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La mayor alimenticia del país, afectada por suba de costos y congelamientos de precios

 En los últimos dos años, la compañía de la familia Perez Companc volvió a sufrir una fuerte caída de su resultado operativo cercana al 40%


El mismo día en que el Gobierno anunciaba un amplio congelamiento a partir del nuevo programa de Precios Justos, la mayor productora de alimentos de la Argentina informaba una fuerte retracción de sus operaciones.

Se trata de Molinos Río de la Plata, que, tal como lo había informado en su balance correspondiente al primer semestre del año, ahora vuelve a reportar una desmejora de sus resultados operativos con una caída acumulada del 26,6% en lo que va de 2022.

De hecho, si esas mismas cifras se las compara con igual período del 2020, la caída es todavía mayor y llega a un acumulado del 37,6% en los últimos dos años.

El dato pone de manifiesto la diferencia entre los ingresos con los costos y gastos de la empresa durante para, de ese modo, poder saber la pérdida o ganancia del ejercicio.

Pero además, contrasta con el volumen comercializado de la compañía propiedad de la familia Perez Companc, que crece un 7,8% en total, destacando un incremento del 43% en el volumen exportado de alimentos, comparado con el mismo período del año anterior.

De hecho, el resultado neto final del balance de Molinos para estos primeros nueve meses del año es positivo en $7.404 millones, unos $2.000 más que la ganancia que había reportado en su balance correspondiente a enero-junio que había llegado a $5.195 millones.

el resultado neto final del balance de Molinos para estos primeros nueve meses del año es positivo en $7.404 millones,
El resultado neto final del balance de Molinos para estos primeros nueve meses del año es positivo en $7.404 millones

En este sentido, en su informe que acaba de enviar a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Molinos asegura que sus ingresos netos entre enero y septiembre pasados llegaron a los $91.957 millones y representan un crecimiento de 7% que resulta por debajo del incremento de volumen.

"La significativa caída de los resultados operativos deriva de la imposibilidad de recuperar en los precios de venta los relevantes y cada vez más frecuentes aumentos en los costos", advierte la alimenticia.

Es decir, la constante y preocupante suba de la inflación, que ya acumula más del 64% este año causa un fuerte impacto en la política comercial no sólo de la empresa de los Perez Companc, sino en el resto del sector alimenticio.

Más que nada, entre las empresas que participan de los programas oficiales, como Precios Cuidados que establece la Secretaría de Comercio que controla Matías Tombolini y que ahora suma el nuevo plan de Precios Justos.

De hecho, y a pesar de la constante suba de costos producto de la imparable inflación, el Gobierno solamente autorizará subas de hasta el 4% para los productos que queden por fuera de ambas canastas oficiales.

Aporte de Molinos a Precios Justos

En este contexto, Molinos no tuvo más opción que aportar una gran cantidad de sus marcas a Precios Justos, que va a congelar los valores de más de 1.500 artículos entre diciembre y marzo del año próximo.

El Gobierno anunció un amplio congelamiento de productos con Precios Justos

Si se tiene en cuenta que esta nueva canasta oficial de alimentos con precios sin variantes durante cuatro meses volverá a generar los mismos problemas a las productoras de alimentos, es más que probable inferir que el resultado final de Molinos para todo el 2022 profundice su caída operativa.

En la compañía aseguran que, a pesar de este inestable escenario, mantendrán "una firme política de ajustes en los gastos de comercialización y administración que continúan disminuyendo en relación a los ingresos de la sociedad".

Sin embargo, el impacto en los costos que afecta a la compañía se sigue asociando a la continuidad en la suba de los precios de las materias primas a nivel internacional, pero también de los costos locales que continúan aumentando alineados al aceleramiento del proceso inflacionario.

En particular, durante este período desde Molinos identifican el precio del trigo alcanzó un valor récord de los últimos nueve años, impulsado tanto por la continuidad de la invasión de Rusia a Ucrania como por el fuerte deterioro de las expectativas sobre el volumen de la próxima cosecha a nivel local.

