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Detrás del caos del COVID en China, una ley celestial apunta al Partido Comunista Chino

 Fuente: Minghui.org

La elevada tasa de infección, la gravedad de los síntomas y el número de muertos en el reciente brote de COVID en China fueron inesperados. Los síntomas no se parecen en nada a lo que afirma la propaganda del Partido Comunista Chino (PCCh): “tan leve como un resfriado común”. La explosión de casos en China tampoco se parece a lo ocurrido en otros países cuando decidieron relajar las medidas contra el COVID y aprender a convivir con el virus.

La situación del COVID ha atraído la atención de la comunidad internacional, y expertos de muchos países intentan comprender lo que está ocurriendo en China. A medida que el número de casos graves y muertes se ha disparado, ni siquiera los expertos aprobados por el PCCh han conseguido dar una explicación. Con el sistema sanitario sometido a una enorme presión, los medicamentos agotados y los crematorios al límite de su capacidad, el PCCh sigue repitiendo sus vacíos eslóganes políticos mientras abre las fronteras para que la enfermedad se extienda al resto del mundo.

Tenemos que dar un paso atrás y ver el panorama completo para comprender la complejidad de esta caótica situación. Desde que el PCCh tomó el poder en 1949, ha seguido el dictado de Mao Zedong: “El hombre debe conquistar a la naturaleza (el Cielo)”. En su lucha contra el Cielo, el PCCh ha causado la muerte de un número incalculable de su pueblo. Finalmente, el PCCh está pagando un precio por sus terribles actos, que también sirve de advertencia a quienes se alían con el régimen.

Primera irregularidad: de un extremo al otro

Después de tres largos años de imponer políticas draconianas de cero-COVID, el PCCh eliminó repentinamente todas esas medidas el 7 de diciembre. A partir del 25 de diciembre, la Comisión Nacional de Salud de China (NHC) dejó de informar diariamente sobre la situación del COVID. El paso de un extremo a otro por parte del PCCh tuvo un alto precio.

El número de infecciones se disparó. El 29 de diciembre, Zeng Guang, exepidemiólogo jefe de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de China, estimó que 18 millones de personas en Beijing (80% de la población) habían sido infectadas. Zeng afirmó que la cifra real podría ser aún mayor.

¿Se produjo el aumento en Beijing después de que el 7 de diciembre el NHC hiciera un anuncio de 10 medidas para poner fin a la política de cero-COVID? No lo parece. Durante una entrevista con RFA, un alto funcionario del Comité de Asuntos Políticos y Jurídicos (PLAC) de Beijing dijo que el brote ya había comenzado en torno al XX Congreso Nacional del PCCh (16-22 de octubre de 2022). Por ejemplo, el distrito de Chaoyang de Beijing ya se había convertido en un distrito de alto riesgo a mediados de octubre, y se había enviado más personal para las pruebas de ácido nucleico a las universidades.

Esto explica por qué Yin Li, exfuncionario de salud pública y experto en la lucha contra el SRAS, fue nombrado secretario del Partido en Beijing el 13 de noviembre. Después de que Beijing anunciara 371 nuevos casos de infección el 15 de noviembre, Ying habló con el CDC de Beijing ese mismo día. Durante una reunión de prevención y control del COVID en el distrito de Chaoyang, reconoció que la situación era grave y subrayó la importancia de frenar el aumento. En aquel momento, la política de cero-COVID del PCCh seguía siendo sólida como una roca.

El aumento de los casos de COVID y la indignación pública obligaron al PCCh a abandonar su política perentoria de cero-COVID, sin un plan de respaldo. Pero la política de cero-COVID de tres años de duración ha costado una fortuna. Entre enero y noviembre de 2022, los ingresos acumulados de Beijing fueron de 533.100 millones de yuanes (unos USD 77.000 millones), mientras que los gastos ascendieron a 653.300 millones de yuanes (unos USD 95.000 millones), un déficit de más de 120.000 millones (USD 17.000 millones aproximadamente). Entre los gastos, los de sanidad aumentaron un 19,8%, hasta 65.900 millones de yuanes (unos USD 9.500 millones). Los gastos en educación, así como en ciencia y tecnología, también aumentaron un 7,8%. La mayor parte de estos fondos se destinaron a reforzar el mandato de cero-COVID en materia de prevención, control, educación, logística, etc.

