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Anteojos de sol: una moda que requiere cuidados



Comprar cualquier anteojo no es bueno y a mayor precio no siempre mejor calidad. Recomendaciones de los profesionales de oftalmología del Hospital de Clínicas para cuidar la vista y lucir bien en el verano.

La moda impone diferentes modelos de marcos y a veces cristales de colores. Es recomendable que se usen con el asesoramiento y control de un oftalmólogo. Así se logra optimizar el resultado en el uso de estos anteojos, cuidando la salud visual, señalan desde la División Oftalmología del Hospital de Clínicas.

A menudo, el uso de lentes de sol de baja calidad puede ocasionar cefaleas, visión de halos o luces, efecto prismático o distorsión en la vista. Para que sea de buena calidad no necesariamente tiene que ser un anteojo caro. Una forma de asegurar control de la calidad es adquirirlos en lugares habilitados a tal fin, no en la calle ni negocios de venta de mercadería genérica.  

Estos anteojos además de poseer un filtro de color pueden asociarse con la graduación de lentes que la persona usa normalmente, por ejemplo en la miopía,  el astigmatismo y la hipermetropía ayudando a mejorar la calidad visual.

Los filtros se clasifican en nivel bajo, medio y alto según su capacidad de absorber la luz molesta. El utilizar un filtro inadecuado para la actividad que se realiza, puede provocar dificultades en la visión, puntualizan. 

Por ejemplo, si se usan lentes con un filtro de luz alto para conducir en la noche, la visión de contraste disminuye y la capacidad de ver los objetos a la distancia se afecta. 
También, si los anteojos de quienes están en la nieve tienen un filtro de absorción baja pueden causar queratitis, cataratas o  lesiones en la retina.