El Ministerio de Energía tendría listo el incremento en las tarifas de gas previsto para el 1º de marzo, aunque algunos sectores del Gobierno consideran que es necesario esperar hasta que se cierren las paritarias para aplicarlo, por lo que la decisión final quedará en manos del presidente Mauricio Macri.
Tras los reajustes al servicio de electricidad, los funcionarios que consideran que se debe mantener la idea original de aplicar las subas en el gas a partir del 1º de marzo sostienen que es necesario recortar el déficit fiscal lo antes posible y que ya se retrasó la suba del transporte público que se iba a aplicar en mes que viene.
Por otro lado, ya se habría decidido no convocar a audiencia pública para incrementar las tarifas de gas porque podría encuadrarse dentro de los decretos de renegociación de contratos firmados durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
Esas normas servirían también para subir el precio del gas en boca de pozo, porque en el Gobierno consideran que ese costo, junto con los márgenes de las distribuidoras y transportistas, forman la tarifa a la que se refieren los decretos, que ya recibieron el visto bueno de la Comisión Bicameral del Congreso.
En ese sentido, el precio del gas en boca de pozo sería llevado a 7,5 dólares el millón de BTU y se trasladará al público. Con eso, el metro cúbico podría superar los 4 pesos para los usuarios residenciales de mayor consumo. Hasta ahora, los clientes de Metrogas de Capital Federal que tienen un consumo anual de 1.800 metros cúbicos pagan 1,958 pesos, considerando los valores vigentes desde agosto de 2014 sin ahorro en el consumo. Así, las facturas de gas de los hogares porteños se duplicarían como consecuencia de la suba del gas en boca de pozo.
Al mismo tiempo, los margenes de transporte y distribución se incrementarían en un 300 por ciento, aunque en pesos tendrían menos peso en el total de la factura, según consignó el diario Ámbito Financiero.
Si bien el cargo por el gas importado se eliminará, se mantendrá el cargo para obras por lo que un usuario que consume hasta 1.200 metros cúbicos anuales sufriría un incremento en sus facturas superior al 300 por ciento.
Por otro lado, a las provincias ubicadas al sur del Río Colorado el Gobierno buscaría mantener la diferencia con el resto del país.
En Mendoza y Santa Fe, los incrementos en las tarifas aplicados en 2014 quedaron sin efecto por recursos de amparo. Esas jurisdicciones todavía pagan las tarifas previas al último incremento, por lo que la suba acumulada llegaría al 1.000 por ciento.
Por su parte, a las industrias, a las que el ex ministro de Economía Axel Kicillof exceptuó de los incrementos, se les aplicaría una suba del 40 por ciento, sólo en el precio del gas a boca de pozo. Lo mismo ocurriría con las pymes industriales. En cambio, a las pymes comerciales se les aplicaría un incremento del 300 por ciento en esa parte de la factura.
Por otro lado, ya se habría decidido no convocar a audiencia pública para incrementar las tarifas de gas porque podría encuadrarse dentro de los decretos de renegociación de contratos firmados durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
Esas normas servirían también para subir el precio del gas en boca de pozo, porque en el Gobierno consideran que ese costo, junto con los márgenes de las distribuidoras y transportistas, forman la tarifa a la que se refieren los decretos, que ya recibieron el visto bueno de la Comisión Bicameral del Congreso.
En ese sentido, el precio del gas en boca de pozo sería llevado a 7,5 dólares el millón de BTU y se trasladará al público. Con eso, el metro cúbico podría superar los 4 pesos para los usuarios residenciales de mayor consumo. Hasta ahora, los clientes de Metrogas de Capital Federal que tienen un consumo anual de 1.800 metros cúbicos pagan 1,958 pesos, considerando los valores vigentes desde agosto de 2014 sin ahorro en el consumo. Así, las facturas de gas de los hogares porteños se duplicarían como consecuencia de la suba del gas en boca de pozo.
Al mismo tiempo, los margenes de transporte y distribución se incrementarían en un 300 por ciento, aunque en pesos tendrían menos peso en el total de la factura, según consignó el diario Ámbito Financiero.
Si bien el cargo por el gas importado se eliminará, se mantendrá el cargo para obras por lo que un usuario que consume hasta 1.200 metros cúbicos anuales sufriría un incremento en sus facturas superior al 300 por ciento.
Por otro lado, a las provincias ubicadas al sur del Río Colorado el Gobierno buscaría mantener la diferencia con el resto del país.
En Mendoza y Santa Fe, los incrementos en las tarifas aplicados en 2014 quedaron sin efecto por recursos de amparo. Esas jurisdicciones todavía pagan las tarifas previas al último incremento, por lo que la suba acumulada llegaría al 1.000 por ciento.
Por su parte, a las industrias, a las que el ex ministro de Economía Axel Kicillof exceptuó de los incrementos, se les aplicaría una suba del 40 por ciento, sólo en el precio del gas a boca de pozo. Lo mismo ocurriría con las pymes industriales. En cambio, a las pymes comerciales se les aplicaría un incremento del 300 por ciento en esa parte de la factura.