Del mismo modo, el coste total de cero-COVID en todo el país durante los últimos tres años es una cifra astronómica, que acabará pagando el pueblo chino en su conjunto.

Muchos ciudadanos chinos han visto la verdadera cara del PCCh en su gestión de la pandemia. Se han dado cuenta de que el PCCh desprecia totalmente la vida humana y solo le importa aferrarse al poder.

Segunda Irregularidad: transmisión rápida, síntomas graves y elevada mortalidad

Zhang Wenhong, director de enfermedades infecciosas del Hospital Huashan, afiliado a la Universidad Fudan de Shanghái, estimó que la tasa de infección podría alcanzar el 80% (1.100 millones de personas) en torno al Año Nuevo chino (22 de enero de 2023). Una encuesta realizada en distintas provincias indicó una tasa media de infección superior al 60% en todas ellas. Por ejemplo, las tasas de infección fueron del 63,52% en la provincia de Sichuan y del 50% en la de Hainan. Otros lugares como Chongqing, Anhui, Shanghái, Hubei y Hunan tenían tasas de infección similares.

Una propagación tan rápida del virus no se observó en los países occidentales, donde la relajación ordenada de las medidas COVID y la reapertura dieron lugar a pequeñas oleadas de brotes, cada uno con una tasa de infección de alrededor del 30%.

La mayoría de los infectados en China presentaban síntomas, en muchos casos graves, lo que difiere drásticamente de lo afirmado anteriormente por las autoridades chinas: que el 90% de las infecciones eran asintomáticas.

Entre las 1.500 personas que acudieron al servicio de urgencias del Hospital Renji East Campus de Shanghái el 28 de diciembre, alrededor del 80% tenían COVID, la mitad de las cuales no eran de edad avanzada. Según la prensa, el 50% de los pacientes con COVID que acudieron a los hospitales de Beijing estaban gravemente enfermos. Los residentes locales dijeron que el porcentaje era incluso superior al 50%. También es extraño que los jóvenes, por ejemplo de 30 años, experimentaran fatiga y tos intensas. Un internauta afirmó que toda su familia se infectó a pesar de no haber salido de su casa en más de tres semanas.

Aparte de las elevadas tasas de infección y los graves síntomas, el número de víctimas mortales también es asombroso. La empresa de datos sanitarios Airfinity, con sede en el Reino Unido, estimó el 29 de diciembre que el número diario de muertes por COVID en China rondaba las 9.000 personas. Pero los internautas afirmaron que las cifras reales podrían ser mayores. Un residente de Beijing tuiteó que la ciudad estaba perdiendo en promedio 8.000 vidas al día, con 10.700 muertos tan solo el 21 de diciembre. No todos los fallecidos eran ancianos; algunos tenían apenas 20 años. Los 12 crematorios de la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, también vuelven a estar ocupados, un déjà vu para muchos que aún recuerdan lo que ocurrió a principios de 2020, cuando la pandemia estalló allí por primera vez.

Todas estas pruebas hacen sospechar, tanto a los médicos de primera línea como a los pacientes, de que no se trata de la variante Omicron habitual, sino que podría ser Delta o nuevas variantes. Las autoridades chinas han negado que el pulmón blanco observado en algunos pacientes de COVID estuviera causado por la variante original. Zhang afirmó que las variantes predominantes en Shanghái son las subvariantes Omicron BA.5 y BF.7 Italia analizó a quienes llegaron de China y no encontró variantes que no fueran Omicron.

Ante esta situación, Zhang, que también fue nombrado por el NHC como director del Centro Nacional de Medicina de Enfermedades Infecciosas en septiembre de 2021, dijo vagamente que la variante Omicron también podría dañar los pulmones en la población vulnerable. Pero esto no puede explicar el elevado número de casos graves entre los más jóvenes, como la mitad de los pacientes de COVID atendidos en el Hospital Renji mencionado anteriormente.

