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AIRES DE 2015

Las intenciones del gobierno de normalizar la economía y cortar el ciclo de contracción de la actividad económica han quedado atrás con la crisis asociada al Coronavirus. La entrada al default, la emisión como fuente para sostener el déficit del Tesoro, la presión cambiaria y la caída de las Reservas Internacionales posicionan la situación actual con numerosas similitudes a la del año 2015, último año de mandato de CFK.
El último dato del mes de abril mostró un preocupante (aunque esperable) crecimiento del déficit primario. Los ingresos crecieron en torno al 14% interanual mientras que los gastos lo hicieron por encima del 97% en el mismo lapso. De esta manera, el resultado primario fue negativo en $ 228.822 millones y contrasta con el resultado positivo obtenido en el mismo mes de 2019 de $ 499 millones. Así, el resultado acumulado en el primer cuatrimestre fue deficitario en más de $ 388.000 millones, equivalentes a 1,3% del PBI y supera al guarismo de 2015, que acumulaba 1,2% del PBI al mismo momento del año.
Para mayo se espera que esta dinámica sea aún más disruptiva y que el déficit cumulado continúe incrementándose, pudiendo finalizar en un resultado peor que en 2015 (4,8%) en caso de emular la trayectoria de aquel año. Cabe destacar que en la presentación que el ministro de economía, Martín Guzmán, elevó a los acreedores, se estima un déficit primario de 3,1% para este año exclusivamente financiado por giros hacia el Tesoro provenientes del Banco Central.
Desde el comienzo del aislamiento social obligatorio, el BCRA lleva otorgados al Tesoro $ 680.000 millones (88% en concepto de transferencias de utilidades y el resto en adelantos transitorios), mientras que desde que comenzó el año el monto se eleva a $ 912.000 millones por total. Acorde a los términos de la carta orgánica del BCRA, esta expansión puede continuar incrementándose en más de 4,8% del PBI en lo que resta del año, utilizando la ampliación extraordinaria del 10% sobre los recursos en efectivo que el Gobierno nacional haya obtenido en los últimos doce meses e incluyendo la nueva valuación de las Letras Intransferibles, que generó una mayor ganancia contable para la entidad.
La incógnita que surge a partir de esta práctica es por donde se canalizará este excedente de dinero. Al cierre de mayo, la base monetaria promedio presenta un crecimiento interanual del 16% en términos reales, mientras que el M2 creció en casi el 32% bajo la misma métrica, todo un récord. Sin embargo, desde mediados de mayo, la política expansiva mermó en su dinámica y la entidad sacó de circulación más de $ 450.000 millones a través de pases, LELIQ y venta de reservas.
Sobre este último punto rige la principal preocupación del gobierno. En medio de la renegociación de la deuda, las brechas cambiarias han alcanzado niveles máximos similares a los del año 2013 y las reservas internacionales netas no dejan de caer pese a la instalación del cepo cambiario. Desde el comienzo del mes de mayo, las Reservas Internacionales cayeron US$ 1.119 millones, de los cuales casi el 70% fue por ventas en el mercado de cambios. A raíz de esto, las Reservas Netas bajaron a menos de US$ 6.000 millones.
Para detener este proceso, el gobierno ha tomado medidas de corto plazo como inhibir la compra de dólar “solidario” a través de la prohibición de hacerlo para quienes accedan a divisas a través de la compraventa de títulos valores (MEP / CCL) por un plazo de 30 días en una primera instancia y luego, elevado a 90 días. Por otro lado, la Comisión Nacional de Valores instaló un nuevo “parking” para la compra de dólar MEP y CCL de 5 días, antes solamente dispuesto para la venta
Además, el BCRA continuó restringiendo el acceso de las empresas al MULC para el pago de importaciones y deudas previas. Las empresas que cuenten con activos líquidos originados en la formación de activos externos deberán disponer primeramente de esos recursos para el pago de obligaciones con el exterior.
Por último, la renegociación de la deuda sigue siendo un eje clave referido a cómo podrían continuar las presiones cambiarias y el goteo de reservas. El gobierno ofreció una nueva propuesta a los acreedores que sube en promedio US$ 6 el VPN de la primera y alcanza un valor de US$ 46, al tiempo que el grupo de acreedores Ad Hoc, tenedores de más de US$ 16 billion de la deuda elegible, ha presentado una baja en sus pretensiones y posicionó una nueva oferta entre US$ 55 y US$ 54, dejando una diferencia de entre 8 y 9 dólares respectivamente.
La extensión del plazo de aceptación rige hasta el 2 de junio por el momento y la actual propuesta del gobierno tiene un objetivo claro: dejar de perder reservas. Todas las propuestas comenzarían a pagar en 2022 y los cupones serían muy bajos en una primera instancia, con un “step up” constante en los años subsiguientes y una amortización más cercana al momento de la emisión en todos los casos.




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