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La Fed perdió la cabeza

El pasado miércoles 14 de junio y como predije hace meses, la Fed subió las tasas de interés. 

Créeme que no te lo estoy recordando para vanagloriarme de mis aciertos, sino para demostrarte la importancia de analizar científicamente los mercados. Lo fundamental que resulta no defender posturas ideológicas, morales o intelectuales al momento de sacar conclusiones sobre geopolítica y economía, sino simplemente apegarse a los números. 

Soy muy crítico de los modelos que utiliza la Fed, pero eso no es una opinión política, sino puramente financiera. Los métodos de la Fed son obsoletos y no reflejan la realidad económica del mundo. 

Esto provoca que la entidad tome decisiones que no están en sintonía con lo que de verdad ocurre en los mercados…como subir las tasas. 

En un ciclo de negocios normal, la economía parte desde abajo. Gradualmente, el negocio comienza a expandirse, lo que provoca que haga más contrataciones, más gente gaste dinero en el negocio, y por lo tanto, éste crezca aún más. 

Eventualmente, la capacidad industrial llega a su tope, el mercado laboral de ese negocio se vuelve más estrecho, y los recursos más escasos. Los precios suben, la inflación se dispara y entonces, la Fed hace su entrada triunfal: “Aquí hay inflación, será mejor combatirla”. 

La Fed sube las tasas y el ciclo se completa. 

Y luego, el ciclo se reactiva: eventualmente, el negocio vuelve a expandirse. En ese momento, la Fed baja las tasas. 

Así actúa normalmente el ciclo de la Fed. Es lo que todos en Wall Street ya conocen de memoria, y nunca ha fallado. De hecho, es un proceso que comenzó con el fin de la Segunda Guerra Mundial, y ya se ha producido en 40 ocasiones desde entonces. 

El problema es que eso NO ES lo que está pasando ahora. 

Esta vez, el escenario es nuevo 

Desde la crisis del 2008, Ben Bernanke, el Presidente de la Fed, ha llevado a cabo políticas monetarias “poco convencionales” por decirlo de manera suave, y el resultado es un caos, que produjo un escenario nunca antes visto. 

Te explico: 

La Fed debió subir las tasas en 2009, 2010 y 2011. El crecimiento económico en ese momento no era demasiado. De hecho, era bastante débil. Pero al menos estábamos en el comienzo de un ciclo post crisis, la lentitud de los indicadores era comprensible. 

Si la Fed hubiese subido las tasas en esa primera etapa del ciclo, se habrían registrado pérdidas, es cierto, pero habría sido un obstáculo menor, nada que temer. 

Es que, si bien los mercados recién estaban saliendo de la crisis, el pánico ya se había terminado. No había problemas de liquidez, al contrario, había mucho dinero en el sistema y los intereses estaban en cero. Podrían haber subido las tasas en 25 puntos y nada habría ocurrido. 

Y esto no es opinar “con el diario del lunes”. Estuve en CNBC en agosto del 2009 y, ante la pregunta de “¿Qué opina usted que debe hacer la Fed ahora, Jim?” contesté lo obvio…

La Fed debería subir las tasas sólo un poco, escudándose en el optimismo económico tras haber superado la crisis. 

Por supuesto, no lo hicieron en ese entonces, y ahora quieren ponerse al día. Pero es demasiado tarde. 

Ahora estamos entrando en una zona muy delicada. La suba de tasas del miércoles fue la tercera en 6 meses. 

Diversos estudios financieros muestran que, en una recesión, las tasas de interés deben bajarse 300 puntos como mínimo, o un 3% para levantar la economía y sacarle del atolladero. Con esto no quiero decir que estemos en recesión ahora, pero probablemente estamos cerca. Pero si aquella recesión llegara en los próximos meses, o incluso el próximo año ¿Cómo podría la Fed bajar las tasas en un 3% cuando actualmente está en 1,25%?

Muy fácil: no pueden. 

Por lo tanto, la Fed está realizando la táctica más absurda de toda su historia: subir las Tasas para llegar lo más pronto posible al 3%, para luego poder bajarlas cuando llegue la recesión. 

Y lo peor es que nadie en Wall Street se da cuenta de esta táctica. Los “expertos” creen que la Fed está subiendo las Tasas porque las cifras de desempleo son bajas y la economía de Estados Unidos se ha fortalecido, una inocencia impropia del mercado en EEUU. 

La Fed no está subiendo las tasas porque la economía goce de buena salud, lo está haciendo porque sabe que una crisis es inminente y quiere estar protegido ante el colapso. 



En pocas palabras: se está preparando para lo peor 

La pregunta es: ¿entonces qué hacer? 

Después de la suba de ayer, la Fed aún tiene mucho camino por delante para llegar al 3&. Esto implica que habrá al menos 7 subas más de 25 puntos aproximadamente. Lo que, según mis cálculos, quiere decir que la Fed llegará a su meta en junio de 2019. 

A menos que suceda uno – o más- de estos 3 escenarios: 

1.- Una caída del mercado: Si las bolsas caen un 5%, lo que equivaldría a 1.000 puntos en el Dow Jones, la Fed subiría las tasas de todas formas, pero si ese porcentaje llega al 15%, la entidad cesaría en su camino de subas. Esto me lo confesó el propio Bernanke hace dos meses en Washington. 

2.- Que suba el desempleo: el ritmo actual de creación de trabajos en Estados Unidos es de 150.000 puestos de trabajo al mes. Si esa cifra baja de 75.000, la Fed consideraría al menos mantener las tasas y no seguir subiendo los intereses. 

Hay que tener en cuenta que la cifra de 75 mil nuevos empleos mensuales es extremadamente baja, y ni siquiera en los peores momentos de la crisis del 2008 se han llegado a bajas tan precipitadas. 

3.- Deflación: o mejor dicho, baja en los márgenes de inflación deseados por la Fed. Bernanke quiere una inflación manejable del 2% para el mercado y últimamente se está acercando a su objetivo. 

Sin embargo, si la inflación bajara de ese 2% a un 1,4% o menos, la Fed se vería obligada a presionar “PAUSA” en su juego de subas y estabilizar la actividad inflacionaria antes de hacer cualquier otro movimiento. 

Como puedes ver, los escenarios que podrían detener las subas de Tasas de Interés son altamente improbables, así que lo conveniente es fijarse en lo que tenemos en frente. 

La suba de tasas implicará un debilitamiento del dólar, que se verá afectado por los problemas de deuda que posee China, junto a su grave estancamiento económico en los últimos años. 

Ante ese escenario, con una Fed conduciéndonos al abismo y un dólar sin fuerzas, lo único en lo que podremos confiar los inversores minoristas es el Oro. 

Quienes tengan reservas de oro en su patrimonio podrán mantener poder de compra y riqueza ante este nuevo escenario al cual la Fed nos está empujando contra nuestra voluntad. 

Pero, los que no hayan respaldado su riqueza en oro, deben hacerlo antes de la próxima reunión de la Fed en agosto de este año. 

¿Por qué? 

Sencillo: cada vez que la Fed aprieta el cinturón y sube las tasas, el oro entra un rally alcista muy pronunciado, y el precio de la onza se eleva incluso al doble. 

Es más: si mis predicciones son correctas, la desastrosa política de Bernanke podría lanzar al oro a un alza histórica que podría llegar a los US $10 mil por onza. 

El momento para actuar y respaldarse en este metal es ahora, porque el Tren de la Fed no tiene frenos, y nos guste o no, vamos todos en el vagón camino al precipio. 

Ha sido un placer, 


Jim Rickards
Para El Inversor Diario