Por otro lado, desde la compañía también entienden que el deterioro a nivel operativo se vio compensado por una mejora en los resultados financieros, "dado el menor nivel de endeudamiento y a un efecto positivo de carácter contable que impacta en los resultados después de impuestos, que llevaron el resultado neto a $7.404 millones.

"A pesar de las dificultades del contexto, la sociedad continuará enfocada en el consumidor, sus marcas, la productividad y la eficiencia para seguir acompañando a los argentinos con productos cada vez más saludables, ricos, prácticos y accesibles", anticipa el reporte enviado a la CNV.

Como propietario de todo el grupo que lleva su apellido, Gregorio Perez Companc es el alma matter de Molinos Río de la Plata
Como propietario de todo el grupo que lleva su apellido, Gregorio Perez Companc es el alma matter de Molinos Río de la Plata

De todos modos, en el 2023 será clave para la alimenticia que pueda continuar con sus programas de productividad, eficiencia y digitalización, para compensar este escenario complejo que le toca atravesar junto al resto de las empresas que participan de la industria alimenticia.

Grupos alimenticios en crisis: escenario que se repite

Tanto la crisis de ingresos que sufre Molinos como los problemas similares que atraviesan otros grandes grupos alimenticios locales se viene repitiendo durante los últimos años.

Las empresas acumulan resultados financieros que reflejan los períodos de inestabilidad por los que atraviesa la industria alimenticia producto de la fuerte caída del consumo; del impacto de las medidas sanitarias para combatir el Covid-19 y de los programas de congelamiento y controles de precios establecidos por el Gobierno con el supuesto objetivo de controlar la inflación.

En el caso de la empresa de los Perez Companc, en el 2021 finalizó su ejercicio económico con una caída de 4,3% en sus ingresos y 29,9% en sus resultados operativos respecto al 2020.

Si bien su ganancia neta fue de $2.829, sus ingresos alcanzaron los $66.572 millones en comparación de los $69.545 millones de un año atrás.

La cifra evidencia el impacto que tuvo el menor consumo de alimentos en hogares, que según la consultora especializada Kantar cayó 12,6% comparado con el año anterior.

La caída del consumo afecta a todas las empresas alimenticias

En tanto, el resultado neto se sostuvo producto del dinamismo en los programas de eficiencia, el estricto control de gastos, la reducción del costo financiero y la desaceleración del ritmo de devaluación de la moneda local.

Se trata de los mismos efectos que sufrió en el 2020, cuando su resultado positivo tampoco le alcanzó para revertir la caída de ingresos en casi todas sus áreas, que retrajeron sus volúmenes comparados con los del 2019, en especial en categorías como fideos, arroz, harina, yerba.

Medidas extraordinarias para disfrazar resultados

Hasta debió adoptar una serie de medidas extraordinarias para "disfrazar" en sus balances los verdaderos resultados de sus actividades afectadas.

Por ejemplo, recurrió a la venta de sus oficinas centrales en la localidad bonaerense de Victoria y de esa forma equilibrar sus resultados en rojo.

El establecimiento, ubicado en la calle Uruguay 4075 de la localidad de Victoria, en la provincia de Buenos Aires, fue cedido a un grupo inversor a cambio de u$s20,7 millones, y es más que probable que los nuevos propietarios encaren un desarrollo inmobiliario en esa zona muy cercana a la Panamericana pero acordó con los nuevos dueños mantener sus oficinas comerciales y administrativas en el inmueble mediante un acuerdo de comodato.

A Molinos, la operación le aportó ingresos por $2.027 millones, que se sumaron a otros $1.169 millones que obtuvo a partir de políticas de control y recorte extraordinario de gastos, a pesar de los mayores costos generados por la crisis del Covid-19, y, a un riguroso manejo no recurrente del capital de trabajo que derivó en una reducción de la deuda en dólares, y por ende, en menores cargos financieros.

La puesta en marcha de este plan se produjo para evitar continuar acumulando números en rojo, como los que mostró entre el 2017 y el 2019, cuando acumuló pérdidas por $5.000 millones, rojo que fue revertido en el 2020 precisamente gracias a la venta de su sede.

De hecho, el anterior balance con ganancias había sido en el del 2016, cuando cerró con un saldo positivo de $880 millones.




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