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MADERA Y CARBONO-NEUTRALIDAD: SÓLIDA TENDENCIA MUNDIAL EN CONSTRUCCIÓN SUSTENTABLE

¿Cuál es el rol de la madera en este contexto? ¿Por qué es tan fundamental ampliar su uso en todo tipo de obras y proyectos? Desde CADAMDA hace más de un siglo que se fomenta el uso de la madera en la construcción, así como de todos los derivados de una cadena que es - en cada uno de sus eslabones - verificable, apta para trazabilidad y con altos estándares de vigilancia hacia el medio ambiente.

El uso de la madera como sustituto de productos no renovables y de uso intensivo de energía es un aporte importante para promover cadenas de suministro que vayan reduciendo la huella de carbono y aporten a lograr la carbono neutralidad necesaria para evitar una tragedia climática y, al mismo tiempo, a una bioeconomía circular que colaboren a los objetivos de desarrollo sostenible. Para ello, se requieren políticas públicas que permitan mejorar la información y los incentivos a preservar los bosques, plantar árboles y profundizar el uso de la madera como sustituto de productos con mayor impacto climático y ambiental. Y el compromiso de las empresas y las personas para sumarse a esta necesaria acción por el clima. 

Los árboles son reconocidos ampliamente por su aporte a la mitigación del cambio climático, ya que se aceptan como el sistema basado en la naturaleza más eficiente para absorber CO2 de la atmósfera en su proceso de crecimiento. Siguiendo esta misma línea, es vital el aporte que el uso de la madera realiza al sustituir productos no renovables y de uso intensivo de energía. La madera no solo tiene la capacidad de almacenar el CO2 en sus usos sólidos (construcción, muebles, pisos, etc.) sino que, además, ofrece alternativas para sustituir productos de origen fósil (combustibles, plásticos, químicos) y no renovables y de alto consumo de energía (cemento, minerales). Por otro lado, para su disposición final, es renovable y reciclable.  Estas característ icas no solo ayudan a la mitigación del cambio climático en toda la cadena productiva, sino, además, a una bioeconomía circular, y con ello, a opciones más sostenibles e inclusivas, dada la alta creación de empleo que genera, aportando al crecimiento y desarrollo económico.  

De hecho, según la MESA DE CARBONO FORESTAL NACIONAL (MCFN) - que tiene como meta fundamental desarrollar y expandir los mercados de carbono en el país - la Argentina tiene hoy una oportunidad única para posicionarse en el mundo como uno de los mercados de carbono a nivel regional y global más fundamentales, estratégicos y con perspectiva de rápido crecimiento internacional. Entendiéndolos como un mecanismo concreto y transparente para canalizar financiamiento a las acciones climáticas necesarias para mitigar el cambio climático.

El mundo se enfrenta a un tremendo desafío: no sobrepasar los 2 °C de calentamiento durante el siglo XXI, por las graves consecuencias ambientales, sociales, económicas y climáticas que traerá aparejado este aumento de la temperatura, a menos que se logren reducir profundamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de forma urgente.  En nuestro país, se calcula que el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del cambio de uso de la tierra y la silvicultura, es decir de la pérdida y degradación de los bosques y su uso intensivo. “Los mercados de carbono surgen en el mundo como una vía complementaria, alternativa y económicamente viable al compromiso asumido por muchos países, empresas e individuos para disminuir las emisiones de gases que contribu yen al efecto invernadero, una de las principales causas del cambio climático que está sufriendo el planeta y con los consecuentes impacto negativos sobre la salud de los seres humanos, su seguridad alimentaria, la actividad económica, el agua y otros recursos naturales” apunta Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa. “El mecanismo de bonos de carbono busca, mediante componentes diversos de mercado, generar incentivos para la captación o disminución de emisiones, volviéndolo viable económicamente. Los mercados de carbono son sistemas en donde gobiernos, empresas e individuos pueden comprar y vender unidades (créditos), ya sea para respaldar las emisiones de GEI o bien para compensarlas”. Claramente la madera en este escenario es un elemento primordial para acompañar este desarrollo.

BOSQUES NATIVOS Y PLANTACIONES FORESTALES DE ARGENTINA

Argentina tiene actualmente un patrimonio de alrededor de 50 millones de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, alrededor de un 50% de ellas certificadas con sellos por gestión sostenible reconocidos internacionalmente. La foresto-industria de Argentina (www.ForestoIndustria.org.ar) se provee en un 95% de madera proveniente de dichas plantaciones.  El agregado de valor incluye la producción de celulosa y papel; madera y tableros para viviendas y muebles; energía eléctrica y térmica y diversos productos químicos.  Todos productos con muy baja huella de carbono y necesarios para la descarbonización de la economía. Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, la foresto-industria emplea en fo rma directa y formalmente, a unas 100.000 personas y exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales. Según el Plan Estratégico 2030 (https://forestoindustria.org.ar/wp-content/uploads/2021/03/PLANESTRATEGICO.pdf), tiene amplia capacidad de crecer en forestaciones y duplicar su actividad de agregado de valor.