Dado que los hospitales chinos están saturados de pacientes con COVID, los médicos y las enfermeras suelen trabajar a pleno rendimiento aunque también estén infectados; algunos médicos jubilados de edad avanzada fueron contratados de nuevo. Pero no hay informes sobre la situación de COVID de los médicos jubilados. Hay muchas residencias de ancianos y centros de atención en China, y albergan a más de 100.000 ancianos tan solo en Shanghái. Tampoco se ha informado de un gran número de muertes en este grupo tan vulnerable. En marzo y abril de 2022, cuando aún estaba en vigor el programa cero-COVID, los medios de comunicación nacionales y extranjeros prestaron gran atención a los casos de infección y fallecimientos en residencias de ancianos de Shanghái. La escasez de informes de este tipo en estos momentos, con un aumento de los casos en toda China, indica que algo ha cambiado.

Algunos pueden atribuirlo a los efectos secundarios de la potenciación dependiente de anticuerpos (ADE) de las vacunas. Pero esto no es convincente porque a) muchos altos funcionarios recibieron vacunas importadas, que eran más eficaces y tenían menos efectos secundarios que las vacunas nacionales, pero un gran número de ellos también murieron y b) a través de bridgebeijing.com, el PCCh afirma haber vendido 1.850 millones de vacunas a otros países del sur de Asia, el sudeste asiático y África. Pero la situación en esos países no es ni de lejos tan devastadora como la que está viviendo China.

La comunidad médica y científica aún no ha sido capaz de explicar la inusual tasa de infección, los síntomas y las muertes en China. Por supuesto, la falta de transparencia del PCCh podría ser un factor que ha obstaculizado su investigación. Sin embargo, como se ha analizado anteriormente, es probable que ni siquiera los altos funcionarios del PCCh puedan entender por qué.

Tercera irregularidad: ruptura de la cadena de suministro farmacéutico

Durante los últimos tres años, el totalitario PCCh restringió la venta de medicamentos para la fiebre, lo que provocó la ruptura de la cadena de suministro de fármacos. Cuando el 7 de diciembre el PCCh revocó sin previo aviso su política de cero-COVID, las compañías farmacéuticas no tuvieron tiempo de ponerse al día, y las farmacias se quedaron sin medicamentos para la fiebre casi al instante.

Para empeorar las cosas, la falta de normas morales y la deshonestidad en China han dado lugar a medicamentos falsificados y a una distribución poco fiable. Los medios de comunicación chinos informaron de que el país tiene una capacidad de producción de más de 200 millones de comprimidos antifebriles al día, pero la gente común no tiene acceso a ellos debido a los acaparadores y privilegiados. RFA informó de que después de que algunas personas pidieran medicamentos por Internet, los paquetes estaban vacíos cuando los abrieron: alguien había abierto el paquete y sacado las pastillas durante el envío.

Durante los tres años de la era cero-COVID, con las pruebas obligatorias y las pruebas de ácido nucleico, los fabricantes de esos kits de pruebas hicieron una fortuna. Ahora, con el elevado número de muertes, los servicios de cremación tienen una gran demanda. Con el elevado número de defunciones en Beijing, saltarse la cola puede costar hasta 130.000 yuanes (18.800 dólares). Dado que los privilegiados se concentran en Beijing, ni siquiera la familia de un subcomandante de la Segunda Artillería apellidado Wang pudo asegurarse un puesto en la cola para su incineración tras fallecer en el Hospital Militar 310. Al final, su hijo recurrió a sus contactos e hizo que lo incineraran en un crematorio privado del distrito suburbano de Fangshan.

Zhong Nanshan, exdirector del NHC, declaró el 8 de diciembre que la tasa de mortalidad de esta nueva oleada era inferior al 0,1%. En respuesta, un internauta escribió en un post: “Hemos subestimado el COVID y sobreestimado la honestidad de los expertos”.

