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Fernández reconoció que del kirchnerismo le piden una locura como la de Castillo en Perú

 Por Marcelo Duclos – Panampost.com

Alberto Fernández recibe permanentemente críticas de los dos lados de la grieta argentina. Lógicamente, el antikirchnerismo lo detesta, ya que lo considera un títere de Cristina Kirchner. Pero los partidarios de CFK tampoco lo quieren. Consideran que no hace absolutamente nada para frenar la avanzada judicial contra la vicepresidente, que ya fue condenada por el Tribunal Oral Federal 2 a 6 años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Desde mucho antes del veredicto el kirchnerismo insiste por todos los medios (incluso en su más alta plana dirigencial) con la idea de “hacer algo” para revertir el panorama judicial de Cristina. Sus más osados cuadros, como la recientemente fallecida Hebe de Bonafini, aseguraba que había que tomar directamente la Corte Suprema de Justicia. Los que cuidan un poco más las formas piden masivas manifestaciones de apoyo y respuestas “políticas” para tratar de evitar que llegue la instancia de la condena en el máximo tribunal. Sin embargo, dentro de los marcos republicanos y constitucionales, no hay nada que puedan hacer.

En una entrevista publicada esta mañana por el diario Perfil, el presidente argentino reconoció que desde el kirchnerismo duro le piden una locura como la que intentó hacer Pedro Castillo en Perú, que terminó con su caída y detención. Aunque la experiencia peruana de autogolpe de Estado desde el Poder Ejecutivo fue (como debe ser) un fracaso total y un verdadero desastre, los partidarios de Cristina le piden otra intentona similar a Fernández.

«Porque escucho amigos, militantes, compañeros que me dicen que lo que tengo que hacer es intervenir la Justicia. ¿Y cómo se interviene la Justicia en una República? Necesitamos una ley. ¿Tenemos la posibilidad de sacar esa ley? La respuesta es no. Entonces hagámosles juicio político a los miembros de la Corte, me dicen. Necesitamos dos terceras partes del Congreso para hacer eso», señaló Fernández, haciendo referencia a una mayoría legislativa que no tienen ni por casualidad.

Para enojo del cristinismo, Alberto se limita a la resignación y adelanta que no hará ninguna de las locuras que buena parte de su espacio político le pide. «La verdad es que la Corte debería darse cuenta del desprestigio en el que ha caído. Debería darse cuenta de lo que ha hecho», señaló.

Mientras tanto, Alberto Fernández sigue siendo insultado por ambos lados de la grieta. Por unos, que cuestionan el espacio político al que se alió para ser presidente y por su permanente justificación de CFK, aunque sea retórica. Pero también por los otros, ya que consideran que no hace lo que tendría que estar haciendo. Aunque sea una locura total.



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