https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Ritondo y Milman: Los salvavidas de plomo del PRO

 Los últimos meses mostraron a un JxC jaqueado por los enfrentamientos internos, que tuvieron su eje en la disputa por la candidatura presidencial entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Pero ahora la coalición opositora sufre otro tipo de problemas, como la presencia de dirigentes que concitan el repudio público. Uno es el vicepresidente del bloque del PRO y ex mano derecha de Patricia Bullrich, Gerardo Milman. A causa de la denuncia judicial que le imputa conocer de antemano el plan para asesinar a Cristina Kirchner, Milman cayó bajo la lupa y apareció una red de negocios grises manejados desde la Cámara de Diputados junto a una extensa nómina de asesores ñoquis. Así es que Milman empezó a convertirse en mala palabra y Bullrich optó por desenchufarlo de su entorno, aunque el daño ya estaba hecho. Como un elemento tóxico, Milman continúa con su alto cargo en Diputados complicándole la vida al PRO. Mauricio Macri fue uno de los que intervinieron para que Bullrich se lo sacara de encima.

El otro salvavidas del PRO es el jefe de su bancada en Diputados, Cristian Ritondo, que acaba de pasar a la historia por el gesto obsceno que le dedicara a la diputada Cecilia Moreau. Los desatinos de Ritondo empezaron a salir a la luz varios meses atrás, cuando Elisa Carrió denunció sus negocios con Sergio Massa y a raíz de esto se conoció que Ritondo había participado del lobby judicial a favor de varios narcos procesados. También trascendió que durante su gestión como Ministro de Seguridad, Ritondo habría establecido una sociedad non sancta con el exjefe de la bonaerense Comisario Hugo Matzkin y el exintendente de Ezeiza y exministro de seguridad Alejandro Granados. Ezeiza, por tener en su ejido el aeropuerto, es un municipio clave para el tráfico de drogas.

Sin control

La presencia de Ritondo y Milman constituye un verdadero salvavidas de plomo para el PRO y JxC y mucho más aún para el año electoral. Pero la ausencia de una conducción fuerte en el partido amarillo hace que sea casi imposible desplazar del primer plano a éstos y otros personajes que empezarían a implicar un costo electoral.

Carlos Tórtora