Cuarta irregularidad: rechazar la ayuda exterior y seguir glorificando al PCCh

A pesar del sobrecargado sistema sanitario, el PCCh rechazó la ayuda de los países occidentales, como vacunas, medicamentos y otras formas de apoyo. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, explicó que esta decisión se tomó basándose en las “ventajas institucionales” del PCCh. Además, ahora China solo contabiliza las muertes por neumonía o insuficiencia respiratoria como muertes COVID. Incluso con este nuevo sistema de notificación, muchas autoridades locales han dado instrucciones a los médicos para que eviten diagnosticar a las personas con neumonía.

A pesar del caos, los funcionarios siguen alabando al Partido como de costumbre. La CCTV anunció el 26 de diciembre que el tema de la Gala del Año Nuevo Chino de esta temporada sería: “Una próspera nueva era para China, una vida mejor cada día que pasa”.

“Innumerables personas comunes esperaron y esperaron, pero aún así no llegó ninguna ambulancia… Hay largas listas de obituarios con profusión de nombres impresos”, señalaba un artículo de la plataforma de noticias NetEase que resumía la respuesta de la gente al anuncio de la Gala. “Como residentes de Beijing, si aún queda un rastro de humanidad, ¿quién sería tan desvergonzado como para presumir de los llamados ‘fuegos artificiales del festival de Beijing’?”. Pero este artículo no tardó en ser eliminado.

Muertes entre los miembros del PCCh y sus seguidores

Detrás del caos del COVID, uno puede ver que lo que hizo el PCCh ha llevado a tantos problemas. Para demostrar su superioridad sobre otros países, el PCCh impuso tres años de cero-COVID, para lo que agotó recursos en pruebas, rastreo del paradero de la gente y bloqueos. Las medidas draconianas no consiguieron derrotar al virus y provocaron la ira de la población. Entonces, el PCCh abandonó repentinamente su política de cero-COVID y liberó todo con la esperanza de infectar al mayor número de personas lo más rápidamente posible y lograr la inmunidad de rebaño para volver a la normalidad.

Sin previo aviso ni plan de salida, el levantamiento de la política de cero-COVID fue seguido de un número sin precedentes de infecciones, síntomas graves y muertes que desbordaron el sistema sanitario.

Entre los fallecidos recientemente por COVID había muchos en primera línea que se habían dedicado incansablemente al PCCh, entre ellos personas del mundo de las artes, la industria, el mundo académico, la comunidad científica, altos funcionarios y militares. Muchos de ellos murieron relativamente jóvenes.

La actriz de la Ópera de Pekín Chu Lanlan murió a los 39 años el 18 de diciembre. Jiang Hualiang, miembro de la Academia China de Ciencias que afirmaba que las medicinas chinas podían tratar el COVID, murió a los 57 años el 23 de diciembre. Li Junlong, experto en misiles de la Segunda Academia de Ciencia e Industria Aeroespacial de China, falleció a los 58 años el 29 de diciembre. Fu Dayong, expresentador de CCTV, murió a los 42 años el 30 de diciembre.

La larga lista incluye también a Yang Lin, de 60 años, dramaturgo responsable del drama pro PCCh “Canal de la Bandera Roja”; Zhao Qing, renombrado bailarín de teatro rojo; y Zhang Mu, actor de primera clase que en su momento interpretó el papel de Mao Zedong. También murieron algunas celebridades que difamaron la práctica pacífica de meditación de Falun Gong, como Yang Lianghua, reportero del Diario del Pueblo, y Lu Xiaogaung, director de televisión que calumnió a Falun Gong en múltiples programas. Toda la familia de He Zuoxiu, peón político del PCCh para inculpar a Falun Gong, estaba infectada.

El Sr. Li Hongzhi, fundador de Falun Gong, escribió:

“Pero el actual ‘virus PCCh’ (neumonía Wuhan) este tipo de epidemia tiene un propósito, tiene un objetivo y por eso viene. Ese ha venido para eliminar a los elementos del partido perverso y a la gente que va junto con el perverso partido comunista chino.

“El hombre debe arrepentirse verdaderamente hacia dios, en donde uno mismo no está bien, y tener la esperanza de que le dé la oportunidad de cambiar, solo este es el método, solo esta es la panacea milagrosa.

