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En la pospandemia la clase media tendrá una economía de subsistencia

Las dificultades de la prepandemia eran importantes, las de la pandemia eran preocupantes y las de la postpandemia pueden ser fulminantes.

La “Economía de a Pie” tiene distorsiones por la necesidad permanente y constante de “Ponerle un Pie a la Economía”. Los desequilibrios "macro" en nuestro país hacen que debamos pensar, saber y conocer como sortear los inconvenientes que nos dejan en la "micro" las distorsiones acumuladas hace años.
La Argentina es un país con inflación de dos dígitos hace más de una década, problemas de crisis de deuda en forma cíclica, déficit fiscal crónico, devaluación permanente de su moneda y sin estabilidad económica con incentivos hacia la inversión y producción.
Detrás de este gran problema "macro" estamos nosotros en la micro intentado administrar nuestros gastos y ahorros. Por ejemplo, el café con leche a la mañana, subirnos al auto o colectivo, llevar los chicos al colegio, ir a nuestro trabajo, pagar impuestos, ir a la universidad, pagar nuestro alquiler y nuestra tarjeta de crédito, ahorrar, comprar en el supermercados, hacer la cena, beber un vino o tomar una gaseosa, prender la TV para ver una serie por streaming, leer un libro antes de apagar la luz, ver las redes sociales por el celular y dejar la estufa prendida para soportar el frío a precios congelados hasta diciembre 2020. Nos rodeó y acompaño la economía en cada acto.
En este paseo por la economía que le interesa a la gente, las dificultades de la prepandemia eran importantes, las de la pandemia eran preocupantes y las de la postpandemia pueden ser fulminantes, sino se toman cartas en el asunto a tiempo.
La “Economia de a pie” está dejando una crisis de la cual aún los líderes políticos mundiales no han asumido su gravedad y la Argentina no ha padecido los vestigios que dejará la caída económica más intensa de nuestra historia. Habremos tocado fondo y para salir a la luz se requerirá poner nuevamente de pie a la clase media que en la prepandemia sobrevivía, en la pandemia muchos dejaron de serlo y en la postpandemia tendrán una economía de solo subsistencia.
A la economía argentina ya no le sirve crecer con rebote. Nuestro país requiere plantear reglas de juego con políticas sostenibles que le permita el desarrollo, productividad y competitividad para que el crecimiento sea sostenible en el tiempo. La Argentina retrocederá en su PBI unos 15 años y al ritmo de crecimiento y potencialidad actual le costará décadas volver a los niveles que de producción, empleo y consumo que tenía hace 10 años.
En el campo de lo social, la “Economía de a pie” revela que la pandemia nos dejará una situación peor que en 2002. En el 1996 arrancaba el primer Plan Trabajar con 116.000 planes. En el 2002 ese mismo plan se incrementó a 2 millones de planes por emergencia. Hoy en otro escenario de emergencia por pandemia el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) extiende la ayuda a 8,9 millones de personas. Muchas de clase media.
A lo largo de estos años la “Economía de a pie” no ha tenido la posibilidad de recrearse, de progresar, de producir y lograr ascenso social independiente. Hay cada vez menos pies por que sus ingresos son de pobreza por lo cual quien produce no tiene incentivos para hacerlo y quien recibe asistencia lo hemos convencido de que mientras la situación sea esta lo mejor es cobrar la asistencia.
La Argentina debe salir de la emergencia con inversión y producción que elimine la asistencia. Hoy la clase media ha conocido lo que es ser de clase baja y tener asistencia social. El Gobierno está pensando en 60 medidas que deben tener un plan macro fundamental de estabilizar inflación, déficit fiscal, nivel de gasto público, balanza comercial, producción y empleo y baja de la carga tributaria por agente económico privado y escalas. Este último punto es clave. Nuestro PBI actual es de alrededor de u$s400.000 millones y los argentinos tienen ahorros fuera del sistema por u$s350.000 millones. Hay un PBI esperando para poner de pie a la Argentina. Podemos negarlo y pensar que los argentinos evaden o fugan divisas o reconocer que los argentinos no tienen moneda propia y tampoco incentivos para producir en nuestro país. Creo que esta crisis es una oportunidad para reconocer errores de políticas públicas que nos han llevado a estos resultados.
El tema de la presión tributaria para el salto del régimen simplificado en su salto a responsable inscripto es clave. En 1998 el régimen tenía un tope de facturación de u$s100.000, hoy 22 años después de u$s27.000 para bienes y u$s17.000 para servicios. El peor intercambio es el no voluntario. Nadie quiere pagar impuestos los tiene que pagar. Nadie quiere vivir solo de un plan social le gustaría trabajar y tener acceso al bienestar, pero lo tiene que recibir.
En nuestra “Economía de a pie” cada vez hay menos intercambio voluntario y más no voluntario. Exigir a una clase media comercial, prestadora de servicio o mipyme lo que no podía pagar en la prepandemia, lo que lo llevó a una moratoria anterior más una moratoria actual y pensar que Argentina puede crecer sin que su sector privado tenga oxígeno para desarrollarse una vez ahogado es no entender lo que viene pasando hace décadas.
La “Economia de Pie” está en crisis total. Los invito a este paseo por la economía que le interesa a la gente: esta semana lanzo mi nuevo libro “Economía de pie”, publicado por la Editorial Eudeba. Aprender sobre microeconomía nos permite conocer los pequeños bolsillos que hay dentro de una valija muy grande que es la macroeconomía.
Damián Di Pace
Director de Focus Market