en 2021 mientras prevemos sólo una ligera mejora en el salario real del sector privado registrado el próximo año, pero sin recuperar el poder adquisitivo previo a la pandemia".
El 3er factor de riesgo tiene que ver con el crédito. Según el informe, "los altos ratios de morosidad podrían ser un limitante al impulso del crédito", cuando el Gobierno intentará "avanzar en la ampliación" de préstamos para "dinamizar la actividad". 
La eventual intensificación de las restricciones en la actividad productiva como medida sanitaria contra la expansión del coronavirus también aparece como uno de los "factores claves" que podrían condicionar una mejora del desempeño industrial. 
"En efecto, preocupa la aceleración en el aumento de casos en distintas localidades del país que ya se encontraban volviendo a la normalidad y en donde se ha precisado volver a implementar medidas más restrictivas, lo que podría condicionar la actividad productiva y volver a complejizar la logística interjurisdiccional", dice el informe. 
Por último, Fundación Capital señala a la "tensión cambiaria, las dificultades en torno a la importación de insumos necesarios para la actividad y la incertidumbre económica en general, limitan las decisiones de inversión, condicionando el crecimiento industrial hacia delante". 
"Si bien el bajo nivel de capacidad instalada actual habilita cierta expansión de la actividad sin recurrir a nuevas inversiones, para sostener un crecimiento a lo largo de los años es necesario un programa económico que balice el camino para los próximos años", sostiene. 
Para el final, un pronóstico para el sector productivo: "estimamos una contracción en torno a los 10 puntos en 2020, con sólo una mejora del 5% en el año próximo, donde continuará primando la heterogeneidad al interior de los sectores". 




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