“Mantenerse alejado del perverso partido comunista chino, no ponerse en fila para el partido perverso, porque detrás de su espalda está el demonio rojo, su comportamiento superficial es el de un matón y es capaz de cometer los peores crímenes. Los dioses van a empezar a eliminarlo, todos los que se pusieron en la fila para ese serán eliminados. Si no lo crees, solo espera y verás” (Raciocinio)

El PCCh: un historial de brutalidad, asesinatos y mentiras

El comunismo le ha costado a la humanidad al menos 100 millones de vidas, según el periodista y profesor emérito del Instituto Hudson David Satter en su artículo de 2017 “100 años de comunismo y 100 millones de muertos.” En comparación con sus predecesores, el PCCh fue aún más lejos. Solo en la Gran Hambruna (1959-1961) murieron al menos 45 millones de chinos, según el libro La gran hambruna en la China de Mao, de Frank Dikotter, catedrático de Humanidades de la Universidad de Hong Kong.

En numerosas campañas políticas, el PCCh se centró en determinados grupos. Por ejemplo, se ensañó con los terratenientes (Reforma Agraria, 1950), los empresarios (Los Tres Antis en 1951 y Los Cinco Antis en 1952) y los intelectuales (Los Antiderechistas, 1957-1959). Destruyó sistemáticamente 5.000 años de valores tradicionales chinos en la Revolución Cultural (1966-1976) y reprimió el movimiento democrático (la Masacre de la Plaza de Tiananmén en 1989).

Más reciente y reprochable, el PCCh y su exlíder Jiang Zemin lanzaron una campaña nacional para acabar con Falun Gong en julio de 1999. Desde entonces, decenas de millones de practicantes han sido discriminados y perseguidos por creer en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Han sido detenidos, encarcelados y torturados, y algunos incluso han sido víctimas de la sustracción forzada de órganos. Con todo el aparato del Estado atacando a practicantes inocentes de Falun Gong con calumnias, mentiras y brutalidad, los funcionarios se volvieron aún más corruptos, el sistema de justicia se convirtió en una farsa, los estándares morales se hundieron aún más, y la falsificación de productos y la violencia se convirtieron en algo común: entonces llegó la pandemia.

Algo parecido ocurrió en la antigua Roma cuando se persiguió a los cristianos. La peste antonina (165 a 180 d.C.), por ejemplo, causó hasta 2.000 muertes al día en la ciudad de Roma, y afectó a una cuarta parte de su población. El total de muertes se estimó entre 5 y 10 millones, aproximadamente el 10% de la población de todo el imperio. Durante la peste de Cipriano (249 a 262 d.C.), solo en Roma murieron 5.000 personas al día en el momento álgido. Los historiadores calculan que la población de Alejandría descendió de 500.000 a 190.000 habitantes durante la peste.

Juan de Éfeso, obispo e historiador, fue testigo de la peste de Justiniano y la describió en la segunda parte de su crónica. “(Pero) entonces pensé que era justo que a través de nuestros escritos informáramos a nuestros sucesores y les transmitiéramos (al menos) un poco de entre la multitud (de asuntos) relativos a nuestro castigo”, escribió. “…Quizás (durante) este resto del mundo que vendrá después de nosotros teman y tiemblen a causa del terrible azote con el que fuimos azotados por nuestras transgresiones y se vuelvan más sabios a través del castigo de nosotros, desdichados, y se salven de la ira (de Dios) aquí (en este mundo) y del tormento futuro”.

Los funcionarios del PCCh siempre defienden las “ventajas institucionales” del sistema comunista. Pero en realidad, es una máquina bien aceitada que bombea brutalidad, muerte y mentiras. No solo ha perjudicado a los chinos comunes, incluidos sus propios funcionarios, sino que también está poniendo en peligro al resto del mundo. Con más de 400 millones de ciudadanos que han renunciado a las organizaciones del PCCh y más personas en todo el mundo que rechazan el régimen, esta máquina pronto dejará de funcionar.



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