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Subsidiar a los enfermos de COVID-19, el increíble recurso del sanitarismo K

El gobernador bonaerense anunció el lanzamiento del programa Acompañar, que está destinado a los pacientes de COVID-19 que no requieran hospitalización. Quienes voluntariamente acepten realizar el aislamiento preventivo en alguno de los parques sanitarios y módulos extrahospitalarios que habilitó el estado recibirán un pago diario de 500 pesos. 


“La gente muchas veces necesitaría irse de su casa, sanitariamente es aconsejable, pero por un motivo u otro no lo hace. Entonces he firmado el programa Acompañar, que es de albergue para la atención y recuperación de pacientes COVID leves”, anunció el gobernador en el centro de aislamiento del Parque Tecnópolis, donde se equiparon 2 mil camas, acompañado del ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y el de la provincia, Daniel Gollán
En vista de las resistencias que genera, sobre todo entre los sectores más débiles de la sociedad el sometimiento a situaciones de aislamiento, Kicillof aclaró que “no es asilar, no es extraer, no es confinar; es acompañar a aquellos que no pueden estar en sus casas”. Y aclaró que esto resulta posible “porque hoy tenemos buenas partes de esas camas sin ocupar pero tenemos más contagios que antes”.  
Kicillof aclaró además que la decisión fue tomada en conjunto con el diputado nacional Máximo Kirchner y, ante las críticas habituales que se levantan desde los sectores menos necesitados (“se contagian para cobrar”), señaló que el plazo máximo de internación no se extendería más allá de los diez días. 
Hasta inicios del mes de julio en la provincia había 1500 pacientes leves internados en hospitales, lo que significaba “un uso inadecuado de un recurso hospitalario, cuando la persona puede estar en Tecnópolis, donde además va a tener actividades de recreación, comedores afuera, cine”, amplió el ministro Gollán
La decisión del gobernador implica un reconocimiento de que la pandemia se escapó del control de las autoridades. Desde las declaraciones iniciales de Ginés González García cuestionando su importancia real y hasta poniendo en duda la llegada del virus a nuestro país, hasta las negativas reiteradas que recibió Kicillof de parte de Horacio Rodríguez Larreta Alberto Fernández, cada vez que exigió un endurecimiento de los términos de la cuarentena. 
Y es que en la provincia de Buenos Aires, donde están radicadas casi 2 mil villas y asentamientos de emergencia, y la situación de la salud viene siendo gravísima desde hace tiempo y recibió un golpe demoledor durante la gestión de María Eugenia Vidal, las probabilidades de contagio son apocalípticas. Sólo este jueves la provincia registraron 4300 contagios y 43 fallecimientos, que llevan la cifra de contagiados a 84.919 desde el inicio de la pandemia.
Tampoco la gestión de Kicillof consiguió dar en la clave para revertirla, durante los siete meses que lleva en la gestión. Con el agravante de la deplorable atención que brinda IOMA, envuelta en una red de corrupción y vaciamiento que se extiende hasta el presente, y que impide dar respuestas a los requerimientos más básicos de sus aportantes. 
Justamente para tratar de aportar un poco de justicia a la entidad sanitaria provincial, la oposición elevó un proyecto de ley a la Legislatura en el que se dispone la modificación de la normativa vigente, con el “objeto de imponer la obligación compulsiva de afiliación al Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), para todos legisladores y para los magisrados, procurador, fiscales y defensores oficiales de la provincia de Buenos Aires”, se declara en la fundamentación. “Aquellos que actualmente están exentos de contribución obligatoria son los que tienen los salarios más altos y deben contribuir al IOMA”, se afirma entre sus fundamentos. 
Sin embargo, los cuestionamientos sobre IOMA van mucho más allá de su fabuloso endeudamiento con los prestadores y precariedad económica y financiera, y se extiende a las autoridades designadas por la actual gestión. IOMA es un elefante blanco que arroja por la canaleta los aportes de centenares de miles de bonaerenses, sin otorgar las contrapresaciones más elementales. 
Ante la expansión desmadrada de la pandemia y la profundización de la crisis económica y social, las áreas de salud -sobre todo a nivel nacional- están sometidas a examen y cuestionamientos cada vez mayores. Comenzando por su titular, Ginés González García, que asume posiciones polémicas que poco ayudan a generar tranquilidad y previsibilidad en la sociedad. El último chispazo fue su negativa a la ley de Fibrosis Quística, cuyo proyecto analiza el Congreso Nacional con su oposición y que motivó varias exigencias de su renuncia. La que más repercutió fue la formulada por la periodista Viviana Canosa, que motivó la intempestiva reprimenda privada del presidente Alberto Fernández
Cuando no parecía posible generar más confusión, hace algunas horas se superó al afirmar, en vista de los 6217 casos y los 114 muertes: "La verdad crei que iban a empezará bajar los casos".
El subsidio otorgado por Kicillof tuvo respuestas diversas tanto a favor como en contra, pero rápidamente repercutió en el Frente de Todos más allá de la provincia. Este jueves, en un intentó de extender el respaldo de la iniciativa, la diputada K Claudia Neira solicitó al poder ejecutivo de la CABA “que establezca un sistema de compensaciones pecuniarias para aquellas personas que, por ser pacientes leves o asintomáticos de COVID-19, son derivadas a instituciones extra hospitalarias para llevar adelante el aislamiento”.
La situación de la Ciudad Autónoma, más allá de lo que intentan transmitir sus autoridades, está lejos de resultar tranquilizadora. Sólo en el día de la fecha ha registrado 1267 contagios y 22 muertes, muy por encima del promedio de entre 800 y 900 casos diarios promedio de las semanas previas, y ya suma 50.817 contagios en total. 

(www.REALPOLITIK.com.ar)