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Meditación: Dos únicas sesiones mindulness bastan para querer ayudar a los demás

 Los participantes del estudio que meditaron estaban más dispuestos a ayudar a un extraño que los individuos que solo escucharon música

¿Te pararías en la calle a ayudar a un extraño? Los investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén decidieron estudiar la relación entre una breve exposición de un par de sesiones de meditación de atención plena (mindfulness) y el comportamiento de ayuda.

El estudio reveló que tras dos breves sesiones de meditación de 30 minutos, los participantes eran más propensos a ayudar a un extraño que los individuos que escucharon música o una conferencia durante el ensayo. Aproximadamente un 20% más de personas del grupo de meditación estaban dispuestas a ayudar.

Estos resultados, publicados en Mindfulness, apoyan la hipótesis de que incluso una breve exposición a la meditación de atención plena aumenta la empatía y los comportamientos prosociales. La meditación de atención plena ha sido un área de estudio muy popular en las últimas décadas. La investigación ha descubierto que es beneficiosa para el estrés, el control del dolor y los problemas de salud mental.

Los estudios anteriores que exploraron la relación entre la atención plena y los comportamientos de empatía o ayuda a menudo utilizaron un largo período de exposición a la meditación de atención plena. Lo innovador de este estudio es que se ha visto con con una exposición a corto plazo también se obtiene el mismo resultado.

Los participantes del grupo experimental recibieron dos meditaciones guiadas de 30 minutos, que debían completar con una semana de diferencia. Al primer grupo de control se le enviaron dos conferencias grabadas para que las escuchara sobre la empatía y la ayuda a los extraños. El segundo grupo de control escuchó música clásica repetitiva.

Después de la segunda sesión, los participantes escucharon una entrevista con un personaje ficticio, Anna, que tenía una enfermedad crónica y una historia de desgracia inesperada. Tras conocer la historia de Anna, los participantes respondieron al Cuestionario de Respuesta Empática (ERQ) para evaluar sus sentimientos hacia Anna y si se comprometerían a ayudar a Anna y a otras personas en su situación.

Los del grupo de mindfulness eran mucho más propensos que los del grupo de música o conferencias a tener la intención de ayudar a Anna y a las personas en situaciones similares. Sin embargo, no hubo un aumento de las personas que se ofrecieron como voluntarias para ayudar, o que comprometieran su tiempo con una organización que ayudara a personas como Anna.

Los investigadores reconocen que las intenciones no son acciones. Las pruebas de esta diferencia se revelaron en los resultados, ya que la intención de ayudar era alta en el grupo experimental, pero el compromiso con las acciones seguía siendo bajo y equivalente al del grupo de música y conferencias. Quizá para dar este paso sea necesario meditar durante más tiempo.




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