Enfermedades intestinales: las bacterias y sus beneficios



El Prof. Español Francisco Guarner explicó la importancia de las bacterias para mantener el equilibrio intestinal y su relación con otras enfermedades como celiaquía, inflamaciones intestinales y hasta enfermedades del sistema nervioso central.

En el marco del Congreso Argentino de Gastroenterología 2017, desarrollado en la ciudad de Rosario, se presentó el Prof. Francisco Guarner de la Universidad Hospital Valle de Hebrón (Barcelona, España),quien es un referente en el estudio de los trastornos intestinales. En el Simposio organizado por el laboratorio Sanofi, El Prof. Guarner realizó una presentación titulada “Microbiota intestinal en los trastornos funcionales del sistema digestivo” en la cual se explayó en lo relativo a las alteraciones del equilibrio microbiano intestinal y su relación con diversos trastornos y enfermedades.
La microbiota intestinal es el conjunto de microbios alojados en los intestinos y puede llegar a contener hasta 100 billones de microorganismos con alrededor de 1000 especies diferentes de bacterias. En su totalidad, la microbiota intestinal puede llegar a pesar hasta 2kg(1). En la flora intestinal existen bacterias beneficiosas y otras potencialmente perjudiciales. Entre las principales funciones se ubican las de ayudar a digerir los alimentos que el estómago e intestino no pueden; contribuye a la producción de algunas vitaminas como la B y K; protege la mucosa intestinal de los ataques de otros microorganismos(2).
El Prof. Guarner explicó la importancia de la diversidad de las cepas bacterianas y las consecuencias del desequilibrio de las mismas, llamado disbiosis. Este desequilibrio en la flora intestinal está asociado a distintos trastornos como diarrea o enfermedades inflamatorias intestinales (EII), cáncer colorrectal, enfermedades hepáticas, alergias, obesidad, diabetes tipo 2 y celiaquía entre otras.“En el intestino se pueden hallar cerca de 1000 especies de bacterias, es muy importante la diversidad y equilibrio entre aquellas que son beneficiosas y las que pueden afectar la salud. Las alteraciones en la microbiota intestinal se han asociado a varias enfermedades y hasta alteraciones en el sistema nervioso central dado que entre el intestino y el cerebro existe una gran conexión” sostuvo el Prof. Guarner. 
Los mecanismos más comunes de disbiosis son el estrés, una dieta desbalanceada, el uso de antibióticos y la herencia genética. Según explicó Guarner el estilo de vida moderno y las prácticas médicas actuales han alterado el entorno microbiano en las sociedades occidentales, el cual dista mucho si se compara con las condiciones de vida de los individuos de la era preindustrial.
Por otra parte, el Helicobacter pylori es una bacteria que vive en nuestro estómago y duodeno y es responsable de la infección bacteriana crónica más común ya que  se estima que más del 50% de la población mundial es portador de este microorganismo. La infección por Helicobacter pylori se asocia frecuentemente  a lesiones en el estómago y duodeno y a mayor riesgo de gastritis, duodenitis (inflamación del duodeno), úlcera de duodeno, úlcera de estómago, cáncer de estómago y linfoma de estómago (linfoma MALT). La misma es capaz de sobrevivir a ambientes extremos como es el acido estomacal  de allí la importancia de contar con un tratamiento que no afecte el equilibrio de la microbiota(3).

Tratamientos y desafíos a futuro
Para recuperar el equilibrio en la microbiota o flora intestinal se requiere seguir una alimentación equilibrada con buena nutrición(4). Sin embargo, hoy en día también se está investigando otro tipo de tratamientos,  como el trasplante de microbiota fecal (TMF) y las  estrategias basadas en la dieta.
Los prebióticos, es decir ciertos compuestos nutricionales que nutren a las bacterias beneficiosas, mejoran la actividad de la microbiota intestinal. También se discuten los beneficios de las bacterias en forma de probióticos, los cuales induciría mecanismos antiinflamatorios y fortalecerían la barrera mucosa del intestino delgado. En este sentido, los probióticos serían eficaces para la prevención y tratamiento de la diarrea y ciertas formas de SII.
En el caso de la infección por Helicobacter pylori, el tratamiento habitual consiste en indicar 3 medicamentos por 7-14 días con un inhibidor de la bomba de protones junto con dos antibióticos. No obstante, el conjunto de estos medicamentos provoca efectos adversos que modifican la flora intestinal y producen síntomas asociados a hinchazón, diarrea y dolor abdominal. Esta situación produce que muchos pacientes abandonen el tratamiento. 
Las guías de probióticos de la Organización Mundial de Gastroenterología han recomendado los probióticos que contienen esporas de Bacillus clausii como atenuador de los efectos adversos del tratamiento contra H. pylori (5).
Los probióticos tienen mucho potencial pero el uso de éstos en alimentos, suplementos dietéticos o fármacos está relacionado con la eficacia y seguridad que puedan demostrar en su uso y bajo el marco regulatorio” concluyó el Prof. Guarner.