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La esperada ronda de fusiones bancarias en Europa, ¿es de verdad la respuesta a la crisis?

Fusiones bancarias transfronterizas en Europa. Para muchos, la ‘guinda’ que falta para lograr la unión bancaria y estrechar aún más los lazos en el Viejo Continente tras el histórico acuerdo del Consejo Europeo. El propio Banco Central Europeo (BCE) ha animado indisimuladamente a las entidades a entrar en una ronda de negociaciones, pero algunos expertos advierten de que no solo la consolidación no resolverá ninguno de los problemas que padecen los bancos, sino que de hecho supondrá un foco de riesgo adicional en un clima de incertidumbre como el actual.

A medida que los gobiernos de la Unión Europea se unen para impulsar la economía tras el confinamiento, se están comenzando a fomentar las fusiones y adquisiciones bancarias transfronterizas como un modo de fortalecer el mercado único. Sin embargo, “tras el confinamiento, el gran desafío de los bancos es adaptarse a la nueva realidad digital, ya que sus clientes van a depender cada vez más de las plataformas tecnológicas”, señala Sam Theodore, experto de Scope Ratings, en un informe.
“Las transacciones bancarias de M&A deben juzgarse de abajo hacia arriba en función de sus propios méritos económicos y de la inversión socialmente responsable (ESG), en lugar de hacerlo de arriba hacia abajo como un trampolín hacia la transformación del paisaje”, apunta el experto. En general, “el tiempo de gestión y los muy importantes recursos dedicados a fusiones y adquisiciones transfronterizas cuestionables podrían utilizarse de manera mucho más eficiente para un reenfoque digital acelerado y para la adaptación de ESG”.
Asimismo, “el argumento de que los grandes campeones paneuropeos son más eficientes y rentables que los miembros nacionales por sí solos es menos convincente”, teniendo en cuanta además que el “aumento de la eficiencia mediante la reducción de los costos como resultado de una fusión transfronteriza puede tener efectos secundarios más ominosos debido a las inevitables implicaciones de ‘los extranjeros nos están cortando en pedazos’”.
Para Theodore, “sería mejor que los bancos invirtieran en capacidad digital: compraran fintechs, crearan sus propias empresas o se asociaran con BigTech”.
“A diferencia de la banca de inversión, la banca minorista y comercial ha seguido siendo en gran medida un asunto nacional, y hay poca evidencia de las actividades de los grupos transfronterizos existentes de que esto cambie radicalmente”, considera asimismo Scope, que incluso en lo que supone la banca de inversión, cree que sería “más recomendable que los grandes actores europeos comiencen a considerar asociaciones y joint ventures en lugar del escenario improbable e indeseable de fusionarse entre ellos”.




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