EDIFICIOS DE MADERA


Se multiplican en el mundo los proyectos de gran envergadura que tienen a la madera como elemento principal de construcción. La altura ya no es limitante y pronto habrá en Suiza un rascacielos de madera de 100 metros de altura. Hasta hace poco, la torre más alta era el edificio Mjøstårnet en Noruega con 18 pisos. Ahora Estados Unidos tomó la delantera con “Ascent”, una construcción que llegó a los 25 pisos y más de 85 metros de altura.

Nuevamente, vemos como se vuelve una necesidad transmutar hacia una transición energética que reduzca las emisiones de CO2 y avanzar hacia un mundo más sustentable. CADAMDA promueve el uso de la madera como material de la construcción sustentable del futuro porque - entre otros beneficios y especialmente pensando en la coyuntura argentina actual que requiere máximo ahorro de energía – presenta ventajas importantes respecto de otros materiales al ser el material que menor cantidad de energía requiere en su producción y el único que almacena carbono. Además, las tecnologías que emplean madera presentan mejores condiciones para lograr construcciones con un mejor funcionamiento térmico logrando, con diseños adecuados, ahorros energéticos que pueden están cer canos al 50%.

“La madera es definitivamente la alternativa directa al concreto y al acero y los proyectos y obras que la tienen como material principal de construcción se multiplican en todas las latitudes del mundo. La preferencia, pasión y hasta romance por la madera por parte de la nueva camada de arquitectos tiene que ver con sus múltiples ventajas competitivas: es un recurso renovable, contribuye a mitigar el cambio climático gracias a la absorción y fijación de CO2 atmosférico en su interior, lo que reduce considerablemente las emisiones que impactan en el calentamiento global. Todo el proceso constructivo es más rápido y con menor impacto ambiental. Tiene buen comportamiento en el acondicionamiento acústico de una construcción, absorbe las radiaciones electromagnéticas de dispositi vos electrónicos y regula la humedad interior. Además, aporta un ambiente de natural calidez, tanto para vivir como para trabajar,” explica el arquitecto Diego García Pezzano, responsable del Dpto. de Arquitectura de CADAMDA – La Cámara de la Madera.

CIUDADES DE MADERA – “WOOD CITY” EN FINLANDIA y OTROS EJEMPLOS

Investigaciones revelan que todavía hace falta construir 50% del tejido urbano necesario para cubrir la demanda para el año 2050. Construir usando solo acero y concreto, representa más del 10% de las emisiones globales de carbono. Los desarrolladores y constructores están considerando a la madera eficiente para la transformación social, pues es el único material de construcción que es renovable y se puede cultivar de forma sostenible, además, captura carbono. Cada 1 m2 de producto proveniente de la madera almacena una tonelada de CO2 y evita producir más de dos toneladas de CO2 en comparación con otros materiales.

Tras un llamado de concurso para construir una manzana completa en madera, se desarrolló Wood City en Helsinki, la capital de Finlandia. Un proyecto de 13.000 m2 que consideró dos edificios residenciales, uno de oficinas, un hotel y un parque de estacionamientos, y que utilizó tecnología basada en paneles de madera de chapa laminada para postes, vigas y paneles acanalados para pisos y techos. Lo más llamativo de todo es que este proyecto no sólo se concibe como una única estructura, pues además de incluir dos edificios residenciales, su plan posee otro de oficinas, un hotel y un parque de estacionamientos, estableciendo una superficie cercana a los 13.000 m2. (Fuente y nota completa:  https://www.madera21.cl/blog/2022/10/12/una-ciudad-sostenible-en-madera-el-trabajo-detras-de-wood-city-en-finlandia/

Suecia también está a la vanguardia con la pequeña ciudad Skellefteå. Al llegar al aeropuerto, una torre de control de tráfico aéreo de madera te da la bienvenida. Los autobuses de biogás recorren los bloques de apartamentos de madera, cruzan puentes de madera y aparcan en parkings de madera de varios pisos. La nueva tendencia en este lugar son sus nuevos "rascacielos". De madera, claro. (Fuente y nota completa https://magnet.xataka.com/un-mundo-fascinante/hay-ciudad-sueca-donde-todo-esta-hecho-madera-fascinante-eco-proyecto-skelleftea)

Y hasta GOOGLE tiene un proyecto de este tipo con “Sidewalks” en Canadá. No solo se pretende construir una ciudad interconectada llena de coches autónomos y donde los robots sean los nuevos repartidores a domicilio y quienes recojan la basura, sino que su propuesta rescata un material que a simple vista no tiene nada de futurista: la madera. (Fuente y nota completa en https://www.eldiario.es/hojaderouter/ciudades-madera-futurista-google-parece_1_2255791.html)

«La madera tendrá un rol protagónico en el desafío de transformar las grandes ciudades en lugares más sustentables a través de la bioeconomía. De hecho, las ciudades que utilizan madera en la construcción se convierten en infraestructuras de captura y almacenamiento de carbono. Incluso, los parques y la ubicación estratégica de árboles alrededor de los edificios, disminuyen el consumo de energía en las edificaciones para calefacción y refrigeración. Por eso, la madera, los árboles y los bosques son la columna vertebral de las ciudades climáticamente inteligentes: las biociudades», explica Daniel Lassalle, gerente de CADAMA. «De hecho, la importancia de la eficiencia de los recursos se hará más pronunciada en el futuro a med ida que la población crezca y la competencia de los recursos naturales, la energía y el agua se vuelva más intensa», completa el directivo.