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Importaciones: Decenas de barcos dan de baja la bandera argentina

 

Sin divisas para importar

Las navieras no pueden acceder a los dólares para comprar seguros y repuestos en el exterior; peligran puestos de trabajo

Una empresa nacional ya envió una carta al Ministerio de Transporte por la crisis

En los últimos años hubo una apuesta por ampliar la flota mercante argentina. Con algunas políticas y varias medidas sectoriales, se llegó a tener 113 buques. Por estas horas, varios de ellos presentaron los papeles para dar de baja el pabellón argentino en sus mástiles y, así, dar de baja a la jurisdicción local.

La falta de dólares hace estragos en varios sectores que necesitan importar para mantener su actividad. Esta vez son los buques que no tienen divisas para importar re puestos, pagar seguros en el exterior o hacer mantenciones; pero cada día se podría contar una víctima nueva. Por caso, la semana pasada fue la maderera. “Arauco Argentina, la empresa foresto-industrial más grande del país, que da trabajo a más de 4000 personas en sus siete plantas de la Argentina, se encuentra en alerta ante la falta de insumos básicos que no tienen producción local”, decía el comunicado de la compañía. Finalmente, los dólares llegaron sobre la campana, al trascender el caso.

Restricciones cambiarias

Anteayer, National Shipping, una empresa nacional que tiene 13 de los 113 buques que conforman la flota argentina de la marina mercante, presentó una carta al ministro de Transporte, Alexis Guerrera, con copia a todos los funcionarios del área de Vías Navegables.

“Las restricciones cambiarias que se han venido imponiendo de manera progresiva, en un principio por el Banco Central y actualmente por la Secretaría de Comercio, han impactado exponencialmente en el desarrollo de la marina mercante –dice la carta que lleva la firma de Aldo Rodríguez, presidente de la empresa–. National Shipping se vio forzada a presentar la baja definitiva de la bandera de la totalidad de la flota ya que de continuar con las restricciones no se puede mantenerla conforme a los requerimientos de los fabricantes”. Ese pedido se presentó en mesa de entradas el lunes pasado.

Este caso es uno de varios que en el sector. En la Federación de Empresas Navieras (FENA) ya hay varias que hicieron el mismo camino, que se inicia en la Subsecretaría de Vías Navegables. “Las restricciones empezaron en 2019. Hubo muchas presentaciones al Banco Central para explicar el caso, pero nos decían que ellos no atendían a personas físicas, que lo canalicemos por las entidades comerciales. Pero nunca hubo respuesta. Ahora todo es más complicado porque ya no se pueden importar repuestos ni pagar algunas pólizas de seguro que no están disponibles en el mercado local y que siempre se contrataron afuera”, dijo Juan Francisco Albarenque, miembro de la comisión directiva de FENA.

Importaciones

Según sus números ,“de acuerdo al relevamiento consolidado entre las empresas navieras en la cámara, entre octubre y diciembre, la necesidad de divisas es de US$10.297.558,32”, de los cuales los servicios como seguros o mantenimiento se llevan poco más de US$5 millones, mientras que el resto es para la importación de repuestos originales.

La Argentina de este tiempo tiene un tipo de cambio según cada necesidad. A los que exportan, el Gobierno les ofrece alguna mejora en la cotización a cambio de que apuren sus ventas de divisas; a los que importan o tienen que cancelar obligaciones en moneda dura, les conviene el oficial. Y ese está solo para los que el Palacio de Hacienda o el Banco Central decide.

Estas restricciones, que son una administración discrecional y artesanal de los dólares que tiene el Central, se ha convertido en uno de los pilares de la política cambiaria local. Pese al dólar soja, un tipo de cambio especial y temporal con el que se acumularon ingresos por US$4968 millones, la entidad monetaria no ha podido abastecer la demanda de importadores. Según fuentes del mercado, habría unos US$8000 millones comprometidos por empresas argentinas que debieran ser liberados para que la producción regularice su actividad.

En apenas una muestra

El caso de la marina mercante es apenas una muestra de las fricciones que genera en la economía una situación de este tipo. “No se conoce el impacto que tiene en la logística el transporte por agua. Los puertos consolidan la carga que llega en camiones o tren. Pero de ahí se dispone en barcos de gran volumen. Si las empresas dan de baja la bandera, por ejemplo, esos barcos se van a otro país a trabajar o directamente se venden. Las tripulaciones pasan a ser extranjeras y el mantenimiento también”, comentó Albarenque.

National Shipping transporta una proporción importante del combustible que se produce en el país. El crudo del sur llega mayoritariamente a las refinadoras por oleoductos, pero 30% se traslada mediante buques.

Por ahora, el dólar oficial es una joya preciada para gran parte de las actividades productivas. No es para menos, la brecha con el que consiguen las compañías es de alrededor de 100%. De ahí que una firma que autorice puede valer millones; ni más ni menos que la subsistencia o no de una empresa o actividad. “Una vez que los barcos paralicen la operatoria se deberá desvincular a todo el personal por falta de trabajo”, dice la carta firmada por Rodríguez. Apenas un ejemplo, de tantos, de una Argentina que instaló una nueva puja distributiva: la de los dólares del Central.

Fuente: La Nación