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¡ARGENTINOS A LAS COSAS!

                                 

Seria por demás reiterativo y redundante insistir en  enumerar el cúmulo de calamidades que agobian a la República, son tantas y tan diversas que solo son comparables a las que los países padecen y enfrentan como consecuencia de una guerra, el hecho curioso es que nosotros venimos de una guerra interna política incruenta que ya lleva varias décadas de inútil y fraticida confrontación.  .¿Que resulto de esta guerra? Todo lo que se puede recoger de una guerra, dolor, muerte, odio, destrucción moral y material, confrontación entre hermanos, rencores y venganzas.

Hoy hay una pregunta que a todos nos unifica, nos turba, nos inquieta y preocupa ¿A donde vamos?  Una solo pregunta pero con tantas respuestas disímiles. ¿Cómo empezamos, por donde empezamos, con quienes empezamos?  ¿En quien o quienes esta la respuesta?  Muy simple “en todos nosotros” que se requiere, perdón sin olvido porque olvidar es renunciar a la experiencia, honestidad moral y material, inteligencia e idoneidad, desprendimiento y por sobre todas las cosas todos a trabajar. Conjugar todas estas virtudes y capacidades requiere de ciudadanos que tengan amor por la Patria, al igual que aquellos que en nuestra temprana historia llenaron los libros de hermosas páginas de hechos, ideas, proyectos y realizaciones  a imitar, recordar y validar.

Para comenzar la reconstrucción de este colosal desorden en primer lugar debemos  decir  ¡Basta!  ¿A que?  A la corrupción cualquiera sea su origen, terminar con las listas sabanas para elegir a los legisladores, inhabilitar políticamente a quienes tengan juicios por hechos de corrupción y que respondan ante la justicia por sus punibles actos,  terminar con las reelecciones de gobernadores, intendentes, dirigentes gremiales y empresarios, desterrar las recurrentes reformas a la ley de medios que solo pretenden limitar la libertad de prensa y opinión tanto  pública como  privada, Para ello se requiere de una justicia independiente, honesta, idónea y rápida.

En lo económico, financiero y laboral debemos desterrar preconceptos, dogmas  y privilegios, debemos instrumentar y debatir planes con objetivos claros y precisos. Esto significa, modificar en su totalidad el sistema tributario para que tenga como objetivo gravar con equidad, promover y beneficiar aquellas actividades que así lo requieran para maximizar el consumo y la exportación. Modificar la legislación laboral para flexibilizar la libre contratación y maximizar y potenciar  salarios y  disminuir costos laborales. Es necesaria una profunda reestructuración del sistema bancario que hoy es el mayor obstáculo para un  crecimiento rápido eficiente y armónico de las empresas, transparentar sus costos y comisiones, orientar y direccionar las líneas de crédito hacia  toda actividad productiva y privilegiar a las economías regionales y las Pymes.

Educación y seguridad tienen que ser temas prioritarios ya que se requieren de una total modificación y reestructuración por lo obsoleto, anacrónico y deficiente servicio que prestan por la corrupción y politización a la que hoy están sumidas.

Felizmente se arribo a un acuerdo con los tenedores externos de los bonos por nosotros emitidos luego de una deficiente negociación por lo extenso de la misma. Ahora viene la negociación con el FMI , la deuda irresponsablemente contraída por la administración Macri reviste características muy particulares y responsabilidades compartidas entre los funcionaros argentinos que la negociaron con sus pares del  FMI, nosotros contraíamos una obligación que sabíamos que no podíamos afrontar, por otra parte esos fondos no se aplicaron para lo que se los solicitaba y gran parte fugo al exterior,  paralelamente los funcionarios del Fondo conocían estas particularidades, pero ello no fue obstáculo para su otorgamiento, es indubitable que hubo otros entendimientos, en consecuencia cuando comencemos a negociar que cada parte asuma sus propias  responsabilidades.

Una extensísima cuarentena desordenada y mal conducida agravo la crisis, el desorden el desconcierto y la  angustia  alcanza a todos los argentinos sin distinción política o social, simultáneamente el Presidente no encuentra salida a la cuarentena ni a la crisis económica-social con ello potencia el desconcierto.

Sr. Presidente o usted toma el toro por las astas o el toro lo embiste, reflexione y recuerde a Maquiavelo cuando aconsejaba al Príncipe y le decía “Cuando se prevén los peligros, pronto se conjuran. Pero si se los deja correr son irremediables”.



Diego Lo Tártaro Presidente de IADER