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Presidencia contrató un vuelo de 250 millones de pesos y un lujosísimo hotel en París

 En medio de tantos problemas y especulaciones sobre su futuro, el presidente Alberto Fernández optó por viajar en un jet privado y hospedarse, en su paso por París, en el lujoso Hotel Regina, que tiene más de cien años de historia y una vista privilegiada.


Los gustos exquisitos son conocidos para quienes frecuentan al presidente Alberto Fernández. Su paso por París, a donde se presentó como mediador en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, y antes de seguir viaje hacia la isla de Bali donde participará de la Cumbre del G-20, decidió hospedarse en el hotel Regina, un emblema del centro parisino, calificado con cinco estrellas.

En el lujoso hotel, una noche tiene un valor que ronda entre los 545 y los 595 euros, es decir, unos 160 mil pesos aproximadamente. Si se toma como referencia el valor oficial de esta moneda, a lo que debería sumársele el impuesto a los gastos en el extranjero, el monto total oscilaría en los 200 mil pesos aproximadamente.

Solo el vuelo contratado es un jet Gran Porte de alta densidad, cuyo pago se realizó por contratación directa por considerárselo de urgencia. La nave los llevó primero a París, luego a Indonesa y los traerá de regreso a nuestro país por un costo de 909 mil dólares, es decir, unos 250.884.000 pesos al cambio oficial. Todo esto sin sumar, en este caso, el impuesto a los vuelos al extranjero.

Alberto Fernández interpretó el vuelo casi como un viaje de egresados: Llegó a París acompañado de su pareja, Fabiola Yañez; la vocera presidencial, Gabriela Cerrutti; el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello; y la embajadora argentina en la UNESCO, Marcela Losardo; grupo al que se sumó el canciller Santiago Cafiero, proveniente de Arabia Saudita. En los próximos días se plegarán a la comitiva el ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, y el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, aunque se desconoce el número exacto de asistentes entre fotógrafos, estilistas, asesores, entre otros.

El paso por París no estuvo exento de problemas: a Fernández se lo notó visiblemente cansado en la reunión que compartió con el presidente Emmanuel Macron, tal vez producto de la estricta dieta que le armaron y que le permitió bajar alrededor de 10 kilos en los últimos meses, y las quejas del mandatario ante la comida preparada por chefs de alta gastronomía del hotel.


(www.REALPOLITIK.com.ar)