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El ciclón ártico más fuerte observado

 El ciclón ártico más potente observado por encima de los 70 grados de latitud norte se produjo en enero de 2022, al nordeste de Groenlandia. Un nuevo análisis muestra que, si bien los pronósticos meteorológicos predijeron con exactitud la tormenta, los modelos de hielo subestimaron gravemente su impacto en el hielo marino de la región.

 

El ciclón de enero de 2022 tuvo el centro de presión más bajo estimado desde que comenzaron los registros por satélite en 1979 por encima de los 70 grados norte. Fue una versión extrema de una tormenta invernal típica.

 

Los resultados del estudio, llevado a cabo por el equipo internacional de Ed Blanchard-Wrigglesworth, de la Universidad de Washington en la ciudad estadounidense de Seattle, sugieren que los modelos existentes subestiman el impacto de las grandes olas en los témpanos de hielo del océano Ártico.

 

"La pérdida de hielo marino en seis días fue el mayor cambio que pudimos encontrar en las observaciones históricas desde 1979, y la superficie de hielo perdida fue un 30% mayor que el récord anterior", resume Blanchard-Wrigglesworth. "Los modelos de hielo predijeron cierta pérdida, pero solo la mitad de la pérdida real que vimos".

 

El cambio climático global no parece responsable del ciclón: Los investigadores no encontraron una tendencia al aumento en la fuerza de los ciclones árticos intensos desde 1979.

 

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Panorámica del océano Ártico desde un barco en un mes de octubre, cuando típicamente la superficie del océano empieza a congelarse. (Foto: Ed Blanchard-Wrigglesworth / University of Washington)

 

Durante la tormenta, aullaron vientos récord sobre el océano Ártico. Las olas alcanzaron los 8 metros de altura en mar abierto y se mantuvieron sorprendentemente fuertes mientras atravesaban el hielo marino. El hielo subió y bajó 2 metros cerca del borde de la banquisa, y el satélite ICESat-2 de la NASA muestra que las olas llegaron hasta 100 kilómetros hacia el centro de la banquisa.

 

Seis días después de la tormenta, el hielo marino se había reducido considerablemente en las aguas afectadas al norte de Noruega y de Rusia, perdiendo en algunos lugares más de medio metro de espesor.

 

El nuevo análisis muestra que el calor atmosférico de la tormenta tuvo un efecto pequeño, lo que significa que algún otro mecanismo fue el culpable de la pérdida de hielo. Blanchard-Wrigglesworth sugiere que quizá el hielo marino era más delgado antes de la tormenta de lo que habían calculado los modelos. Otra posibilidad es que las olas de la tormenta rompieran los témpanos de hielo con más fuerza de la prevista por los modelos al penetrar profundamente en la capa de hielo. O tal vez las olas agitaron aguas más profundas y cálidas y las pusieron en contacto con el hielo marino, derritiendo el hielo desde abajo. No se descarta que haya otras causas, si bien las tres citadas parecen las más plausibles.

 

El estudio se titula “Record Arctic Cyclone of January 2022: Characteristics, Impacts, and Predictability”. Y se ha publicado en la revista académica Journal of Geophysical Research Atmospheres. (Fuente: NCYT de Amazings)

 

 



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