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IAEF - ICF Octubre 2022

 

Finanzas cada vez más estresadas


En octubre el Índice de Condiciones Financieras (ICF) cayó 23.7 puntos pasando de -

134.8 a -158.5 puntos, impulsado por bajas tanto locales como del sub-índice internacional. Las condiciones globales tocan su peor nivel desde julio mientras que las condiciones locales están en un mínimo desde abril de 2020, es decir el epicentro de la pandemia con todo el país encerrado.

El subíndice de condiciones locales se ubicó en –143.9 puntos, una caída de 12.3 puntos respecto a septiembre e interrumpiendo dos meses de mejora. Este registro fue peor al de julio, un mes en que la Argentina tuvo 3 ministros de economía y se vivieron días intensos en los mercados financieros y cambiarios. El componente local del ICF está negativo desde marzo de 2019 ininterrumpidamente y lleva 44 meses seguidos en zona de stress. Solo 3 de los 10 componentes mejoraron en octubre mientras que los otros 7 empeoraron en la comparación intermensual. Del lado bueno mejoraron la brecha cambiaria, que se achicó, la confianza en bancos medida por la pequeña suba de los depósitos en dólares y la liquidez que viene dada por un crecimiento de depósitos superior al de los préstamos. Del lado negativo, las variables que más influyeron fueron la inflación (se espera una suba en octubre respecto de una inflación núcleo baja en septiembre), el riesgo país y la liquidez de corto plazo medida como la diferencia entre la tasa BADLAR y la tasa del mercado interbancario.

El subíndice de condiciones externas pasó de -3.3 a -14.6 puntos, de manera que ya no está tan en el límite entre la zona de confort y la zona de estrés. Ocho de los diez componentes de este índice empeoraron en octubre. La variable ganadora fue la que refleja la volatilidad de las materias primas que sumó 5.5 puntos en el mes. Acciones emergentes, confianza entre bancos y riesgo emergente (medido por el EMBI o riesgo país) fueron las variables de peor comportamiento durante octubre. Hay que aclarar que todas las mediciones son promedios mensuales.


El ICF local tiene un sólo componente en zona de confort, es decir que en la actualidad está mejor que en el promedio histórico, y esa es la liquidez de largo plazo que se mide por la diferencia entre depósitos y créditos. La liquidez es buena, pero en este caso también es ayudada por la baja penetración del crédito tanto a familias como a empresas. El crédito en términos reales cayó los últimos 4 meses casi 10%, es decir es un sistema que se desapalanca. Los componentes más estresados son la depreciación esperada, el riesgo país, la tasa de interés y la inflación (núcleo). La brecha la sigue en importancia, pero dado que este es un componente relativo, la baja de la brecha hace que la situación actual no sea vista como tan mala, pese a que la brecha es alta en valores absolutos.


El índice de condiciones financieras está en zona de stress (negativo) ininterrumpidamente desde agosto de 2019, mes en el que las condiciones locales perdieron casi 50 puntos de golpe por el sorpresivo resultado de las elecciones primarias. Estos valores se ajustan todos los meses dado que metodológicamente el ICF y sus componentes suman cero en sentido histórico, de manera que los valores expresan condiciones relativas.