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Pensando el próximo cisne negro


El comprometido panorama financiero internacional 
Mucho se ha hablado sobre la burbuja en el mercado de acciones americano. Y no es para menos.

El S&P 500, quitando la última corrección del medio, ha mostrado un avance del 340 % desde la última gran recesión, lo que significa que nos encontramos en el bull market más largo de la historia.

A la luz de los hechos y la forma en la que el mismo ha tenido lugar, creo a esta altura nadie puede negar que dicho bull market ha sido gestado al calor de una inédita borrachera monetaria, caracterizada por un categórico desplome de los tipos de interés por más de una década.

Así, cuando uno revisa que tan inflados están los activos americanos, se encuentra con que los mismos se encuentran en niveles peligrosamente altos.

Por ejemplo, si utilizamos uno de los indicadores más populares, parecido al Indicador de Warren Buffett, uno tropieza con una situación que, de mínima, invita a la reflexión.

Este indicador que menciono es simplemente el ratio entre el S&P 500 (que sería el “Índice Merval americano”) y el Producto Bruto Nacional de USA para ello.

Aclaración técnica: Cabe mencionar que utilizo el producto bruto nacional, y no el interno, porque también quiero contabilizar lo que las empresas americanas generan en total, incluyendo el exterior, por lo que resulta más “correcto” para ver si las empresas estadounidenses están caras o baratas.

Tengamos presente al momento de mirarlo que, desde la intuición, lo cierto es que no puede haber demasiado divorcio entre la riqueza que USA puede generar -tanto puertas adentro como afuera- y el precio de las acciones.



Observando el gráfico, lo que vemos es que el Indicador sugiere estamos en terreno peligroso; un terreno cercano a lo que fue la burbuja “punto com” de fines de los 90s.

Si bien durante el último mes ha habido una corrección importante, lo cierto es que, hacia adelante, el avance del S&P, para que resulte sostenible, tendrá que estar alineado al crecimiento del producto bruto americano.

O sea, la capitalización bursátil ha llegado a niveles críticos, y para que la misma crezca, el PIB o PNB deberá crecer en la misma línea.

Así, en la medida que la economía deje de crecer, el S&P debería desacelerarse sobremanera. Pero en la medida que no lo haga, podremos sostener, casi sin temor a equivocarnos, que dicha suba será insostenible.
Los disparadores de las últimas crisis financieras
Durante las crisis anteriores, más allá de que estaban dados todos los condimentos para que terminaran por explotar, lo cierto es que hubo disparadores muy marcados.

Dado que, sabemos estamos en zona de peligro, entonces se torna cada vez más relevante el hecho de identificar posibles disparadores que terminen por pinchar la burbuja actual.

Por ejemplo, en el caso de la crisis de las “punto com”, el disparador no fue más que una concatenación de algunos hechos:

• Rumores de que Microsoft podría perder un juicio por posición monopólica: Allá por marzo del año 2000, surgieron fuertes rumores de que la compañía de Bill Gates, la más importante del mundo para ese entonces, podría perder un caso que significaría el quiebre de la compañía. Eso sembró algo de escepticismo, no solo con respecto a los papeles de la compañía, sino de la industria en su totalidad, lo que se vio reflejado en caídas que superaron el 7%.

• La publicación de un informe de un tal Barron que dejaba al desnudo la falta de liquidez de más de 200 empresas tecnológicas. En ese informe se señalaba que se estaba en presencia de una burbuja.

• Para empeorar el asunto, la FED simultáneamente anunciaba subas en las tasas de interés, empeorando la crisis de liquidez de las empresas tecnológicas, que bien señalaba Barron en su informe.

Por otro lado, y con respecto a los desencadenantes de la Crisis Sup-prime, creo todos a esta altura conocen sus desencadenantes. Para no extenderme demasiado, el hecho que dejó en evidencia el castillo de naipes del mercado de hipotecas americano fue el de la creciente e inédita morosidad en el repago de dichos préstamos, todo en un entorno de suba de tasas de interés, tal como bien anticipó Mike Burry.

