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Matizando el alcance de un logro en fusión nuclear

 Artículo escrito por Enrique Nácher y José Luis Taín, investigadores del CSIC en el Instituto de Física Corpuscular

 

El 13 de diciembre de 2022, el Departamento de Energía de los Estados Unidos anunció en una rueda de prensa que el equipo científico e ingeniero de la Nuclear Ignition Facility (NIF) del Laboratorio Nacional de Livermore había conseguido la ignición de una cápsula conteniendo deuterio y tritio obteniendo más energía de fusión que la energía en forma de luz láser que se había transferido al sistema. El hecho se presenta como un hito innegable en el camino para conseguir energía “utilizable” a través de la fusión, pero es cierto que aún falta mucho por recorrer. Aquí se presentan algunas reflexiones al respecto.

 

En primer lugar, como se ha visto, la noticia ha supuesto un gran revuelo a nivel mediático, pero cabe destacar que aún no se ha publicado ningún artículo científico, de los llamados “revisado por pares”, en el que se explique el experimento, el análisis y los resultados. Así pues, a la comunidad científica aún le resulta difícil valorar el resultado alcanzado.

 

Para continuar, incluso sin conocer los detalles, sí que podemos ser críticos con la información que nos llega. El avance conseguido por el equipo de Livermore ha sido medir más energía de salida que de entrada en la cámara de ignición. Con ello han anunciado que el factor de ganancia Q es mayor que 1 por primera vez. Y aquí es donde nuestro espíritu crítico nos hace buscar anomalías en el lenguaje, la expresión, o la definición de los diferentes términos. El concepto de ganancia es esencial en tecnología de fusión porque, a diferencia de la tecnología de fisión, la utilizada por los reactores convencionales, es necesario gastar mucha energía para producirla. Por ello, producir energía a través de fusión económicamente viable, requiere que se produzca bastante más energía de la consumida.

 

Ocurre que la definición usada por los científicos de Livermore difiere de la utilizada en el campo de la fusión por confinamiento magnético (por ejemplo el proyecto ITER) y no tiene en cuenta, por ejemplo, que para  tener los láseres funcionando para este disparo se ha consumido aproximadamente 100 veces más energía que la que se ha producido en la fusión, con lo que se podría decir que la ganancia del sistema en su conjunto como “generador” de energía ha sido más bien de 0,01, muy por debajo de 1.

 

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El experimento, fascinante pero no exento de controversias, se realizó en la Nuclear Ignition Facility (NIF) del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore. (Foto: Lawrence Livermore National Laboratory)

 

El verdadero avance científico y tecnológico es que han conseguido duplicar la energía producida con respecto a la anunciada en una noticia similar el año pasado por estas fechas. Y de hecho, nos acerca un poco al objetivo, que aún nos parece lejano, de contar con reactores de fusión para la producción industrial de energía. No por ello deja de ser relevante el resultado, pero quizá se han magnificado sus implicaciones en los medios.

 

En resumen, debemos ser muy cautos y críticos con la información que nos llega hoy en día en general, y en particular con esta oleada de noticias sobre los resultados de Livermore y su relevancia en el camino hacia la producción industrial de energía a través de la fusión nuclear, al menos a medio plazo. (Fuente: Enrique Nácher y José Luis Taín, Instituto de Física Corpuscular, CSIC)