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Contra Economía Sangre en las Bolsas: ¿se viene el crack?

Las acciones arrancaron octubre para el olvido. Varias empresas presentaron caídas inquietantes. Se teme que sea el comienzo de otro estallido bursátil. 
¡El comienzo de mes fue desastroso para las acciones! ¡Acá, en la China y en los Estados Unidos!

Después de un septiembre de ensueño para el Merval, vino octubre que arrasó con todo el avance del mes anterior, aniquilando las esperanzas de que volviera la calma en el recinto bursátil.

A la hora de buscar un culpable de la reciente caída, todos los dedos apuntan contra las medidas que acordaron el Banco Central y el Ministerio de Economía, con el pulgar arriba del FMI.

Básicamente, las tres entidades buscan controlar el dólar y la inflación, marcándole el camino al tipo de cambio y regulando la cantidad de dinero de la economía. El Banco Central aspira dinero ofreciendo Letras de Liquidez y el Ministerio de Economía licita Letras del Tesoro para financiar su gasto y captar el dinero que sale de las próximas-a-extinguirse Lebacs.

Por estas letras, tanto el Banco Central como el Ministerio de Economía pagan tasas de interés altísimas e insostenibles en el tiempo. Para que las medidas tengan éxito se necesita que el mercado en poco tiempo vuelva a confiar en los activos argentinos: al comprarlos, el mercado haría que bajen las tasas de interés que pagan el Central y el Ministerio, lo que empujaría hacia abajo el resto de las tasas e impulsaría la economía.

Resulta difícil pensar en un rebrote de confianza cuando el país se encamina a una recesión que es cada vez más profunda. Aparentemente lo que vimos en la Bolsa en los últimos días sería una señal de que el mercado estaría desconfiando del éxito de las medidas. Las estaría viendo casi como el salvavidas de plomo que recibe una persona que se cae de un barco en medio del Océano Pacífico sin saber nadar. 
Miedo a otro octubre negro
Al mismo tiempo, las acciones norteamericanas tuvieron su peor jornada en ocho meses. El miércoles el Nasdaq bajó un 4 por ciento y en diez días se zambulló un 8 por ciento. El miedo fue la sensación común entre los inversores. Desesperados, corrieron en busca de instrumentos de cobertura contra las fuertes bajas. El índice VIX, también llamado “índice del miedo”, se duplicó en estos días.

Todo esto se dio a sólo dos semanas de cumplirse los 89 años del crack bursátil más grande la historia.

Aquel jueves 24 de octubre de 1929 se desplomó la Bolsa de Nueva York y provocó un estado de pánico de tal magnitud que la policía tuvo que cerrar el recinto bursátil. Cinco días más tarde sucedió el Martes Negro. Otro estrepitoso derrumbe decretó el estallido de la burbuja financiera más grande y recordada de la historia.

Antes de que se produjera el crack, la inversión en la Bolsa era el negocio de moda. Nadie quería quedarse afuera de ganar dinero especulando con la suba de las acciones. La gente tomaba préstamos para comprar acciones. De cada tres dólares invertidos en la Bolsa, dos provenían de un préstamo bancario. Fueron incorporándose cada vez más personas a este tipo de inversión. Y los precios de las acciones volaron, pese a que las ganancias de las empresas se habían estancado unos meses antes del estallido. Señales típicas de una burbuja bursátil.

Cómo estamos hoy
La situación actual es un poco distinta, pero no por eso deja de ser preocupante.

Para salir de la crisis subprime, los principales bancos centrales del mundo inundaron sus respectivas economías de dinero a bajo costo. Pero la recuperación fue lenta y selectiva. En gran parte, porque la economía china se transformó y ahora crece a una velocidad mucho más lenta que la que tenía hace diez años. Estados Unidos se jacta de tener una economía vigorosa creciendo arriba del 4 por ciento anual, con baja inflación y pleno empleo. Pero, Europa y Japón presentan un escueto crecimiento con problemas de deuda.

¿A dónde fue a parar todo el dinero emitido por los bancos centrales? En gran parte, a los mercados de acciones y de bonos.

Aprovechando la época del dinero barato, muchos países tomaron grandes cantidades de deuda para financiar déficits fiscales y de cuenta corriente. Y ahora lo están (o mejor dicho, lo estamos) sufriendo con recortes presupuestarios y deuda más cara.

Hace unas semanas Wall Street celebró el mercado alcista más largo de su historia. Algunos estudios indican que las acciones de las empresas norteamericanas ya cotizan a precios de burbuja. Por ahora, las estarían salvando sus crecientes ganancias, que siguieron aprovechando las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Sin embargo, la guerra comercial entre Estados Unidos y China está frenando la economía mundial, lo que significaría el fin del crecimiento de las ganancias corporativas. 

En paralelo, la Reserva Federal está aspirando los dólares que repartió por el mundo ofreciendo bonos del Tesoro norteamericano a tasas más altas.

En este contexto de incertidumbre por la economía mundial, es normal observar una mayor aversión al riesgo y salidas de flujos de dinero de acciones para refugiarse en los seguros bonos estadounidenses de mayor rendimiento.

Lo positivo
Por ahora no habría que alarmarse.

Los estallidos de burbuja se dan en momentos de euforia, donde se ven subas empinadas de las acciones. Mucha gente ganando mucho dinero en poco tiempo y títulos de diarios festajando las subas de la Bolsa.

En esos momentos nadie pone en duda que el mercado es alcista. Pero ya sabemos que el mercado castiga consensos. Cuando todos creemos que algo va a subir, termina bajando. Además el Skew Vix, índice que mide la cobertura de los inversores a eventos de grandes caídas, bajó un 20 por ciento desde los máximos que registró en agosto. Si estuviéramos cerca de un derrumbe bursátil, el Skew Vix marcaría récords.

Y, por último, la curva de rendimientos de los bonos norteamericanos continúa teniendo una pendiente positiva, aunque está aplanándose.Recordemos que una curva con pendiente negativa nos indicaría que habría un incentivo para que se invierta más a corto plazo, y se destinen menos fondos a proyectos de mayor riesgo que involucren la compra de máquinas e inmuebles y la contratación de trabajadores. Si eso llegara a pasar, la recesión estaría a la vuelta de la esquina.

Así que, por ahora vemos estos movimientos en la Bolsa norteamericana, como una corrección al alza de los últimos meses.

Veremos cómo siguen sucediéndose los hechos.

Hasta la semana que viene,

Bruno Perinelli

Para CONTRAECONOMÍA