¿Posibles disparadores de hoy?
El punto de este apartado es, primero dejar en claro que siempre tiene que existir una sobre-valuación inicial, o sea, un caldo de cultivo, para que luego un disparador inicie un ciclo bajista o 
Como vimos, hoy hay una clara sobrevaluación de activos financieros. El interrogante es, entonces ¿Cuáles son los posibles disparadores hoy?

Si bien no tengo la bola de cristal, creo hay algunas cuestiones que podríamos marcar como “poco saludables”, lo que podría darnos la pauta de dónde podría iniciarse la corrección; corrección que parecería tener todos los condimentos para ser muy abrupta.

1. Morosidad en aumento en mercado americano de préstamos prendarios (automotriz):

Similar a lo ocurrido a mediados de la década anterior con las hipotecas, en USA la morosidad de los préstamos prendarios se encuentra en franco aumento, y en algunos estados, llegando a niveles preocupantes.

Esto puede verse agravado por el derrotero de tasas de la FED. Recordemos que estos préstamos prendarios son a tasa variable, por lo que, en un contexto de suba de tasas y una posible desaceleración del crecimiento económico americano, esas cifras de morosidad no podrían más que aumentar. 2. Burbuja inmobiliaria en China:

Según un informe de Bloomberg que trascendió hace poco tiempo, desde mediados de 2015 hasta fines de 2017 el precio del “pie cuadrado” (medida análoga a m2), creció 31%, llegando a niveles que resultan hasta 38% más que el precio medio de USA, una economía que tiene un PIB per cápita 700% mayor.

Lo preocupante es que hay una gran cantidad de departamentos vacíos, ya que una buena parte es construida como una simple inversión. Está claro que, en estas condiciones, la rentabilidad anual de los alquileres tiene que ser baja. Por eso no debería sorprender que la misma esté en torno al 1,5% anual, un número bajísimo. Recordemos que hoy en Argentina, incluso luego de la tremenda devaluación, la rentabilidad se encuentra en torno al 4%.

Como si fuera poco, las tasas anuales para los préstamos hipotecarios se encuentran en torno al 4-5%, bastante por encima de la rentabilidad anual, lo que da cuenta de que, tal como ocurrió en la última gran crisis, simplemente es un pésimo negocio pedir un préstamo para luego obtener una renta mediante el alquiler de la propiedad que compramos.

Si esto no te convence de lo burbujeante que está el real estate chino, te comento que:

a) El ratio “deuda consumidores/PIB” es más alto que el que tenían los americanos antes de la explosión de la crisis sub prime. En criollo: los chinos están endeudados hasta las b….

b) Las hipotecas están creciendo en torno al 20% anual, mientras que el 22% de los activos bancarios corresponden a hipotecas otorgadas al sector privado.

O sea, la banca china está altamente expuesta a un posible embate de la industria de las hipotecas.

Así, no queda claro cuanto más podrán subir los precios, dada las endebles bases sobre lo cual se apoya todo, pero si queda claro es que cuando colapse dicha situación, podría desencadenarse una crisis financiera de magnitud, no solo en China, sino a nivel global-

Tengamos en cuenta que China hoy es la economía más grande del mundo en términos PPP, y la 2da en términos nominales, representando casi un 20% del total del PIB mundial
. Un numerazo que podría desatar un vendaval, en caso de que efectivamente tenga lugar un colapso financiero de estas características.

Reflexión final
Así, cada vez se ven más negros y cercanos los nubarrones de la economía global. Es en este momento cuando me preocupo por el contexto local, tema que ya he tocado en notas anteriores.

En concreto, lo que veo es que, en vez de prepararnos para un eventual shock externo de magnitud, nuestro plan a nivel local es seguir exprimiendo al sector privado con impuestos, destruir el patrimonio del BCRA e inflar una deuda impagable de pasivos remunerados, todo para cerrar el déficit fiscal primario a cualquier precio, al tiempo que se ejecuta una danza de la lluvia para la cosecha 2019 y se implora se siga dilatando este próximo e inexorable cisne negro.

¡Sólido plan, muchachos!

Hasta la semana próxima,

Juan I. Fernández

Para CONTRAECONOMÍA