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¿De qué viven Guido, Claudia y Remo? Los Carlotto, otra familia K bancada con contratos en el estado

 Tras la muerte de su hija Laura en manos de la dictadura, forjó una admirable carrera en defensa de los derechos humanos. Sin embargo, sus logros se vieron empañados por décadas de contratos y acomodos políticos para sus hijos Guido, Claudia y Remo.


La frontera que separa la empatía ante el dolor inimaginable de la pérdida de una hija y el asombro por los negocios políticos que le continuaron, pareciera disolverse en el caso de Estela de Carlotto. Tragedia y acomodos, tristeza y dinero, parecieran ir de la mano.

El 25 de agosto de 1978, Estela de Carlotto fue convocada por las autoridades militares, quienes le entregaron el cadáver de su hija Laura. Fue uno de los pocos casos en el que se devolvía el cuerpo a sus familiares. Había pasado poco menos de un año de aquella mañana en la que fue recibida por el general Reynaldo Bignone, quien le adelantó que Laura iba a ser ejecutada. Cumplieron lo prometido un año después, con un escopetazo de Itaka por la espalda.

Desde entonces militó en la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, hasta asumir su presidencia en 1989, luego de una ruptura dentro de la organización en la que se impuso la necesidad de apalancar la lucha a través de los medios de comunicación y los lazos políticos.

Su rol en la lucha colectiva de la asociación le trajo numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Entre ellos, 16 doctorados Honoris Causa, una calle con su nombre en Olavarría, la ciudadanía ilustre de varias ciudades y medallas de honor y premios en México, España, Suecia y distinciones a su gestión en las Naciones Unidas, la Unesco y el Mercosur, entre otros.

Fue entonces que su peso en el área de los derechos humanos comenzó a redundar en jugosos contratos y variados cargos para la familia de Estela de Carlotto, desdibujando lo que de otro modo sería una carrera intachable. Prácticamente toda la familia directa de Carlotto se benefició con cargos políticos y acomodos de poder.

Su hijo Guido Carlotto fue concejal, senador y secretario de Derechos Humanos durante la gestión del ex gobernador Daniel Scioli. Tan mal no le fue. Hoy está retirado y cobra una jubilación de 302 mil pesos mensuales.

Los lazos de Estela con todas las fuerzas políticas generaron que hasta el gobierno del propio Mauricio Macri le consiga un trabajo en el ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación a su hija Claudia, que asumió como directora nacional de Investigación de la Desaparición de Niños como Consecuencia del Accionar del Terrorismo de Estado, dependiente de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, de la secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural. Cargo que, dicho sea de paso, aún mantiene y le reditúa un salario de 588 mil pesos mensuales.

Sin embargo, quien se lleva todos los premios a la portación de apellido es Remo Carlotto, el otro hijo de Estela. Sin peso político específico alguno, el joven Remo logró sacarle jugo a la carrera de su madre. Su primer cargo destacado fue como secretario de Derechos Humanos de la provincia, durante la gestión de Felipe Solá.

La carrera de Remo continuó con una diputación nacional, un cargo en planta permanente en el estado a través de ACARA y otro en la Universidad de Lanús. En el año 2021, Alberto Fernández movió cielo y tierra para inventarle un cargo: el de Representante Oficial para Asuntos de Derechos Humanos, puente que le sirvió para sacarle aún más rédito al negocio que la familia Carlotto confeccionó en torno a los derechos humanos.

Luego, al liberarse el puesto de secretario del Instituto de Políticas Públicas del Mercosur, Remo renunció al cargo que se le inventó para hacer un enroque. Ahora, como funcionario de este bloque regional Remo cobra nada más ni nada menos que 6.700 dólares por mes: unos 2.117.200 pesos mensuales, al tipo de cambio de hoy. 



(www.REALPOLITIK.com.ar)